Gianadrea Noseda, en el auditorio Miguel Delibes.
Gianadrea Noseda, en el auditorio Miguel Delibes. / Henar Sastre

Noseda: «Mahler
debe casi todo a Beethoven»

  • La OSCyL y la Orquesta de Cadaqués graban la 'Sinfonía nº5' de Beethoven y la de Mahler que esta semana interpretan en Barcelona y en Valladolid a las órdenes del italiano

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Fue el director que estrenó el podio del auditorio Miguel Delibes y a él vuelve diez años después. El italiano Gianandrea Noseda (1964) dirige esta semana a la Sinfónica de Castilla y León y a Orquesta de Cadaqués en un programa de gran sinfonismo en el que interpretará las dos ‘Quintas’ de Beethoven y Mahler. Hoy harán ese programa en Barcelona, en el Palau dentro del ciclo Ibermúsica, y en el auditorio vallisoletano, el viernes y el sábado.

Como en marzo de 2007 cuando ambas orquestas se fundieron para grabar la ‘Cuarta’ de Shostakovich, también se grabará el concierto de esta semana para convertirlo en un disco para el sello, Tritó. «Entonces no pudimos hacer el concierto porque aún estaban terminando las obras del auditorio», recuerda Noseda, igual de alto, igual de atlético, más despejada la cabeza y con un bagaje aumentado que encandila a los músico.

De la ‘Quinta sinfonía’ de Beethoven y a la de Mahler se doblará el número de músicos sobre el escenario, pasarán de 45 a 92. Para la primera contará con la Orquesta de Cadaqués, esa formación de plantilla oscilante según los compromisos y banco de pruebas para el concurso de dirección que lleva su nombre. Noseda lo ganó en 1994. «Juntar dos orquestas no es solo la suma de sus músicos, es unir formas distintas de entender a musicalidad, su manera de expresar. Eso es un gran aliciente, porque aunque esto es un trabajo artístico, uno puede llegar a sentirse como un funcionario, viendo a la misma gente cada día, en el mismo sitio. Tener a compañeros nuevos puede recordarnos por qué somos músicos, avivar el fuego que nos llevó a ser profesionales», dice este discípulo de Gergiev, primera batuta extranjera aceptada como asistente en el Mariinski.

Sinfonismo «monstruoso»

Los músicos de la OSCyLse unirán a los de Cadaqués en la segunda parte, para la ‘Quinta’ de Mahler. Ambas son hitos en la memoria musical europea. Thomas Mann estaba tan obsesionado con la música del bohemio que bautizó al protagonista de ‘La muerte en Venecia’ con su nombre, Gustav. Visconti rodó la película y convirtió el ‘adaggieto’ –de 7 a 14 minutos de duración, según el director–, en uno de los movimientos más conocidos de todo Mahler. ¿Cómo afronta Noseda dos obras rodeadas por tanta literatura? «Tienes que conocer todo pero al final hay que ir a a la partitura, a las notas, ellas son las que te dicen cómo quieren ser tocadas. Debes estar libre y abierto para escuchar lo que dicen las notas y transmitir la manera que quieres que sean tocadas».

Con casi un siglo de diferencia, los paralelismos han perseguido a sus autores. «Mahler debe casi todo a Beethoven. Tras él, a pesar de los intentos de Brahms, Schubert o Schumann, no hay otro sinfonista así hasta Mahler. Es su discípulo, a él le debe el contraste, la fricción, ese drama, hay gritos, oraciones, preguntas, ternura, agresividad. La diferencia es que su sinfonía es más larga y la forma más compleja, porque es el desarrollo de Beethoven. La sinfonía como la entendía Beethoven es ampliada sin parar, hasta hacerse casi monstruosa. Cada elemento crece mucho hasta que al final casi no lo controlas de no ser porque es Mahler, un gran compositor y director». Los brazos de Noseda tendrán que multiplicarse de una a otra sinfonía. «La perspectiva del director cambia mucho. Cuando se trata de una orquesta pequeña la relación entre los músicos es más sencilla, se pueden escuchar bien. Cuando es más grande, el tuba no puede oír a los primeros violines. El trabajo orquestal exige una técnica más desarrollada».

Otro paralelismo entre Beethoven y Mahler es la resistencia de los músicos a abordar sus partituras y la respuesta del público, a menudo rechazando su «monstruosidad». «Todos los grandes han tenido esos problemas con la audiencia y con cómo querían que fueran interpretadas sus obras. No creo que los músicos del tiempo de Beethoven tuvieran la técnica suficiente para tocar la ‘Novena’, pero él no se paraba ante esa circunstancia. ‘Si vosotros no podéis tocarla ahora ya se podrá dentro de 200 años’. El propio Mahler definió su tercer movimiento de esta ‘Quinta’ como ‘scherzo terrible’, difícil de dirigir y de tocar. 110 años, con muchas mejoras técnicas, sigue siendo así». La ventaja de abordar a un compositor que fue más celebrado en su tiempo como director es que «es muy preciso, su partitura está llena de sugerencias, que al final tú decides si respetas o no». Noseda suma en su haber la experiencia en Rusia, Gran Bretaña y Estados Unidos, además de ser habitual del resto de podios europeos y residente en Italia. «En Rusia aprendí mucho de su actitud, tocan cada nota como si toda su vida dependiera de ella.En Gran Bretaña destaco la profesionalidad de los músicos, son casi como máquinas por su perfección técnica. Estados Unidos es una mezcla entre ambas formas y han aportado el marketing, el saber vender el arte y situar a los artista».