Así están el pantano de Aguilar y la calle de Guardo tras las nevadas

Así están el pantano de Aguilar y la calle de Guardo tras las nevadas

La nieve da una tregua a las carreteras del norte de la provincia de Palencia y los embalses ya notan sus efectos

NURIA ESTALAYOAguilar

El sol reinante el domingo 4 en el norte de la provincia invitó a locales y foráneos a pasear por los alrededores de la localidad de Aguilar de Campoo, que mostraba realmente hermosos paisajes cubiertos de nieve. Las cumbres del Espigüete, Curavacas, Pico Murcia, Peña Prieta, Valdecebollas, Tres Mares, Corisa, Monte Cildá y muchas otras más se muestran, tras las precipitaciones de estos días, completamente níveas y espléndidas. Estas nevadas ayudarán a la anhelada recuperación de los cinco embalses de la Montaña Palentina (Camporredondo, Compuerto, Requejada, Cervera y Aguilar) que en conjunto llegaron el 1 de febrero a almacenar 87 hectómetros cúbicos, el 17,9% de su capacidad total que alcanza los 487 hectómetros cúbicos.

De los cinco embalses palentinos, es el de la villa aguilarense el más grande con una capacidad de 247 hectómetros cúbicos, pero también el que más vacío se encuentra. Según los últimos datos recogidos por la Confederación Hidrográfica del Duero, en Aguilar se recopilan actualmente 33,3 hectómetros cúbicos, lo que supone el 13,5% de su capacidad. La crecida ha sido escasa, pero notoria. Las orillas se muestran algo más reducidas, y aunque desde la presa del pantano de Aguilar de Campoo se puede observar aún la torre de la iglesia del sumergido pueblo de Cenera de Zalima, los vestigios de sus calles, huertas y caminos ya han vuelto a esconderse bajo las aguas del embalse.

Sin embargo, aunque las precipitaciones en forma de copos de nieve aportan belleza y benefician a la reserva de agua, también acarrean inquietantes problemas sobre todo en lo relativo a la circulación. Pero no solo de vehículos, también peatonal. Las máquinas quitanieves recorren carreteras y calles abriendo caminos y esparciendo sal, pero las bajas temperaturas hacen que amanezcan cubiertas de hielo y aumente la dificultad de moverse por calzadas y aceras. Esto a veces conlleva diferentes tipos de accidentes tanto a pie como en coche. Y sobre todo, son los viandantes los que suelen sufrir durante estos crudos inviernos caídas.

No obstante, a pesar de las precipitaciones del jueves y el viernes, durante este fin de semana la nieve ha dado una tregua a la comarca norteña. Además, la lluvia del sábado y los rayos de sol brillando durante estas últimas dos jornadas han hecho desaparecer buena parte del hielo acumulado y han contribuido a la mejora del estado de los suelos.

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