Veinte millones de euros, los beneficios de subir a Primera en Valladolid

Aficionados al Athletic de Bilbao, en la calle Jesús, en una visita a Valladolid. /GABRIEL VILLAMIL
Aficionados al Athletic de Bilbao, en la calle Jesús, en una visita a Valladolid. / GABRIEL VILLAMIL

Las Cámaras de Comercio de una decena de ciudades han cuantificado el impacto económico que supone el ascenso

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

No basta solo con lo emocional, con el orgullo de que tu club se codee con los mejores. El ascenso del Real Valladolid a Primera División (y el 3-1 frente el Sporting permite soñar) llevaría aparejados unos beneficios económicos que otras ciudades han cifrado, de media, en torno a los 20 millones de euros. En esta cantidad computa el impacto directo en la economía local:el gasto de las aficiones visitantes en hoteles, bares, restaurantes, taxis, comercio, aparcamientos... Pero también se incluye el valor publicitario, todo un escaparate (también internacional) que, a la larga, puede servir como imán turístico.

Valladolid no dispone de un informe actualizado. El último es del año 2007, justo en los años previos a la crisis económica. Lo elaboró la Cámara de Comercio y es, sin duda, el más parco de todos. Espíritu castellano también a la hora de hacer las cuentas. Aquel estudio –actualizado con motivo del ascenso en 2012– cifraba en cinco millones de euros los beneficios que supondría para la capital tener un club en Primera. Otras instituciones camerales han elaborado después estudios similares en otras ciudades. Murcia habla de 10,1 millones. Albacete, de 17,4. Zaragoza lo eleva a 20,8 y más generosos son los cálculos de Elche (23) o Las Palmas y Almería (25 en ambos casos). Gijón dice 30. De media, en torno a los 20 millones.

¿A qué se debe tanta diferencia entre unas y otras? Influye el número de habitantes y también su ubicación. La cercanía de aficiones rivales favorece los desplazamientos. Y hay clubes, además, que son especialmente activos a la hora de mover a sus hinchas. Madrid y Barcelona son, claro, los equipos con más tirón. Las estadísticas delReal Valladolid dicen que los dos grandes del fútbol español arrastran a ocho mil espectadores no habituales a Zorrilla, en algunos casos, personas que vienen desde provincias limítrofes para ver jugar a Messi o Cristiano. También son potentes las taquillas cuando juega el Atlético de Madrid (2.500 entradas más). Y hay hinchadas que son siempre muy bienvenidas en Valladolid, por el movimiento de aficionados que generan:Athletic de Bilbao, Deportivo de la Coruña o Celta de Vigo. Son ciudades cercanas con gran respaldo y que, si los horarios son benignos, permiten planificar visitas completas de fin de semana.

No todos se quedan a dormir. Apenas el 10%, según cálculos de la Cámara de Comercio, que hablan de 27.000 visitantes durante toda la temporada, con 950 personas más entre personal de los equipos contrarios, periodistas de otras ciudades y el cuadro arbitral. Un estudio de la consultora KPMGSports en 2015 concluía que el gasto en hostelería y transporte de todas las aficiones de Primera en sus desplazamientos para ver a sus equipos era de 190 millones de euros por temporada.

Pese a esa disparidad en la cifra final, la mayoría de los informes coincide al cifrar en torno a los dos millones la inyección directa en hoteles y restaurantes. El resto es impacto indirecto, la promoción que supone para Valladolid que su nombre se diga junto al del Real Madrid o el Barcelona en televisiones de todo el mundo.

«Si queremos que Valladolid sea un destino turístico de primera, tiene que tener un equipo en Primera», resume Francisco de Frutos, de Hoteles de Valladolid, quien recuerda que también el fútbol ha de formar parte de la «estrategia de ciudad, como el AVE o una universidad de primer nivel». De Frutos entiende que el valor que para Valladolid supondría que el Pucela volviera a Primera sería «inmedible». «No habría que evaluarlo de forma inmediata; es una promoción a largo plazo, un escaparate impagable», indica, sin olvidar el impacto directo que tendría en la ocupación hotelera. «Este año, en Segunda, ya hemos tenido buenas cifras con la visita del Sporting o el Osasuna», reconoce.

En Primera es previsible una mayor ocupación. Por simple estadística, como recuerda Jesús Herreras, vicepresidente de Fecosva:«Los clubes de Primera tienen muchos más socios que los de Segunda». Y las aficiones son más propensas a viajar con un club en la élite, añade María José Hernández, presidenta de la asociación de hosteleros. Los últimos datos del Real Valladolid reflejan que incluso los equipos con menos tirón suelen acercar en torno a los cuatro autocares (200 personas). «Y está claro que el hecho de que cada quince días vengan aquí desde otras ciudades tiene su reflejo económico», explica Herreras.

En esto influyen los horarios. No es lo mismo jugar contra el Athletic de Bilbao un sábado a las ocho de la tarde que un lunes por la noche. Y tampoco un domingo, cuando el pequeño comercio suele estar cerrado. «Es muy difícil que una persona que viene a ver al Madrid compre aquí, por ejemplo, una camisa, pero todos los sectores se benefician», dice Herreras. Luis del Hoyo, gerente de Avadeco, calcula en un millón los ingresos para el comercio, «teniendo en cuenta los posibles visitantes y la estructura del gasto» e insiste en ese valor intangible de que el nombre de Valladolid «tenga repercusión entre millones de personas en todos los rincones del mundo». Ese escaparate habría que aprovecharlo.

«El deporte está cada día más valorado y supone un engranaje de la vitalidad de una sociedad», explica Víctor Caramanzana, presidente de la Cámara de Comercio. «El Real Valladolid es una gran entidad deportiva, social y cultural, pero también una gran empresa», añade. Así, si el Real Valladolid incrementa sus ingresos –lo haría sin duda con un mayor trozo de la tarta televisiva–, aumentaría también su aportación vía tributos. Pero ojo, porque estar en Primera también conllevaría gastos en algunos aspectos. Por ejemplo, el despliegue policial o de autobuses para un Real Madrid no sería el mismo que para un enfentamiento con el Reus.

El concejal de Deportes, Alberto Bustos, habla de «años luz» para referirse a la diferencia entre estar en Primera y Segunda División. El ascenso, afirma, tendría beneficios deportivos («serviría de enganche para fomentar el deporte»), en términos de espectáculo («es el acto que más público reúne») y económicos, sobre todo para crear «marca de ciudad».

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