El cofrade del Ecce Homo que llegó de Bucarest a Medina de Rioseco

Cristian Zlatan, con su hija, Cristina. /Fernando Fradejas
Cristian Zlatan, con su hija, Cristina. / Fernando Fradejas

Cristian Zlatan no sabía nada de la Semana Santa hasta que desembarcó en Rioseco hace 13 años

Miguel García Marbán
MIGUEL GARCÍA MARBÁNMedina de Rioseco

Cuando hace 13 años el joven rumano Cristian Zlatan llegó a Rioseco desde su Bucarest natal, no podía pensar que, con el tiempo, acabaría vistiendo en Semana Santa una túnica negra de paño castellano. Cristian había llegado acompañando a su novia, Andrea, quien ya tenía a su familia en la localidad. Ahora, casado y con una hija, recuerda que «nada más llegar» se dio cuenta «de que todo el mundo hablaba de la Semana Santa». «Y yo no sabía lo que era», confiesa. Sin embargo, al presenciar sus primeras procesiones riosecanas sintió «una gran impresión».

La amistad fue la que llevó a Cristian a integrarse en la cofradía del Ecce Homo, a la que pertenecen algunos de sus amigos, que le inscribieron cuando «casi en bromas» preguntó «si podía pertenecer a una hermandad», según recuerda entre risas el joven rumano. Ese mismo año entraba su hija, Cristina, en especial animada por su prima Sara, que ya era del Ecce Homo, pero también «porque en el colegio muchos de sus compañeros también eran cofrades». Su entrada en la cofradía fue completa, pues en su primera Semana Santa portó el paso en una experiencia muy especial. «No hizo falta que nadie me dijera lo que tenía que hacer, porque me sentí muy arropado por todo el resto de hermanos», explica Cristian, quien señala que la daban «más miedo la novedad y la responsabilidad que el peso». Un momento muy especial aunque cuando se quiso dar cuenta, «el paso estaba en la calle y «con tanta emoción» casi ni escuchó «los aplausos».

Para Cristian, entrar en el Ecce Homo ha supuesto una forma de integración. «Es una cofradía que al ser pequeña nos conocemos todos, es como una familia y todos somos amigos», comenta. Esta afinidad también la tiene su hija, para la que los días de Semana Santa son los que más le gustan, algo que a su padre le hace pensar por qué los riosecanos acaban teniendo un sentimiento tan especial por su querida tradición. Cristian vive este año su cuarta Semana Santa como cofrade del Ecce Homo. Ahora ya espera, como todos los riosecanos, una nueva primavera en la que los pasos vuelvan a salir a la calle. Por ahora su esposa acaba de pasar a ser hermana, por lo que ya toda su familia pertenece de lleno a la Pasión riosecana.