«Ni elistista, ni aburrida, ni para gente mayor, la música clásica es un bálsamo al alcance de todos»

Rafael Gavilán. /Henar Sastre
Rafael Gavilán. / Henar Sastre

Rafael Gavilán, autor de ‘El sonido de la memoria’, vuelve a la trastienda del mundo musical en su novela ‘La decisión de Roncole’

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Es un melómano que ha pasado a la acción y se ha convertido en un «apóstol» de la música, alguien que anima a sus amigos a probar su bálsamo, a dejarse ir en la butaca del auditorio o en la de su casa con sus novelas. Rafael Gavilán (Valladolid, 1964) recreó la vida de un chelo ‘guarneri’ en ‘El sonido de la memoria’ y ahora vuelve con ‘La decisión de Roncole’, ambas publicadas por Fuente de la Fama.

«Cuando asisto a un concierto o a una ópera me surgen preguntas, curiosidades. ¿Qué hace un director que va de ciudad en ciudad en las que no conoce a nadie cuando acaba el concierto? De ahí nace ‘La decisión de Roncole’, que en principio iba a ser pianista, tenor o soprano», cuenta el escritor. Optó por el director como metáfora absoluta de la «soledad del triunfador», porque como reza la cita de Solti a la que alude Gavilán «por suerte o por desgracia, las orquestas no pueden funcionar como democracias». Así que el señor del podio es dios frente a sus músicos y un humano inadaptado en cualquier otra situación.

«Me he portado un poco mal con Roncole, –dice Gavilán–. Para hablar del precio del éxito he creado un ególatra, un divo que evita la relación con los subordinados, hago de él un machista que intenta aprovecharse de la oboísta y le dejo a merced de un personaje Paola que ni siquiera sabemos si es real».

Las mujeres y los nombres

La novela está concebida como la semana de trabajo del director con la Orquesta de Santa Cecilia de Roma antes de un concierto. Y con ese esqueleto construye la novela. Las mujeres son la clave de la vida de este seductor que parece tener al mundo a sus pies y, sin embargo, «tras el gran éxito de su vida en su propia ciudad no tiene nadie con quien cenar». Una hija y una ex mujer en Francia, un antiguo amor en Roma, una amante circunstancial ante los paparazzis, se van sucediendo en la narración.

El escritor ha jugado con los nombres, tomados prestados de sus autores preferidos como de Andrea Camillieri. «Al conserje del hotel le llamo Arturo Catarolo, que es uno de sus personajes. Otro que me encanta es el ‘maitre’ del hotel con su cáustica manera de hablar a Roncole, está copiado de un mayordomo de Wodehouse. El propio Roncole toma el nombre del pueblo donde nació Verdi». Y hasta aparece el programa de RNE2 ‘La dársena’, solo que en la parrilla de la RAI 3, en el que entrevistas al célebre director.

Si a Gavilán se le pregunta por sus preferencias musicales, resopla por la cantidad. Le es más fácil elegir por exclusión, «no me gusta demasiado el barroco. Si tengo que quedarme con alguien, de la música sinfónica elijo a Brahms y Mahler, ese salto del XIX al XX sería mi mundo sonoro. Respecto a la ópera, me gustan compositores tan dispares entre sí como Verdi y Richard Strauss».

En cuanto a las preferencias literarias, las sitúa en «la novela negra y la literatura inglesa de entre XVIIIy XIX». Su vida laboral le fatiga lo bastante como compensar el diálogo obligado con la escucha musical. «No es ni aburrida, ni elitista, ni para gente mayor. La música clásica es un bálsamo. Escribo para aficionados y para no aficionados. Algún amigo me ha dicho que nunca fue a un concierto ni tiene en mente ir, pero que leyendo mi libro le até al silla hasta el final por saber ‘qué le pasaba a aquel chelo’. Eso ya me parece un logro».

Ese chelo es el único eslabón entre ambas novelas, ese chelo tiene detrás una intérprete familia de uno de los personajes de ‘La decisión de Roncole’.

Y es que Rafa Gavilán escribe pensando en el público, «se publican libros técnicos, libros sobre la historia de la música por y para profesionales, pero pocas novelas. Yo no leo música ni toco ningún instrumento. Reivindico el papel del espectador que paga por sentarse a disfrutar sin necesidad de otros condicionantes».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos