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Seminci

Te enseñamos cómo son las habitaciones en las que duermen las estrellas de la Seminci

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El hotel Olid, sede de la Seminci. / R. UCERO

  • El hotel Olid, inaugurado el 16 de febrero de 1970, es la sede del alojamiento oficial de la Semana Internacional del Cine

Es la del hotel Olid una pantalla más de las que se encienden durante la Seminci. Inaugurado el 16 de febrero de 1970, se ha convertido en un clasicazo de la Semana de Cine. No hay que más que acercarse a las puertas de hotel, ni siquiera es necesario entrar, para descubrir que durante estos días de octubre el Olid es epicento cinematográfico. Aquí, en la calle, están aparcados los vehículos de la organización. Hay tertulias cinéfilas bajo la marquesina de entrada y ya el vestíbulo está lleno de carteles seminceros, de tablones con la programación oficial del festival, de azafatas que recuerdan los servicios que se ofrecen desde Seminci e incluso de caramelos con los labios semanistas en el mostrador de recepción. El Olid es volcán en ebullición durante la Seminci. Aquí se alojan la mayor parte de los invitados, aquí duermen las estrellas que durante esta semana visitan Valladolid. Y te enseñamos en un vídeo cómo son esas habitaciones.

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José Luis de Miguel es el director comercial del hotel Olid y subraya que "los años de experiencia" avalan su profesionalidad en Seminci. Estos son para ellos días fuertes durante el año, lo que obliga a diseñar dotaciones especiales, refuerzos de turnos y de plantillas, modificaciones de horarios (por ejemplo, el de desayuno se prolonga una hora, hasta las 11:30 horas, por si los invitados han alargado la noche) y servicios exclusivos de Seminci.

Está, por ejemplo, el salón Punto de Encuentro, en la planta baja, junto al mostrador del bar y cafetería. Este es espacio habitual para la cita de actores y periodistas, para las tertulias cinéfilas, para las entrevistas y reuniones de protagonistas del festival, que se unen en este espacio decorado con carteles de la Seminci, que cuenta con una barra especial de bebidas 'premium' y que, en varias jornadas, organiza fiestas con banda de música.

La infraestructura del hotel habilita además espacios (como los salones Conde Ansúrez y Cervantes) para la celebración de ruedas de prensa, entrevistas televisivas, encuentros radiofónicos. "Estamos a disposición de las necesidades del festival", explica De Miguel antes de coger el ascensor rumbo al piso cinco.

Allí, en esa quinta planta, es donde se alojan las grandes estrellas que vienen al festival. Antonio Banderas, Verónica Forqué, Carmen Maura, José Coronado... han pasado por las suites de esta planta. Las habitaciones tienen nombre de ilustres vecinos de Valladolid (Duque de Lerma, Marqués de Villena...) y en su interior las estrellas disfrutan de todo lujos y comodidades. Son suites con salón independiente, cama extragrande de dos por dos metros, vestidor exclusivo, espectacular baño. Y más exclusiva es aún la Suite Imperial, que cuenta justo enfrente con una sala de trabajo para los acompañantes del ilustre invitado.

Pero además de las suites están las habitaciones doble superior para que los invitados del festival estén cómodos durante su estancia en Valladolid y en el festival.

¿También Brad Pitt ocupó una de estas suites, cuando vino en 1991 para presentar 'Thelma y Louise'?. La respuesta es no. Pitt era por aquella época un joven actor desconocido que se alojó en una habitación especial del hotel, pero no de extralujo. "No era la gran estrella que es hoy. Sí que era un chaval guapo que llamó la atención de las trabajadoras del hotel y de mucho cliente, pero nada más", recuerda De Miguel, quien recuerda que los grandes nombres de la historia de la Seminci han pasado por aquí. Como Fernando Rey, como Fernando Fernán Gómez...

¿Y alguna petición especial? ¿Son tiquismiquis las estrellas del cine? De Miguel solo tiene buenas palabras para la normalidad y simpatía de los actores y directores, de los invitados y equipos técnicos que se alojan en el Olid. Pero si hubiera que recordar alguna curiosidad, se remite (fuera de la Seminci) a la visita de Michael Jackson. El cantante actuó en el estadio José Zorrilla en 1997 y todo su equipo se hospedó en el Olid. El hotel preparó además una habitación para el cantante, por si finalmente decidía quedarse a dormir en Valladolid (aunque su intención desde el principio, como así finalmente ocurrió, era trasladarse hasta Madrid y hacer allí noche). Pero Olid recibió un listado con los requisitos que debía cumplir la habitación, por si Michael Jackson al final se quedaba en Valladolid. Pidió que las paredes de la suite estuvieran todas pintadas de negro y que hubiera globos de colores repartidos por la habitación.

Los servicios del Olid (210 habitaciones) durante la Seminci se completan con un menú especial de cine (14 euros), oficinas de trabajo disponibles y salón de vestuario, maquillaje y peluquería para los participantes en un festival del que el Olid es, un año más, escenario privilegiado.

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