Hasta Santiago, a los 90 años

González encara los últimos kilómetros hasta llegar a Carrión./El Norte
González encara los últimos kilómetros hasta llegar a Carrión. / El Norte

El palentino Alejandro González abandona la provincia de Palencia y encara la recta final de su tercer Camino en solitario

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

Se levanta a las 5:30 horas, se equipa, desayuna y a por otra etapa más del Camino de Santiago. Así están siendo los últimos días de Alejandro González, que a principios de junio empezó en solitario su tercer Camino de Santiago con 90 años. Se veía con fuerzas y preparado para los más de 700 kilómetros y así está siendo. Natural de Villota del Duque, este palentino que reside en Madrid, tuvo la visita de sus allegados en la provincia. Un encuentro emocionante para sus familiares y para el propio González, que recargó las pilas para encarar la otra mitad del camino.

No se ha establecido un día de llegada. Tan solo quiere disfrutar de una promesa que se hizo a él mismo y que está a punto de completar. Además uno de los tramos más complicados del Camino de Santiago para él es el que discurre por su provincia, por lo que lo más duro ya es parte de su historia personal. En estos días también se ha encontrado un incómodo compañero de viaje, las altas temperaturas, lo que ha propiciado que este nonagenario se despierte cuando los rayos de sol se vislumbran en el horizonte. Con el fresco de la meseta castellana inicia su recorrido y cuando el calor aprieta, González ya está reposando.

En su largo trayecto, este palentino ha pasado muy cerca de su lugar de nacimiento, por lo que los 70 kilómetros del Camino por la provincia han sido muy especiales. «Siempre es bonito, aunque la parte más rara del recorrido se encuentra entre Carrión de los Condes y Ledigos. No hay pueblos y no hay nada. Lo conozco muy bien, pero es un tramo aburrido», afirmaba antes de arrancar la aventura González, que, sin ninguna duda se queda con el inicio del Camino. «Lo más bonito se encuentra en Navarra. Los pueblos son espectaculares y con un adoquín precioso. Los últimos kilómetros también son muy bonitos. Palencia no está mal, pero me gusta más la Montaña Palentina», prosigue.

Una vez que llegue a Santiago de Compostela, Alejandro González pondrá punto y final a sus peregrinaciones. «Ya es hora de retirarme», afirmaba con una pequeña carcajada el palentino.

A pesar de sus 90 años, sus hijos se siguen mostrando tranquilos. «Nuestras hermanas nos dicen cómo le podemos dejar hacer el Camino solo. Nuestro padre dice que si le toca algún inconveniente, le podría pasar en su casa. En los peregrinos hay mucha solidaridad y seguro que estará muy bien atendido. Contamos con una gran asistencia sanitaria pública, además siempre hay sitios hospitalarios», concluía su hijo Fernando González.

Asimismo, sus familiares barajan la posibilidad de acercarse a Santiago de Compostela para recibir a González, cuando este termine la gesta.