Los vecinos desalojados por el socavón de San Millán pueden volver a sus casas

Una excavadora trabaja en el socavón para asegurar los bordes y hacer una rampa de acceso./Óscar Costa
Una excavadora trabaja en el socavón para asegurar los bordes y hacer una rampa de acceso. / Óscar Costa

Los técnicos han comprobado que los cimientos están bien antes de que comiencen las tareas para asegurar la zona hundida

Miguel Ángel López
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZSegovia

Los vehículos hundidos a diez metros de profundidad en la plaza Aurelio Hernández del barrio de San Millán estarán este miércoles fuera del socavón. La operación prevista es que una grúa de brazo articulado los extraiga para situarlos sobre los camiones de las aseguradoras, de acuerdo con las instrucciones que este martes les dieron a los propietarios en una reunión a media tarde. Mientras, los vecinos que lo desearon pudieron regresar también por la tarde a sus casas. La Policía Local retiró el precinto del portal del número 5 de la plaza contigua, la de Fernán González, para que entraran de nuevo en sus casas quienes quisieran. La noche anterior, la del lunes al martes, fueron desalojadas doce personas de las cinco viviendas ocupadas del edificio, en previsión de cualquier riesgo adicional, pues seguía lloviendo. Cuatro de ellas fueran alojadas por el Ayuntamiento en el hostal Sol Cristina, y el resto pasaron la noche en casas de familiares o amigos.

Las obras para dejar el subsuelo y el túnel del Clamores en condiciones pueden prolongarse más de un mes

Que pudieran regresar «lo antes posible» a sus viviendas era la premisa establecida por la alcaldesa, Clara Luquero, que estuvo en el lugar del suceso nada más ocurrir el hundimiento y también este martes por la mañana. Pero primero había que comprobar que el edificio está en condiciones de seguridad. De ello se ocuparon los bomberos y los técnicos municipales. Las inspecciones realizadas, tanto en los pilares y cimientos del edificio como en la bóveda del arroyo Clamores, permitieron certificar que la estructura del inmueble está en buenas condiciones. Está bien, igualmente, con algún desperfecto, la bóveda del Clamores, según comprobaron los bomberos tras recorrer el túnel en el tramo de la plaza de la Morería hasta la de Doctor Gila y aguas abajo hasta Sancti Spiritu. «No esperamos que haya riesgo de que ocurra algo así (en caso de que haya otra tormenta) en ningún otro punto de manera inminente», señaló Miguel Merino, concejal de Obras y Servicios.

Una canalización de 4 kilómetros

Merino precisó, no obstante, que el tramo entubado del Clamores tiene más de 4 kilómetros, una distancia y una antigüedad suficientes como «para no poder asegurar que no está dañado». Y ya que la infraestructura tiene muchos años la decisión inmediata fue ayer programar una inspección en todo su recorrido.

El colector de aguas residuales del Molino de los Señores está en buenas condiciones

La tormenta causó el lunes 50 llamadas a los bomberos de Segovia y otras tantas intervenciones. Miguel Merino descartó que la inundación de algunas plazas durante algo más de una hora, como la de Somorrostro, se debiera al mal estado de los imbornales, porque cumplieron su función. También la cumplió el colector de aguas residuales a la altura del Molino de los Señores, si bien el lunes por la noche los técnicos y los bomberos temían que hubiera sufrido una rotura, explicó. Lo que ocurrió fue que la fuerza del agua en carga hizo saltar una tapa de registro y causó un vertido de residuales que llegó al río y a las casas de la zona. De noche, los bomberos dejaron la zona asegurada, y ayer los técnicos revisaron el colector, que había vuelto a funcionar de forma normal cuando superó la avenida. La limpieza de la suciedad se realizó ayer. Ahora se estudiará hacer un aliviadero para que los desbordamientos sean ordenados

Así, los vecinos afectados pudieron regresar a sus casas, con la salvedad de que no dispondrán de servicio de gas natural, con la advertencia además de que mientras se realicen las obras para asegurar el talud y reparar la bóveda del Clamores, cuando se requiera el uso de maquinaria pesada, tendrán que dejar sus casas de forma momentánea «por prevención y por seguridad», destacó Merino. Las obras podrían prolongarse más de un mes, pues el socavón tiene unas dimensiones de más de 10 metros de diámetro.

La extracción de los vehículos con una grúa está prevista este miércoles por la mañana

La intervención prevista ahora es, tras la extracción de los vehículos, asegurar las paredes del socavón, que este martes fue ampliado para retirar los adoquines del pavimento que estaban al aire, sin suelo debajo, y para que una excavadora preparase desde primera hora de la tarde una rampa desde la que intervendrán los encargados de proyectar el hormigón gunitado en la zona más cercana a los cimientos.

La empresa dedicada al gunitado de hormigón (técnica empleada en estos casos por la rapidez de fraguado y la impermeabilización que asegura) es una subcontrata de las obras de la SG-20, elegida por el Ayuntamiento, comentó Merino, «porque se pretende dar agilidad total y de urgencia» a las obras, y por eso se hizo el primer contacto «con la empresa especializada que ya está aquí».

35,8 litros por metro cuadrado

La tormenta que provocó la rotura de la bóveda del Clamores y el socavón fue intensa. Entre las seis de la tarde y las doce de la noche descargó 35,8 litros por metro cuadrado, pero con una punta de 15 litros en 10 minutos, según confirmó el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología. Ha sido el día con más precipitación en el mes de agosto desde 1992.