La Catedral de Valladolid acoge la ordenación de tres nuevos sacerdotes

Imposición de las manos del prelado sobre las cabezas de los ordenados. /HENAR SASTRE
Imposición de las manos del prelado sobre las cabezas de los ordenados. / HENAR SASTRE

El cardenal arzobispo Ricardo Blázquez fue el encargado de ordenar a los nuevos presbíteros

LAURA ASEGURADO Valladolid

El cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, confirió hoy la ordenación de tres nuevos sacerdotes, dos de ellos diocesanos, José David Vázquez y Jaime Pablo Rodríguez, y el tercero, José Raúl Marcos, incardinado en la diócesis de Lichinga, en Mozambique.

En una multitudinaria celebración, los nuevos presbíteros prometieron obediencia al obispo y sus sucesores ante cientos de fieles en la Catedral de Valladolid. Jaime Pablo Rodríguez, nacido en Ávila en 1984, aseguró sentir la llamada al sacerdocio con 25 años. «Me planteé primero la vida religiosa, pero el discernimiento me llevó a lo diocesano. Estoy aquí gracias a la voluntad de Dios, que quiere que persevere en este sitio concreto», pronunció ante los fieles, y aseguró que su primera Misa Solemne será en el municipio de Alaejos, donde vive, el día de San Pedro y San Pablo.

Por su parte, José David Vázquez, nacido en Madrid en 1985, explicó como sintió la llamada de Dios a los 12 años, edad con la que entró en un seminario menor. «Recuerdo que fue el 8 de diciembre del 97 cuando sentí que el Señor me llamaba», dijo. Vázquez cuenta que llegó a esta diócesis por un amigo sacerdote de Valladolid y otro de Madrid que le puso en contacto con Aurelio García, antiguo rector del Seminario.

El tercer presbítero, José Raúl Marcos, nacido en Valladolid en 1972, sintió la llamada al sacerdocio por primera vez con 17 años, aunque aseguró que «fue con 38 años cuando el Señor me puso claro en el corazón que quería que yo fuera sacerdote». Jesús llegó a Mozambique como misionero laico con 26 años, y ahora regresa, veinte años después, como sacerdote «para servir a los cristianos del lejano noroeste, un territorio abandonado y pobre», contó.

Rito de la ordenación sacerdotal.
Rito de la ordenación sacerdotal. / HENAR SASTRE

La ceremonia de ordenación tuvo lugar dos años después de la última, en la que cuatro diáconos accedieron al presbiterio. Así, los nuevos presbíteros se sumarán a los 270 sacerdotes en activo en la diócesis vallisoletana, aportando savia nueva a un obispado en la que la media anual lleva años, según explican desde el Arzobispado de Valladolid, siendo de 1,8 ordenaciones por cada siete jubilaciones. De hecho, aseguran que en los últimos diez años tan solo han accedido al sacramento de la orden 18 presbíteros vallisoletanos.

La ordenación estuvo presidida por Ricardo Blázquez, asistido por su obispo auxiliar, Luis Argüello, y por el obispo de Lichinga, Atanasio Canira de la Diócesis de Mozambique. Asimismo estuvieron presentes alrededor de 150 sacerdotes y diáconos de la Diócesis y fue amenizada por el Coro Diocesano de Jóvenes.

 

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