La doctora Verónica Casado, nueva hija predilecta de Valladolid

Verónica Casado recibe en el Ayuntamiento de Valladolid la distinción de Hija Predilecta de la ciudad. / A. MINGUEZA

La vallisoletana cuenta, entre otros, con el premio a mejor médico de familia del mundo

PATRICIA ORTEGAValladolid

«Soy Verónica, médico de familia». Así es como se presenta Verónica Casado a sus pacientes en el centro de salud de Parquesol, quien esta mañana ha recibido la distinción de Hija Predilecta de la ciudad de Valladolid.

Entre los logros de Verónica Casado destaca, sobre todo, el de ser el primer médico español en recibir el premio a mejor médica de familia del mundo, por parte de la Organización Mundial de Médicos de Familia (WONCA, por sus siglas en inglés). En declaraciones a este periódico, Casado afirma que «probablemente, sin el premio de la WONCA no habrían llegado el resto» y que esto ha servido para «visibilizar la importancia de este tipo de especialidad, lo que ha permitido que cada vez se avance más en este campo».

Pero también reconoce que la distinción como Hija Predilecta de Valladolid «es toda una gratificación y me ha hecho muchísima ilusión». Al mirar a su alrededor, puede ver a muchas personas que son esenciales en su vida: amigos que se convirtieron en pacientes, pacientes que se convirtieron en amigos, familiares y, sobre todo, sus «rocas»: su madre y su marido.

Cándida Vicente, la madre de Casado, apenas puede pronunciar palabra. Sus ojos brillan de emoción: «Estoy feliz, muy emocionada», consigue decir. «Es un premio extraordinario, pero muy merecido. Ella siempre está trabajando; siempre se queda hasta tarde en la consulta». Al echar la mirada atrás y recordar cómo era Casado durante su infancia, Vicente eleva la comisura de sus labios «desde niña le gustaba la enseñanza, cogía a sus muñecas y les daba clases», recuerda.

Hitos y reconocimientos

Y es que, desde muy pequeña tenía claro que enfocaría su vida a la docencia, pero fue su padre -quien falleció hace ya catorce años y también era médico- quien le incitó a ser médico y profesora. Opción que la nueva Hija Predilecta de Valladolid aceptó con gusto. Por eso, durante el discurso de agradecimiento que ha ofrecido durante el acto, apenas era capaz de pronunciar palabra y sus ojos estaban bañados en lágrimas: «ha sido un poco por el recuerdo de los que me gustaría que estuviesen y no pueden».

«Cuando los medios me preguntan por qué me merezco todo este tipo de premios yo siempre respondo lo mismo: porque soy española. Esto quiere decir que soy el producto representativo de muchísima gente en este país, que ha conseguido que me convierta en lo que soy hoy», ha comentado entre lágrimas durante su discurso. Por eso, pide que «se luche para que los profesionales formados en nuestro país se queden aquí», a lo que añadió con una sonrisa de satisfacción que «somos el tercer país del mundo con la mejor sanidad, y el mejor de Europa».

Por otro lado, y con una mirada cómplice, ha reconocido que «quizá, todos los premios que me han dado es por pesada. Siempre estoy pidiendo que se financie más este sector, puesto que es de vital importancia». Pero también ha ido aportando granitos de arena a lo largo de su espléndida trayectoria profesional. En este sentido, José Luis Almudí Alegre, presidente del Colegio de Médicos, ha reconocido durante el acto que Casado potenció un hito hace tres años: la inclusión de la medicina de familia como asignatura en la carrera.

Tal y como ha afirmado Óscar Puente, alcalde de Valladolid, el currículum de Casado es «tan extenso que abruma». Pero, destaca la labor que realizó para potenciar el desarrollo de la atención primaria en la ciudad, donde se pasó de tener un solo centro sanitario a contar con dieciséis.

Pero si hay algo que caracterice a Casado es, «sin duda alguna, que es una mujer incondicional; a cualquier hora del día está disponible para aquel que la necesite», afirma Felisa Gil, amiga y paciente de Casado. «Llevamos siendo amigas desde hace 30 años, además es mi médica, no podía ser otro».

Al preguntar a Casado sobre esta declaración, la médica de familia reconoce que «los afectos son lo primero, por eso cuando me necesitan siempre estoy disponible. Puedo hacer lo que hago porque tengo una infraestructura familiar y de amistad increíble». Y es que, para esta médica de prestigio, «las relaciones entre paciente y médico es lo que distingue una buena de una mala consulta».