Las enfermedades de transmisión sexual aumentan un 31% entre los segovianos desde el año 2015

El condón es el medio más seguro para frenar la transmisión de enfermedades. /El Norte
El condón es el medio más seguro para frenar la transmisión de enfermedades. / El Norte

«Los jóvenes tienen menos miedo al riesgo y menos consciencia de peligro ante las relaciones sexuales», señala Eva Ferreira, médico del Hospital de Segovia

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

Los nuevos usos sociales de las generaciones más jóvenes y la mayor disponibilidad del sexo a través de aplicaciones como Tinder explican el auge de las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Segovia registró el año pasado 59 enfermedades de transmisión sexual de Declaración Obligatoria frente a las 45 de 2015, una cifra que va en auge ante prácticas de riesgo y el fracaso de los mecanismos de prevención. El grupo de mayor incidencia es el que se denomina otras ETS –que incluiría a enfermedades causadas por tricomonas o cándidas– y, después, por orden de incidencia, estarían clamidias, gonococias, sífilis y VIH.

Ana Carrero y Eva Ferreira, médicos de Medicina Interna del Hospital General de Segovia, asistieron en febrero a una jornada de formación en el Colegio de Médicos de Segovia para actualizar nociones sobre la materia, sobre todo hacia compañeros de Atención Primaria. «El mensaje es estar alerta ante el creciente incremento de las enfermedades de transmisión sexual. Y ser muy respetuoso con el paciente, pero a la vez intentar ganar un clima de confianza para que puedan decir si han estado en riesgo. Si no buscas, no encuentras», resume Carrero. Hablar con alguien de su conducta sexual –desde sus prácticas a las parejas que ha tenido– es sin duda un aspecto delicado para ambas partes. «Es estar alerta. Esto existe y lo tenemos que abordar», ahonda Ferreira, que resalta la paradoja de que con el tabaco o las drogas sea más natural la prevención mientras que en la ETS, que es más efectiva, haya un clima de cierta vergüenza.

El informe Vigilancia Epidemiológica de Infecciones de Transmisión Sexual 1995-2015, publicado en 2017, ilustra cómo hay cada vez más enfermedades y afectan a un público más joven. Los casos de sífilis en España han pasado de 700 a más de 4.000 en apenas 15 años; la gonorrea se ha multiplicado por cinco y los datos superan holgadamente los de 1995, una época con mucho menos acceso a la información. También suben el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), el virus del papiloma humano (VPH), la clamidia o el herpes genital. Cada vez hay más casos registrados en menores de 15 años y los menores de 25 representan la mitad del total de infecciones diagnosticadas.

Seguridad

El mensaje es claro: ponte preservativo. Y no dar nada por supuesto. «Hoy creemos que los adolescentes tienen asumida la seguridad en el sexo y darlo por hecho es un error», subraya Ferreira, que lleva 25 años de ejercicio profesional y unos 15 diagnosticado estas infecciones. Su experiencia confirma la tendencia. «Tienen menos miedo al riesgo y menos consciencia de peligro ante las relaciones sexuales», apunta. Carrero, también con una década de casos a sus espaldas, añade: «Se rebajó el mensaje sobre el VIH porque hay un tratamiento y se ha relajado la presión sobre el mensaje preventivo por parte de las autoridades sanitarias. El mensaje no está en la calle como estaba antes».

El reto es cómo recuperar ese mensaje hacia un público con tantos canales de información. «Hay que usar lo que ellos usan. La televisión llega a todo el mundo, pero los adolescentes usan otro tipo de cosas. Ahora mismo hay solo un anuncio de prevención y está patrocinado por una casa de preservativos. Igual hace falta un banner en Spotify», sugiere Ferreira. Coincide su compañera: «Posiblemente haya que recurrir a la gente a la que ellos escuchan. Desgraciadamente no son gente, en general, con grandes avales científicos a sus espaldas, pero a lo mejor hay que recurría a algún 'youtuber' o 'influencer' porque eso llega».

Señalan un grupo de riesgo en el sexo entre hombres -la transmisión mujer a mujer es menos frecuente- y lo argumentan «probablemente por sus conductas sexuales más frecuentes». Al igual que los trabajadores del sexo, por la frecuencia y la variedad de parejas. Y los adolescentes, por sus prácticas no protegidas y fenómenos en auge con el sexo en grupo. Cada vez aparecen más casos de un paciente con varias infecciones a la vez. «No pillas una, sino todo lo que haya circulando en el grupo», explica Ferreira. No es cuestión de desconocimiento, sino de una decisión razonada. De hecho, muchos pacientes se hacen pruebas de forma habitual porque saben que están expuestos a esas enfermedades. «Es un riesgo conocido».

El éxito de aplicaciones como Tinder ilustra un cambio social el sexo está más disponible que antes. Carrero resume esos hábito es una frase de la presentadora y sexóloga Lorena Berdún: ahora mismo es más fácil quedar para acostarte con alguien que tomar un café y charlar. «Eso lo hemos vivido nosotras, tener a alguien en la consulta que está quedando con el de fuera». Redes que permiten seleccionar el tipo de sexo –protegido o no– plantean un reto a los profesionales. «En eso nos tienen que formar».

Generación innovadora

La receta es escuchar, pero el desafío es complejo. «Vamos siempre por detrás en cuanto al tipo de sexo o modos de quedar. Es algo que nos van contando y enseñando ellos», reflexiona Ferreira. Por ejemplo, el médico debe poner sobre la mesa todas las opciones –sexo oral y genital, tanto vaginal como anal– para fomentar una mayor fluidez. «Bueno, todo lo que sabes», apunta Carrero ante una generación tan innovadora. «Hay bastantes infecciones por sexo oral y la gente no tiene la noción de que fuera posible».

Las consecuencias son claras. Primero, el contagio; si al afectado no se trata abrirá más el abanico. Segundo, hay enfermedades que pueden dejar secuelas si no se tratan a tiempo. Una sífilis puede producir afectación cardiaca o neurológica. Artritis considerables o demencias irreversibles. «La gente no contempla esa parte», apunta Ferreira. A eso hay que añadir enfermedades crónicas como hepatitis o VIH. Los datos más recogidos son los de VIH: tienen unos 140 pacientes y hay cada año entre unos cinco a ocho casos nuevos. «Que para ser una población como Segovia no es poco».