El Norte de Castilla
Tom McCarthy.
Tom McCarthy. / Chema Moya (Efe)

La tercera vía para ser el mejor director

  • Tom McCarthy, nominado por 'Spotlight', parece la única alternativa ante Alejandro González Iñárritu y George Miller

Como un equipo de fútbol que viste de rojiblanco frente a otros dos muy favoritos en su liga, que acaparan mucha atención y que visten de azulgrana o de blanco inmaculado. Algo así ocurre con Tom McCarthy en la gala de los Oscar 2016, donde parece el tercero en discordia para ganar el premio al mejor director. A la sombra mediática de Alejandro González Iñárritu ('El renacido') y George Miller (Mad Max: Furia en la carretera), la nominación de McCarthy se ve en una estratégica posición por si la estatuilla cambia de manos a última hora.

Pero galardones aparte, su película 'Spotlight' ya lo ha situado en un panorama de Hollywood siempre difícil para directores casi novatos como él. Porque lo ha conseguido con su quinto largometraje, un hecho que lo convierte en el menos prolífico de los candidatos este año en su categoría. Y es que la trayectoria de McCarthy es peculiar, como un centrocampista suplente que se retira antes de lo habitual para ser entrenador, que luego tiene la suerte de juntar un buen plantel de profesionales y rozar la fama que nunca imaginó como jugador en activo.

Igual que el cargo supremo en un banquillo deportivo, la silla del director cinematográfico es más cómoda si antes te has curtido por dentro en el espectáculo que ahora manejas por fuera. McCarthy había actuado frecuentemente y con notable resultado en varias series populares, como 'Ley y orden', 'Ally McBeal', 'El abogado' y sobre todo 'The Wire'. Roles testimoniales o secundarios que no crearon una sólida carrera de intérprete, aunque sí forjaron una sutil idea aplicada años más tarde como director: el equipo -o sea, el reparto coral- por encima del individuo -o sea, el protagonista-.

McCarthy debutó como guionista y realizador en 2003 con 'Vías cruzadas', un filme con el que recogió premios en los festivales de San Sebastián y Sundance, se llevó dos trofeos Independent Spirit y ganó el Bafta al mejor guión original. Esa revelación en ciernes cautivó al gremio de críticos, al de guionistas y al de actores, pero no a la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos. Incluso por sus siguientes obras, 'The Visitor' (2007) y 'Win Win, ganamos todos' (2011), McCarthy siguió cosechando éxitos entre ceremonias de 'outsiders' y de sindicatos.

Faltaba el espaldarazo de la Academia, que no anduvo lejos en 2010 con su nominación por coguionizar una película ajena: 'Up' (junto a Bob Peterson y Pete Docter). Este 2016 algo ha cambiado y su quinta labor de dirección podría darle una inmensa alegría. Además, no deja de sorprender que coincida con un año en el que ha realizado probablemente su peor película. Ya que meses antes de asombrar con 'Spotlight', estrenó 'Con la magia en los zapatos' protagonizada por Adam Sandler. Resulta que tal cinta es candidata a dos premios Razzie, los galardones que premian con sorna a lo peorcito de Hollywood. Y McCarthy se ha librado por los pelos de optar a la preciada estatuilla y a un 'antioscar' el mismo fin de semana.

Otras estrellas del cine estadounidense sí vivieron esa paradoja, como la actriz Sandra Bullock cuando en 2010 ganó el Razzie por 'Loca obsesión' y el Oscar por 'Un sueño posible'. Situación curiosa que el máximo responsable de 'Spotlight' no experimentará de milagro, porque se intuye que otros lo han hecho aún peor y porque los halagos recibidos por sus tres largometrajes anteriores han cuajado una buena reputación. Su etapa universitaria en el Boston College también le ha ayudado, especialmente tras pasar allí por un grupo de improvisación cómica llamado My Mother's Fleabag. El sentido del humor ya lo tiene; ahora toca ponerse serio.