Algunas razones por las que unirse a la huelga feminista del 8 de marzo

Cristina, Karima y Almudena conversan sobre la huelga del 8 de marzo. /HENAR SASTRE
Cristina, Karima y Almudena conversan sobre la huelga del 8 de marzo. / HENAR SASTRE

Cuatro mujeres dan a conocer los motivos por los que respaldan y secundan la huelga y animan a participar

Laura Asegurado Mata
LAURA ASEGURADO MATAValladolid

Almudena (45 años), Berta (31 años), Cristina (24 años) y Karima (27 años) van a ir a la huelga feminista del próximo jueves, 8 de marzo, en Valladolid. «¿Por qué hacer huelga el 8-M?», para ellas cuatro, la respuesta es obvia: «¿Y por qué no hacerla? Esa debería ser la pregunta».

Karima es de Marruecos, pero lleva diez años en España. Tras nueve años trabajando como limpiadora de hogar, actualmente es socia de una cooperativa social y es la primera vez que va a salir a la calle a hacer huelga. «Antes no hubiera podido por miedo, era limpiadora de hogar sin contrato o con un contrato pésimo, y tenía miedo a que me echaran». Además, Karima cuenta que antes desconocía que la huelga «fuera un derecho». Su explicación evidencia el problema, aquellas mujeres en situaciones más desfavorecidas son las que más complicado tienen hacer uso de su derecho. «Yo voy a hacer huelga por mi y por todas las que no pueden, como otras mujeres inmigrantes como yo», asegura.

Para Cristina, estudiante de periodismo, aún queda mucho trabajo por hacer. Pero su motivo principal por el que acude a la huelga del 8M es por aquellas mujeres que trabajan tanto en asistencia personal como en servicio a domicilio. «Yo necesito unos cuidados, y si ellas dejan de trabajar, si dejan de venir a mi casa a ayudarme y a hacer todos los cuidados de la vida diaria, yo no podría ni levantarme de la cama, ni comer, ni acostarme, ni ir al baño, ni vestirme». Cristina es de A Coruña (Galicia) y tiene una diversidad funcional múltiple (parálisis cerebral), aunque eso nunca le ha impedido luchar por sus sueños. Hasta los 12 años había sido su madre la que cuidaba de ella, pero «desde que me vine a estudiar periodismo a Valladolid, trabajo con servicio a domicilio y desde hace casi dos años con asistencia personal; dependo de una tercera persona que me cuide y en el 98% de los casos son mujeres», cuenta Cristina.

Para Almudena, auxiliar de enfermería en paro, es necesario ir a la huelga para defender la igualdad laboral real y demostrar que «si nosotras paramos, el mundo se para». La intención con las movilizaciones es hacer visible, a través de la ausencia, cuanto necesita el sistema a las mujeres para funcionar. «Imagina un hospital un día entero sin doctoras, enfermeras o celadoras, o un colegio sin profesoras. Sería un completo caos», defiende Almudena. «Somos las mujeres las que tenemos que pedir los permisos de maternidad, reducir las jornadas para dedicarnos a nuestros hijos; somos las que a lo largo de la historia y el día a día estamos continuamente cediendo y cuidando en todos los aspectos para que ellos, los hombres, sean los que triunfen y nosotras estemos relegadas a ese papel doméstico dentro de casa, invisibilizado», denuncia Almudena.

24 horas

«Tiene que quedar muy claro que no es un paro, que es una huelga laboral, de cuidados, de consumo y estudiantil de 24 horas, y no paros de dos horas como se está haciendo creer por ahí», aclara Berta, una estudiante de trabajo social que defiende que los grandes cambios a lo largo de la historia se han logrado «a base de salir a la calle».

Las cuatro coinciden en que la huelga feminista del 8 de marzo no es una huelga al uso, incluye a todas. A las que tienen trabajos remunerados y a las que trabajan en su casa o en las de otros; a las que cuidan niños, mayores o personas dependientes; a las de las ciudades, a las de los pueblos. A todas ellas, esta huelga las invita a parar, a dejar unas horas de sacarlo todo adelante para que la sociedad se de cuenta del valor que aportan. Y tú, ¿por qué haces huelga el día 8 de marzo?, «¿y por qué no hacerla?».

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