Raphael: «Mi gran noche todavía está por llegar»

Rafael durante su actuación en el teatro Calderón en el 2010. /Ricardo Otazo
Rafael durante su actuación en el teatro Calderón en el 2010. / Ricardo Otazo

El artista vuelve a Valladolid, una de sus ciudades talismán, para ofrecer un concierto «muy grande» en el que presentará su último disco

DAMIÁN MORENO PRADO

Con una energía contagiosa, inmensamente feliz, desprendiendo una seguridad que solo se adquiere con más de seis décadas de carrera a sus espaldas y con un «siempre estoy preparado» como frase de presentación nada más comenzar la entrevista. Raphael regresa hoy a Valladolid (22:00 horas) a una Plaza Mayor que a buen seguro se llenará. Renovado, que no cambiado, el jienense volverá a reunir a jóvenes y mayores con temas atemporales, las joyas de la corona de su repertorio, y con un último álbum, 'Infinitos Bailes', en el que se ha rodeado de artistas como Dani Martín, Iván Ferreiro o Leiva. La noche pinta de escándalo con un Raphael que sigue conquistando corazones con su música.

–¿Está contento de regresar a Valladolid?

–Sí, para mí es una ciudad talismán. Siempre que he venido el resultado ha sido fantástico. Agarraos porque va a ser muy grande (ríe).

–¿Qué le parece el público vallisoletano?

–Son exigentes pero no se tragan todo, y cuando les gusta lo que estás haciendo se entregan al máximo.

–Es usted jienense, pero no se le nota el acento...

–Me he maleducado en Madrid. Solo me sale el acento andaluz cuando paso Despeñaperros.

–Se rodeó de jóvenes compositores para crear su último disco, 'Infinitos Bailes'. ¿Está satisfecho con el resultado final?

–Sí, estoy muy orgulloso. Me rodeé de unos compañeros, y amigos, increíbles. Hay que volverlo a repetir alguna vez. Me lo pasé bomba.

–¿Les pidió algo concreto cuando le escribieron las canciones?

–No, les dejo libertad. Tiene que ser así, no pueden trabajar cohibidos. Si las letras salen por mi boca, ya lo hacen con mi estilo, estilo 'Raphael'.

–¿Trabaja ya en algún proyecto?

–Sí, lo terminé hace un par de días, pero no me dejan decir nada de ello.

–¿Repetirá la fórmula de su último álbum?

–No, dos cosas seguidas no pueden ser iguales. Va a ser algo muy interesante, ya lo veréis.

–Con la gira, los nuevos proyectos... ¿Cuándo tiene tiempo para descansar?

–He estado de vacaciones un mes este verano, vagueando completamente. Volveré a descansar en enero porque la gira termina en diciembre. Intento desconectar dos meses al año para reposar la voz, pero la cabecita sigue pensando y dando vueltas. No me han dado la pastilla para poder remediar eso.

–¿A qué dedica sus días libres?

–A la familia sobre todo. Otros ratitos a la prensa... Sois mi altavoz.

–Usted se caracteriza por mirar al futuro y nunca al pasado.

–Esto ha sido desde siempre, no de ahora. Nunca me oirás hablar del ayer. Comento lo que voy a hacer, nunca lo que he hecho. Y eso que lo que tengo detrás es para contarlo.

–Entonces, ¿no se pone nostálgico?

–No, aunque tengo muchos motivos para serlo. Nunca cuento batallitas. Supongo que eso depende de cada persona. Escribí un libro titulado '¿Y mañana qué?'. Creo que indica un poco como soy.

–¿De dónde saca la vitalidad?

–He nacido con ella. Luego tienes que limar este tipo de condiciones, adaptarlas a los tiempos. Por muchas veces que me veas, nunca me vas a ver igual. Yo no cambio, esa palabra es muy fuerte, evoluciono.

–¿Esa 'adaptación' es la que hace que los más jóvenes le conozcan?

–Es una de las razones. Otra puede ser mi voz, que está intacta. A los jóvenes les atraen muchos estilos. Pueden ser fans del reguetón y les puedo gustar yo, una cosa no quita la otra.

–¿Cuáles son sus artistas favoritos?

–Tengo muchos, y muy buenos. Nombres no doy nunca porque cuando los digo siempre me llama alguien.

–¿Es el mismo el 'Raphael artista' que el 'Rafael persona'?

–Sí, aunque creo que soy mejor persona que artista. No me gusta adornarme, la gente de tu alrededor es la que tiene que decir cómo eres.

–¿No se agota uno de la fama?

–No, porque si lo llevas con normalidad forma parte de tu día a día. Es algo por lo que has luchado. También tienes que saber dónde están sus límites. Por ejemplo, los días que tengo que cantar apenas hablo y no suelo conceder entrevistas para poder estar en perfectas condiciones.

–Ha visitado decenas de países en sus conciertos. ¿Dónde ha recibido más cariño?

–En todos los sitios me siento muy valorado. Hace muchos años viajé a la desaparecida Unión Soviética. No sabía cómo iba a funcionar aquello y fue maravilloso. Tienes que salir con ganas de agradar. No puedes salir apático. El público siempre te da lo que recibe.

–¿Cree que se respeta igual en España que en otros países a cantantes con grandes trayectorias?

–La verdad es que no. Y te lo dice uno que se siente muy querido y respetado. Noto que hay a otros artistas a los que no se respeta como debería, aunque esto está cambiando. La gente joven hoy en día es más respetuosa que antes.

–¿Hay mucho Raphael todavía por disfrutar?

–No me hagas esa pregunta que me pongo a llorar (se ríe). Creo que mucho, afortunadamente. ¿Qué haría yo si no? El día que considere que es el momento, desapareceré como empezó todo, de la nada. No habrá gira de despedida ni nada de eso, no me gusta llorar. La gente que me sigue puede estar tranquila, todavía me queda mucho.

–¿Hay algo, musicalmente hablando, que aún no haya hecho?

–Claro. Eso espero.

–¿Le dará tiempo a disfrutar de la ciudad antes de volver a a Madrid?

–Antes de que empiece el espectáculo, sí. Suelo venir con bastante tiempo de antelación. El concierto en la Plaza Mayor va a ser la pera.

–Después de tantos años, ¿ha llegado ya su gran noche?

–Todavía no, aunque parezca mentira. Está por llegar y es bueno que sea así. A ver si es Valladolid...

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