Los extranjeros frenan la sangría de la despoblación en Cuéllar y los pueblos de su comarca

Trabajadores extranjeros, en plena faena, en un invernadero de la comarca. /M. Rico
Trabajadores extranjeros, en plena faena, en un invernadero de la comarca. / M. Rico

En algunos municipios, los inmigrantes censados rondan el 30%

MÓNICA RICOCuéllar

La sangría poblacional que vive el mundo rural desde hace años no aparecetan marcada en Cuéllar y su comarca, en buena medida gracias a la llegada de inmigrantes, principalmente de países del este de Europa. Si bien es cierto que el crecimiento vegetativo de la población (diferencia entre nacimientos y defunciones) es negativo en la mayoría de localidades desde hace años, la población extranjera ha conseguido que los datos crezcan o se mantengan en las localidades de mayor importancia y aquellas que cuentan con industrias relacionadas con el sector hortícola.

Esta ha sido la clave del mantenimiento de población, pues localidades como Sanchonuño, Chañe o Gomezserracín cuentan con entre un 20 y un 30% de población extranjera. Algunos de los trabajadores de la industria hortícola también optan por vivir en Cuéllar, como centro de servicios comarcales, aunque en la villa la población extranjera se sitúa en torno al 15%.

Otro de los factores determinantes para el asentamiento de población en Cuéllar, según el alcalde, Jesús García Pastor, hay que agradecérselo a algunas de las industrias. «El crecimiento se está dando sobre todo en torno a la actividad de la construcción por un lado, y una empresa que tiene un matadero de aves, y esos cientos de contrataciones que ha hecho en los últimos años, aumentando la plantilla hasta las más de 500 personas». Para el regidor, ahí está la clave del asentamiento de población y de no perder habitantes en los momentos actuales, «que era la tónica que se seguía», mientras que en el último año «se ha aumentado y hemos sido uno de los pocos municipios de la provincia que ha crecido en población». Según los datos del padrón que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), a fecha 1 de enero de 2018 se había incrementado la población de Cuéllar en 60 personas, pasando de 9.524 a 9.548. «Es el pueblo de la provincia que más población tiene, con diferencia del siguiente», señala. Fue en el año 2010 cuando el municipio de El Espinar consiguió alzarse como el pueblo segoviano con mayor número de habitantes. Desde entonces, tanto Cuéllar como El Espinar andaban a la zaga, separados por apenas unas decenas de habitantes. Sin embargo, la villa de la Tierra de Pinares volvió a situarse en cabeza en 2016, superando a los espinariegos en casi 300 habitantes. Ahora, con datos de 2018, la localidad cuellarana sigue en primera posición (segundo tras la capital), superando a El Espinar en 523 habitantes.

Al menos desde 1986, la villa ha contado con más de 9.000 habitantes. Desde entonces, el crecimiento fue constante y prácticamente continuo hasta 2009, año en el que Cuéllar contaba con 9.861 vecinos, una cifra que desde entonces fue disminuyendo paulatinamente hasta 2015, cuando volvió a crecer. Según el INE, casi la mitad de los habitantes empadronados en Cuéllar son naturales de la villa. En concreto, son 4.605 de los 9.584, lo que supone algo más del 48%. El 37,7% de los vecinos ha llegado desde diferentes lugares de España, mientras que un 14,3% ha emigrado a Cuéllar desde otros países. Son 1.367 los vecinos llegados desde otros países, dato que aumentó en 2018, cuando se contabilizaron 110 personas de nacionalidad extranjera más que en 2017, es decir, del 13,2 al 14,3% de la población. Estos datos chocan si se comparan con los de dos décadas atrás. En el año 1996, los extranjeros en Cuéllar apenas llegaban al 1% de la población. La mayoría de los extranjeros (1.082) llegan desde otros países de Europa: Bulgaria (570) y Rumanía (441); 182 llegan desde América; 88 desde África y 15 desde Asia.

Sanchonuño

El padrón arroja una tendencia muy similar a la de Cuéllar. Los datos poblacionales en la mayoría de los municipios han crecido o se han mantenido en los últimos años gracias a la llegada de extranjeros, aunque en los de mayor entidad los porcentajes se sitúan entre un 20 y un 30% de población extranjera, salvo excepciones. Uno de estos casos es el de Sanchonuño, localidad que en 2018 contaba con 930 vecinos, un dato algo menor que el registrado entre los años 2012 y 2013, pero que viene manteniéndose por encima de los 900 desde 2008, mientras que en el año 2000 la cifra se quedaba en los 738 vecinos; si bien el municipio vivió sus años de esplendor entre los 50 y los 60 del siglo pasando, cuando logró sumar más de 1.200 habitantes. El 44,3% (412) de los empadronados en Sanchonuño es natural de la localidad; el 35,5% ha emigrado al municipio desde diferentes lugares de España (330); y el 20,22% (188) ha llegado desde otros países. Comparándolo con el año 1996, el aumento es de 172 emigrantes, pasando el porcentaje del 2,11 al 20,22% actual. De los 188 extranjeros, la mayoría (143) procede de otros países de Europa; seguida por 35 habitantes llegados de América, 8 nacidos en África y 2 en Asia. De los primeros destacan los vecinos de Rumanía (79) y Bulgaria (62).

Chañe

El porcentaje de vecinos extranjeros aumenta hasta casi el 30% en Chañe, municipio que, según el INE, contaba en 2018 con 754 vecinos, 59 menos que el año anterior. La pérdida de población viene siendo la tónica habitual desde el año 2012, cuando el municipio contaba con 946 vecinos, uno de sus mejores datos históricos en lo que va de siglo. Desde 1990, la población no paró de menguar hasta 2008, cuando comenzó la recuperación. Sin embargo, la tónica parece repetirse en los últimos años. En la actualidad, los vecinos que han emigrado a Chañe desde otros países suponen el 29,97% de la población, es decir, son 226 vecinos, 50 habitantes menos que en 2017, cuando la cifra ascendía a los 276, casi un 34% de su población. Sin embargo, si se compara con el año 1996, se observa un aumento de 222 extranjeros, ya que en ese año la población de fuera del país apenas era del 0,54%. De los 226 habitantes empadronados en Chañe y nacidos en el extranjero, 210 llegan desde otros países de Europa, especialmente Rumanía, de donde descienden 191 habitantes (47 menos que el año anterior), mientras que 16 llegan desde América.

Gomezserracín

Con 688 habitantes se encuentra Gomezserracín, que también se sitúa en la tónica de la pérdida de habitantes en los últimos años, pese a varios despuntes. Lo cierto es que la localidad mantiene unos niveles similares a los de 2001, cuando comenzó un crecimiento paulatino que lo llevó a tener hasta 732 vecinos en 2010. Sin embargo, no ha notado ni un incremento ni un descenso abrupto en los últimos años. La cifra de habitantes nacidos en otros países es del 23,26%, es decir, 160 vecinos, lo que supone 159 más que los que había en el año 1996, cuando únicamente había un extranjero en el municipio. En este caso, la mayoría de los vecinos extranjeros procede de Rumanía (73), seguido de Bulgaria (38), y Colombia (21 vecinos).

Vallelado

Otra de las entidades de importancia de la comarca es Vallelado, municipio que aunque en 2018 ganó siete habitantes, situándose en 704, en las últimas décadas no ha hecho más que perder. De hecho, a principios de los años 80 se acercaba al millar de habitantes, cuando ahora lucha por no descender de los 700. Aunque la caída ha sido lenta, la dificultad de mantener población o crecer es un reto difícil de superar. Tampoco falta la emigración, aunque no llega a los niveles de los municipios anteriores. En Vallelado existen únicamente 69 vecinos llegados desde otros países, lo que supone el 9,8% de la población; y eso que el dato ha aumentado con respecto a 2017, cuando solo eran 53 y un 7,6% de los vecinos. También la comparativa con 1996 arroja apenas un habitante extranjero, que suponía el 0,12 de la población. Los empadronados en Vallelado que han nacido en otros países proceden mayoritariamente de Europa, a los que se suman varios nacidos en América y África.

Hontalbilla

Una de las poblaciones que también ha acusado el descenso en las últimas décadas es Hontalbilla. Con 308 vecinos, cuatro más que el año pasado, intenta no bajar de las tres centenas. Esta cifra parecía lejana en el año 2000, cuando contaba con 429 vecinos, y alcanzaba datos superiores a los 600 habitantes en la década de los 80 del año pasado. Algo menos del 5% de la población (15 vecinos) ha emigrado al municipio desde otros países, y la cifra ha aumentado con respecto al año pasado en seis personas, lo que ha supuesto que la localidad no tuviera una cifra negativa este año. En el año 1996 únicamente había un habitante llegado desde el extranjero. El caso de Hontalbilla es peculiar, puesto que ha ganado población gracias a los vecinos llegados desde otros países, y porque la mayoría de sus habitantes extranjeros no son nacidos en Europa, sino en América, principalmente de Brasil y Colombia.

Olombrada

Ha dividido en dos su población en las últimas décadas. En 1986 contaba con más de un millar de habitantes, y la cifra ha ido descendiendo de forma anual hasta los 561 con los que contaba en 2018. Poco más del 4% de sus habitantes (23 vecinos, la mitad de ellos naturales de Bulgaria), llegó a la localidad desde otros países, según el INE, que también señala una disminución de 13 extranjeros con respecto a los datos del año anterior. La comparativa con 1996 es muy clara: ese año no había ninguna persona nacida fuera de España viviendo en el municipio.