La verdadera historia de los ranchos de esquileo

Eugenio Plaza, autor del libro 'Ranchos esquileos de Trescasas y Sonsoto'. /El Norte
Eugenio Plaza, autor del libro 'Ranchos esquileos de Trescasas y Sonsoto'. / El Norte

Eugenio Plaza indaga en el origen de estas construcciones en los núcleos segovianos de Trescasas y Sonsoto

El Norte
EL NORTESegovia

Han sido casi cuatro años de trabajo, consultas y cotejo de legajos en varios archivos. Han merecido la pena. Por fin, Eugenio Plaza, natural de Trescasas y profesor de Historia a lo largo de cuatro décadas, publica el libro 'Ranchos esquileos de Trescasas y Sonsoto', en el que profundiza y aclara el origen histórico de estas construcciones. la presentación será en la Diputación de Segovia, el miércoles 11, a las 19 horas.

Entre los motivos que han llevado al autor está, precisamente, el desmontar el tópico del origen del nombre del municipio natal de Plaza. Trescasas se ha atribuido tradicionalmente a la presencia de los tres ranchos de esquileo que existían (dos en este núcleo y otro en Sonsoto). Unas construcciones muy extendidas a lo largo de los siglos XVI y XVII. Sin embargo, hay referencias históricas a Trescasas muy anteriores, en documentos de la Catedral desde 1247, como ya publicara el profesor Julio González. 

También se creía que los tres ranchos fueron promovidos por el Monasterio del Paular, y el autor aclara que en realidad solo es uno, pues el segundo de Trescasas se atribuye a la Fundación de Ochoa Ondátegui y el de Sonsoto a Mónica Muñoz de Ynestrosa.

Tras sus indagaciones, Eugenio Plaza aporta que fue el cambio de la orientación de la cabaña ganadera del Paular en 1619, basada en una explotación montaraz, a otra más extensiva fundada en el comercio de lana merina, la que propició la extensión de los poderes del monasterio más allá de sus fronteras.

Hasta 30.000 cabezas por temporada

Trescasas fue el lugar elegido por su orografía benigna y por estar cerca de la capital, el centro neurálgico de las transacciones lanares de la época. A los pocos años contaba con un flamante rancho en el que se llegaron a esquilar 30.000 cabezas por temporada.  

En cuanto a Sonsoto, conocer el origen del esquileo fue más complicado por la ausencia de restos arquitectónicos, pero el autor siempre ha querido reivindicar la importancia de esta infraestructura, cuya importancia había estado eclipsada por otros como los de Santillana o Alfaro (ya desaparecidos) o Cabanillas. 

La investigación para el libro llevó al investigador a estudiar durante largo tiempo documentos en el archivo del Monasterio del Paular, el Archivo Diocesano, el municipal de Segovia y el de la Nobleza de Toledo del Histórico Nacional, que fue el que aportó las claves para desenmarañar el intrincado origen del rancho de Sonsoto

Los estudios sobre los esquileos cuentan ya con otra interesante aportación de este profesor, ya retirado, al que la historiadora Soterraña Martín animó a indagar sobre el origen de los ranchos de Trescasas y Sonsoto, que ahora ven la luz en forma de esta publicación, auspiciada por la Diputación de Segovia.