«Eso es un radar, ¿no?»

El semáforo de la calle Gondomar cuenta con un medidor de ciclistas y peatones que puede confundirse con radar fotorrojo./J. Sanz
El semáforo de la calle Gondomar cuenta con un medidor de ciclistas y peatones que puede confundirse con radar fotorrojo. / J. Sanz

Movilidad despliega en Valladolid cinco cámaras de semáforo, que pueden confundirse con radares, para contar ciclistas y peatones

J. Sanz
J. SANZValladolid

«Eso es un radar, ¿no?», preguntaban ayer los peatones que transitaban por el paso de peatones de la calle Gondomar, justo antes del cruce con Santa Clara, mientras observaban la cámara con vistas a la Rondilla de Santa Teresa instalada en lo alto del poste del semáforo. Y es cierto que es prácticamente idéntico a los dos dispositivos de fotorrojo acoplados a postes similares que hay en la ciudad (en las avenidas de Zamora y de Soria) y es cierto también que su presencia ha evitado que más de un conductor se saltara el disco en rojo en los últimos días. Pero no, no es un radar. Se trata de uno de los cinco medidores portátiles adquiridos por el Gabinete de Movilidad con el fin de contabilizar el número de ciclistas y de peatones que transitan por distintos puntos de la capital.

Detalle del dispositivo acoplado al semáforo de Gondomar para contar ciclistas y peatones.
Detalle del dispositivo acoplado al semáforo de Gondomar para contar ciclistas y peatones. / J. Sanz

«Solo cuentan bicis y personas», confirma el concejal de Movilidad, Luis Vélez, antes de concretar que se trata de «dispositivos más modernos que los que teníamos hasta ahora –ya existían dos medidores similares instalados en los carriles bici de la avenida de Salamanca y del paseo del Prado de la Magdalena– que nos permitirán adoptar decisiones en el futuro sobre el uso de los ciclocarriles y posibles ampliaciones o modificaciones, así como sobre la situación de los pasos para peatones». El tramo de la calle Gondomar en el que está instalado ya uno de los aforadores –su nombre técnico– carece precisamente de ciclocarril, que comienza unos metros más adelante, ya en la Rondilla de Santa Teresa. Este paso, además, ya fue modificado a raíz del atropello mortal a un peatón en enero de 2017.

Los cinco aforadores de personas y ciclistas costaron 50.000 euros y fueron adquiridos a la vez que los nueve avisadores de velocidad para vehículos instalados en 2018.