El jefe de la misión en Malí destaca el «valor» de los españoles ante los ataques

Militares castellanos y leoneses posan con la bandera de la comunidad desde la base en Koulikoro, Malí. /J. Moreno
Militares castellanos y leoneses posan con la bandera de la comunidad desde la base en Koulikoro, Malí. / J. Moreno

Los militares recuerdan el aniversario de Antonio Carrero, fallecido en accidente de tráfico en 2018

Jorge Moreno
JORGE MORENOkoulikoro (Malí)

El mando de la misión de la Unión Europea en Malí, al frente del cual se encuentra el general alemán Peter Mirow, realizó este sábado un acto en la base de Koulikoro en el que se condecoró a los dos soldados de la Brilat que respondieron al ataque yihadista con dos coches bomba, que el pasado 24 de febrero intentaron hacer estallar con 1.100 kilos de explosivos, dentro de las instalaciones de la fuerza multinacional europea.

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En este centro de operaciones, militares de 22 países europeos participan en labores de adiestramiento de las Fuerzas Armadas malienses, para tratar de combatir, principalmente en el norte del país, a los radicales islamistas. El general Mirow, que estuvo acompañado por el coronel Javier Alonso-Miñón, jefe del contingente español en esta 13 misión de Defensa, resaltó en su discurso, leído en parte en castellano, «el valor y el arrojo de los soldados al responder con fuego cuando los asaltantes querían entrar en la base». Los militares se encontraban apostados en un vehículo Lince y repelieron durante unos 20 minutos con fuego real a los terroristas. De haberlo entrado, los daños personales se habrían producido seguro, según la dirección del mando militar.

Presencia institucional

Uno de los conductores se inmoló al quedar atrapado en el control de acceso, y el segundo vehículo se quedó sin estallar la carga. Minutos antes de las tres de la madrugada, trataron de entrar por otra puerta realizando disparos. Los soldados Daniel Gómez, de Pontevedra, y Richard Ríos, de origen colombiano este último, destinados en la Brigada Ligera Aerotransportable (Brilat), fueron condecorados por el general alemán y el coronel segoviano, Javier Alonso-Miñón. En el acto estuvo presente además el embajador de España en Malí, Miguel Gómez de Aranda, y distintos jefes del contingente militar europeo, que abarca a países como Francia, Bélgica, Irlanda o Austria.

Arriba, misa en recuerdo del soldado fallecido en accidente, Antonio Carrero. Abajo a la izquierda, la cúpula española en Malí: los coroneles de Burgos, Jesús Serrano, Carlos Enríquez, el coronel Alonso-Miñón, y los tenientes coroneles Andrés G. Alvarado y Miguel San Segundo. A la derecha, intervención general Peter Mirow, (fondo) en el acto en la base de Koulikoro. / Jorge Moreno

Precisamente, la ceremonia castrense, en la que hubo representación del mando de Malí, sirvió para reconocer el trabajo del brigada palentino, Óscar Nestar Gutiérrez, y del sargento Primero, Pedro Varela, los dos técnicos en desactivación de explosivos de la Brilat, que intervinieron horas después para desmontar la media tonelada que no detonó.

«Sin dudar un momento os aventurasteis hasta el lugar donde estaban los explosivos, y con vuestro coraje, valentía y profesionalismo habéis contribuido a evitar el ataque traicionero. Estamos orgullosos de vosotros», dijo el general Peter Mirow, cuyo ejército alemán dispone también de cuatro especialistas en desactivación en la base de Koulikoro, situada a unos 60 kilómetros de la capital, Bamako. Alemania aporta a esta misión también los servicios sanitarios por medio de la instalación de un hospital de campaña de primera atención, al que pueden acudir también los soldados españoles.

Homenaje

Finalmente, en el acto se recordó al único militar español fallecido en esta misión del Ministerio de Defensa en Malí, que comenzó en el 2013. Se trata del soldado Antonio Carrero Jiménez, infante de Marina de 27 años destinado en San Fernando (Cádiz), que se sufrió un accidente de tráfico con el vehículo Lince mientras realizaba una misión de seguridad en Somadougou.

Con posterioridad, una veintena de militares destinados en Malí, nacidos en provincias de Castilla y León o destinados en unidades como el Regimiento de Caballería Farnesio 12, la Aalog 61 y la Brilat, se sumaron junto con el coronel jefe del contingente Alonso-Miñón a la foto de familia que recordará su presencia en Malí. Para la semana que viene está previsto que comience el relevo y la vuelta en vuelo a Madrid y Vigo.

«Europa tiene una responsabilidad importante para que en Malí haya un gobierno estable»

El coronel Francisco Javier Alonso-Miñón Díez (Segovia, 1963) está al frente del contingente español en Malí, y encima de él en esta misión se encuentra el general Peter Mirow, máxima autoridad militar europea. Desde su despacho, en el cuartel general de la UE en Bamako, se supervisan la mayor parte de las operaciones que los países europeos realizan en este país africano.

Bautizado en la iglesia de San Millán de la capital segoviana, este jefe militar ha pasado, sin embargo, la mayor parte de su vida en Burgos a donde se trasladó la familia. Su regreso a Segovia se realizó en 1983 para ingresar en la Academia de Artillería, de donde salió como teniente en 1988. Y de allí un periplo profesional de punta a punta de España, desde Canarias al País Vasco. En el cuartel general del Eurocuerpo en Estrasburgo estuvo dos años, y su último destino ha sido como jefe de la base de Araca en Álava (2016-2019).

-¿Segoviano-burgalés en una misión en Malí?

-La procedencia para este puesto da igual, ya que ante todo soy militar. Para venir a esta vacante había que dominar el inglés, el francés y estar diplomado en Estado Mayor. Una comisión de selección del Ministerio de Defensa determinó que fuese yo, y aquí estoy desde hace dos meses y me quedaré hasta septiembre.

-¿Su cometido cuál es aquí?

-Supervisar y estar al tanto de todas las secciones, que abarcan desde la logística, el personal, adiestramiento, inteligencia o apoyo médico. Estamos en un cuartel general internacional. Hasta el año 2013, era Francia la que tenía mayor presencia en Malí, y partir de entonces se internacionalizó al trasladar a personal del Eurocuerpo. Fue entonces cuando me involucré un poco más respecto a la presencia en Malí en mi anterior destino en Estrasburgo.

-Seis años después, la situación en Malí para haber empeorado a tenor de los conflictos armados.

-Es cierto que está más deteriorada, pero no debemos olvidar varios factores. Este es uno de los países más pobres del mundo, y hay bastantes grupos terroristas. Ello implica combates en determinadas zonas, aunque nosotros, España, estamos aquí para asesorar y entrenar a las fuerzas armadas de Malí. Hay muchos actores implicados, entre ellos también los países del G5 Sahel, que lo forman además de Malí, Mauritania, Níger, Chad y Burkina Faso.

-En Koulikoro está la base para adiestrar, ¿pero qué hace la misión en la sede central de la capital, en Bamako?

-Fundamentalmente enseñamos a planear a las autoridades malienses. Nuestro objetivo es que ellos tomen las riendas de la situación en su país lo antes posible.

-Geoestrategicamente, ¿para Europa Malí tiene importancia?

-Está claro que es una zona de paso de armas, drogas, y sobre todo de tráfico de personas, mayoritariamente mujeres. A ello se han unido grupos terroristas agrupados entorno a la coalición de JNIM, en la que está Al Qaeda del Magreb Islámico o Macina Katibat, como grupos principales. En estas circunstancias, al Gobierno de Malí le resulta difícil controlar el país. Europa tiene una responsabilidad importante para que aquí haya una gobierno estable. Si nosotros evitamos todo este tráfico de personas y crimen organizado reduciremos las posibilidades de que lleguen a Europa y a España. Y no debemos olvidar que en Europa, la opinión pública, tiene un sentimiento de cooperación para asentar a los países menos desarrollados.

-¿Cómo describiría la situación interna de Malí?

-La zona norte del desierto de los toaregs es la más peligrosa y allí Francia dispone de dos bases en las que se está intervenido militarmente. Luego también hay más riesgo en la zona de la frontera con Burkina Faso, donde fallecieron dos soldados franceses hace unos días. Naciones Unidas, a través de Minusma, está actuando también con tropas de países africanos. En el caso de la Misión de la UE en Malí, nosotros tenemos limitada la intervención a dar seguridad a los adiestradores, no para combatir.

-En los próximos días se hará el relevo de parte de los 271 españoles destinados. ¿Cómo se compensa estar seis meses de misión en una base exterior?

-Es verdad que el personal precisa de un tiempo de desconexión y de adaptación tras la misión. El permiso puede llegar a ser de unos 65 días puesto que hay que tener en cuenta que esta rotación no ha disfrutado de los permisos de Navidad , descansos, o de los días festivos que les correspondían en España. Entre ellos también los de cada comunidad autónoma de donde es la unidad. Hace unas semanas ha entrado en vigor una nueva reglamentación que ha ampliado los permisos tras una estancia en misión exterior.

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