La marcha solidaria de Asprona en Valladolid suma 5.600 inscritos en su 42 edición

Particiipantes en la 42 edición de la Marcha Asprona./GABRIEL VILLAMIL
Particiipantes en la 42 edición de la Marcha Asprona. / GABRIEL VILLAMIL

Pablo Basante, de 11 años, y su madre llegaron los primeros en el micro recorrido hasta el Esgueva

Jorge Moreno
JORGE MORENO

El buen tiempo, con sol y 13 grados de temperatura en la partida, han colaborado para que la Marcha Asprona de este año, que alcanza su 42 edición, haya sumado más participantes que en 2018. Hasta 5.600 han sido los inscritos con datos hasta las once de la mañana, según la organización.

El objetivo de esta actividad lúdico-deportiva es recaudar fondos mediante las inscripciones, para destinarlos a la puesta en funcionamiento de un Servicio de Apoyo a la Vida Independiente.

A los inscritos se debe de sumar otra cantidad de patrocinadores (mínimo cinco por andarín), lo que supone que alrededor de 25.000 personas están vinculadas a esta tradicional marcha que comenzó a realizarse en el año 1978.

La salida de este sábado se dio a las nueve de la mañana en la plaza del Milenio, con la presencia del alcalde de Valladolid, Óscar Puente, el presidente de la Diputación, Jesús Julio Carnero, y los consejeros de la Junta, Pilar del Olmo y Carlos Fernández Carriedo.

El presidente de la Fundación Personas-Asprona, Manuel Fernández Alonso, sostuvo con las autoridades en la salida una pancarta con el lema de este año 'Siempre caminaremos juntos'.

También acudieron a la cita, el subdelegado del Gobierno en Valladolid, Emilio Álvarez; el general jefe de la IV Subinspección del Ejército de Tierra, José Rivas; la diputada electa del PP, Isabel García Tejerina, y los concejales Luis Vélez, Manuel Saravia y María Sánchez.

Tras realizar los calentamientos físicos previos, los andarines procedentes de los diferentes barrios de la capital y poblaciones como Laguna de Duero, Viana de Cega, Zaratán o La Cistérniga, emprendieron el camino por el puente de Isabel la Católica, y jardines de Poniente para tomar luego el curso del río Pisuerga por el barrio de La Rondilla.

Familias completas, algunas con sus mascotas, miembros de clubes deportivos y compañeros de colegios comenzaron a andar con sus mochilas y cantimploras para tratar de completar una ruta de 22 kilómetros, de ida y vuelta, por la ciudad y el campo. La meta quedó fijada en el Valle de los 6 Sentidos, dentro del término municipal de Renedo de Esgueva.

«La última la hice con Miguel Delibes»

Elena vive en el barrio de Covaresa y hacía años que no participaba en esta marcha. Tantos como cuando llegó a sumarse el escritor y exdirector de El Norte de Castilla, Miguel Delibes.

Con el naturalista, dice Elena, recorrió parte de la ruta de 40 kilómetros, cuando Asprona llegaba cerca de Palencia. «Fue en mi anterior reencarnación», ironiza.

«Era un placer caminar junto a él por la antigua carretera de Palencia. Según íbamos andando, la gente le saludaba con cariño, y él nos decía: 'Mira, esa mujer que nos ha pasado ya verás que se para dentro de un poco, y vuelve a saludarnos otra vez'. Y acertaba cuando se oía en la distancia exclamar: ¡Delibes!, ¡Delibes!», recuerda Elena, que ayer intentó llegar al final con su hermana Rosa y su amiga Esther.

Un recorrido por la llamada Senda Verde, cuyo final de regreso está fijado de nuevo, sobre las 14:00 horas, junto a la cúpula del Milenio.

En esta 42 edición, se estableció una Micro Marcha hasta la desembocadura del Esgueva en el Pisuerga, y retorno al punto de partida. En esta ocasión, el primero que completó este recorrido reducido ha sido Pablo Basante Enjunto, de 11 años, que, con su madre, llegaron sobre las 10:45 horas al punto de salida junto al edificio de Usos Múltiples.

Según explicó Saturnino Merino, miembro del equipo de la organización, «la marcha ha sido un éxito respecto a este micro recorrido, puesto que se han sumado muchas personas con algún grado de discapacidad o movilidad reducida. Ha sido un apoyo para la inclusión al que se han incorporado personal de la Unidad de Rehabilitación Cardíaca del Río Hortega».

Más de un centenar de andarines de este centro hospitalario se han incorporado a esta edición.

Merino resaltó, además, el apoyo recibido en la recogida de pares de zapatos, usados o no, que se ha realizado por el colectivo Amigos de Gambia. Hasta cuatro contenedores se han colocado para que los asistentes fueran depositando estos zapatos con destino a África.

«Vamos a realizar el mini recorrido»

Un poco más adelante, junto al parque de Poniente, se escucha el llanto de una pequeña, a la que su madre le insiste que no llore, «que no ha sido nada». Se trata de Daniela, de 9 años. Un pájaro, desde uno de los árboles, atininó con tan buena puntería que le manchó en la mano.

Su hermana Clara, más pequeña (6), la observa, y su padre trata de consolarla porque también él se ha visto objetivo del blanco de la voladora.

«Si este ha sido el comienzo, que me deparará el final de la marcha», debió de pensar la pequeña entre lágrimas. Las dos hermanas, que residen en Laguna de Duero, era la primera vez que realizaban esta marcha.

«Pero para empezar vamos a tratar de hacer el mini recorrido, porque la completa es mucho para ellas», apostilla el pater.

Exposición de aves

Los andarines han podido detenerse a su paso por el barrio de Pajarillos para observar la exposición 'ExpoAves', que han colocado alumnos de los diferentes centros educativos de la Red Pajarillos y Pajarillos Educa. Se trata de imágenes de estos animales voladores que todavía hoy se pueden ver por el barrio.

La organización ha recordado a los participantes la prioridad de generar los mínimos residuos durante el recorrido, a la vez de no utilizar recipientes de un sólo uso para llevar el agua durante el camino.

En la llegada, prevista para pasadas las dos de la tarde, se han colocado carpas con productos artesanales de los Centros de la Fundación e Iniciativas Rurales.

«Es la primera vez que acudo como voluntaria»

«Es la primera vez que participo como voluntaria», apunta Ana Sánchez, una estudiante de 3º de Matemáticas, que añade que se acercaron a su facultad para «ofrecernos la posibilidad de sumarnos a la Marcha Asprona. Y nos apuntamos. Nuestra misión aquí es marcar el recorrido para evitar que la gente se pueda caer a lo largo de la ribera del río. Hay otros voluntarios que reparten gorras o entregan comida», dice.

Cada grupo, de unos diez colaboradores, tiene un coordinador. Todos ellos no hacen la marcha, y tuvieron que madrugar a las ocho de la mañana, y esperar en el punto fijado viendo pasar decenas de andarines.