Las faseras también escriben la historia

María Cruz de Teresa, Rosa Contreras, María Ángeles Arnáiz, Nieves Estébanez y María Luz Martínez. /Rodrigo Jiménez
María Cruz de Teresa, Rosa Contreras, María Ángeles Arnáiz, Nieves Estébanez y María Luz Martínez. / Rodrigo Jiménez

Cinco extrabajadoras relatan sus experiencias particulares y recuerdan las anécdotas del trabajo en la fábrica

ÁLVARO GÓMEZValladolid

«Si ya era difícil que las mujeres trabajaran, más en una fábrica de coches». Ellas lo hicieron en la Fasa, en un mundo de hombres que, poco a poco, ha evolucionado en la paridad de género. Han vivido el cambio desde dentro de una factoría que marcó «un antes y un después en Valladolid». La Asociación Cultural Rombo organizó un encuentro con varias extrabajadoras de Renault, ya que su presidenta, Carmen Rodríguez, asegura que la gente le pregunta si en Fasa había mujeres. Y tanto que las había. La segunda persona contratada fue Fuencisla Campuzano, secretaria del jefe de personal, y más tarde fueron otras las que dedicaron la mayor parte de su vida a ganarse el jornal en un lugar en el que en sus comienzos eran la destacada minoría. Como ejemplo, las cinco mujeres que el pasado jueves hablaron de sus experiencias personales en la Casa de José Zorrilla con la organización de Rombo, en una de sus actividades destinadas a recuperar, unificar y salvaguardar la historia de la empresa y las personas que pasaron por ella.

La más veterana, María Cruz de Teresa, secretaria de 1965 hasta 2001, recuerda sus primeros años con anhelo. «Al principio, en la factoría de Carrocerías se estaban construyendo las oficinas, y teníamos que atravesar el taller todos los días». Reconoce «haber trabajado muy a gusto» en un lugar rodeada de hombres, y cuenta algunas experiencias que no se le olvidan, como la creación de la revista interna 'La prensa alegre y olé', nombre que recuerda entre risas. «Éramos jóvenes, teníamos ideas y a una persona se le ocurrió hacer una revista que más bien era un folleto. Hablábamos de cosas de la fábrica, los partidos de fútbol entre los diferentes talleres. Recuerdo que nosotras íbamos a animar a nuestros equipos y ellos nos daban flores». En el deporte eran espectadoras, pero también protagonistas, pues María Cruz no se olvida de los equipos de baloncesto femenino. Tampoco de las obras de teatro y de que «empezamos desde abajo del todo».

«Al principio, en la factoría de Carrocerías se estaban construyendo las oficinas, y teníamos que atravesar el taller todos los días»

«Al principio, en la factoría de Carrocerías se estaban construyendo las oficinas, y teníamos que atravesar el taller todos los días» MARÍA CRUZ DE TERESA

Aunque quien conoce la Fasa desde sus inicios, a pesar de comenzar a trabajar varios años después, es Rosa Contreras. «Entré a trabajar el 8 de junio de 1970, pero en realidad lo hice el 1 de mayo de 1951, cuando acababa de nacer y mi padre comenzó a trabajar allí». Habla de Antonio Contreras, el primer empleado de la fábrica. «La he considerado mi casa y sigue siendo mi casa», asegura Rosa, quien se emociona al recordar su infancia ligada a Fasa. Le vienen a la mente los regalos de los Reyes Magos de la factoría, «los más fabulosos de Valladolid». Le marcaron las palabras de su padre el primer día que la llevó al trabajo, con 19 años: «ten cuidado, que no me tengan que decir nada de ti». «El trabajo me generó mucha ilusión por no defraudarle. Esas palabras se las he dicho yo después a mis hijas en su primer día de trabajo», explica Rosa Contreras, quien llegó a ser capataz de primera mientras trabajaba y estudiaba Medicina, hasta que le surgió la oportunidad de trabajar de auxiliar de laboratorio. «Recuerdo luces, sombras, anécdotas. Y recuerdo muchas lágrimas el día que firmé el finiquito».

«Entré a trabajar el 8 de junio de 1970, pero en realidad lo hice el 1 de mayo de 1951, cuando acababa de nacer y mi padre comenzó a trabajar allí»

«Entré a trabajar el 8 de junio de 1970, pero en realidad lo hice el 1 de mayo de 1951, cuando acababa de nacer y mi padre comenzó a trabajar allí» ROSA CONTRERAS

También guarda buenos recuerdos María Ángeles Arnáiz, quien comenzó a formar parte de la plantilla como secretaria cuando buscaban a alguien que supiera francés. Asegura que «se nos acogía muy bien y nos respetaban», y destaca que «Renault siempre nos daba muchísima formación». Recuerda «con gusto» los 34 años que permaneció en Fasa, pero le sale una sonrisa cuando habla de la visita de Fernando Alonso a las fábricas. «Tuve la suerte de hacerme una foto con Alonso en persona», declara la admiradora del asturiano, al que vio levantar uno de sus títulos en directo. «Tuvimos el privilegio de ir a Montmeló y la suerte de verle ganar uno de sus premios».

Recuerda «con gusto» los 34 años que permaneció en Fasa, pero le sale una sonrisa cuando habla de la visita de Fernando Alonso a las fábrica

Recuerda «con gusto» los 34 años que permaneció en Fasa, pero le sale una sonrisa cuando habla de la visita de Fernando Alonso a las fábrica maría ángeles arnáiz

Quien también es conocida entre los antiguos trabajadores de Fasa que acudieron al acto en la Casa de Zorrilla es Nieves Estébanez. «Más que en persona, me conocían por la voz», explica la que fue telefonista. «He sido muy feliz trabajando en centralita. En 2006 cuando me fui dije que no me importaría volver». Nieves junto a sus compañeras rememora el fatídico día del incendio, en el que «entré a las 6 de la mañana y no salí hasta las siete de la tarde. Fue un día horroroso atendiendo llamadas de gente preocupada sin saber bien qué decir».

«He sido muy feliz trabajando en centralita. En 2006 cuando me fui dije que no me importaría volver»

«He sido muy feliz trabajando en centralita. En 2006 cuando me fui dije que no me importaría volver» nieves estébanez

En la mesa redonda organizada por Rombo se recordó este y otros días con tensión, como los de las grandes huelgas, pero también hubo tiempo para hablar de grandes eventos como la visita de los reyes Juan Carlos y Sofía. En el acto estuvo María Luz Martínez, quien comenzó a trabajar en Fasa en 1977 casi de rebote, porque estudió Turismo e iba a formar parte de una especie de agencia que iba a crear la empresa. Al final no se hizo, pero entró al servicio de Relaciones Exteriores, para encargarse de recibir a las visitas guiadas en la fábrica. «Aún sueño que estoy trabajando, parece que me persigue», relata la que considera que pasó «35 años muy bonitos».

«Aún sueño que estoy trabajando, parece que me persigue», relata la que considera que pasó «35 años muy bonitos»

«Aún sueño que estoy trabajando, parece que me persigue», relata la que considera que pasó «35 años muy bonitos» maría luz martínez