De investigador contra el cáncer a agricultor en un pueblo de Palencia

El doctor Sergio de Cima, en el laboratorio del Centro de Investigación contra el Cáncer./El Norte
El doctor Sergio de Cima, en el laboratorio del Centro de Investigación contra el Cáncer. / El Norte

El doctor palentino Sergio de Cima se ve obligado a trabajar en el campo tras acabarse los fondos para su proyecto en el Centro de Investigación contra el Cáncer

Marco Alonso
MARCO ALONSOPalencia

Si en algo coinciden todos los actores que intervienen en la lucha contra el cáncer es en señalar que la mejor forma de borrar la enorme 'C', de cáncer, que planea sobre la sociedad es construyendo una 'C', de ciencia, aún más grande. Pese a esa necesidad de aumentar el gasto en investigación para salvar vidas, en España se invierte menos de seis euros por persona al año en investigación sanitaria, siendo solo un euro para la lucha contra el cáncer. Esa aportación de los españoles sirvió para que el palentino Sergio de Cima Martín, doctor en biología, pudiera trabajar durante los tres últimos años en el Centro de Investigaciones contra el Cáncer de Salamanca, pero la financiación para el proyecto en el que estaba inmerso ha terminado.

Los estudios del doctor De Cima han permitido conocer que la proteína con la que ha estado investigando –la C3G– actúa a diferentes velocidades y que esos cambios en la proteína se dan cuando aparece un cáncer, tal y como relata él mismo. «Se dan cuando algo no funciona bien en la regulación interna de la célula, que empieza a multiplicarse sin control y aparecen los tumores», explica este investigador, que tras trabajar en este proyecto, que podría dar con la fórmula para detectar tumores en fases aún más tempranas, ha tenido que abandonar la investigación porque acabó el contrato asociado a su proyecto, dependiente de la Junta. «Era imposible que pudiera continuar porque no hay nada de dinero», recalca De Cima, que desde junio se ha visto en una situación de desempleo que le ha llevado a plantearse un cambio radical en su vida.

«Veía complicado continuar investigando y mi padre se había jubilado como agricultor. Así que he decidido seguir con sus tierras para ganarme la vida», explica De Cima, que cambiará la lucha contra el cáncer por la agricultura en Villarrobejo, pedanía de Santervás de la Vega con 140 habitantes censados, después de haberse formado en algo que nada tiene que ver con lo que va a trabajar a partir de ahora. Ha sido mucha la inversión pública destinada a formar a un persona como el doctor De Cima, y de tantos otros como él, un dinero que se ha gastado y que ahora no va a revertir en la sociedad. «La ciencia es como una pirámide. Acabas tu carrera y luego te dan becas para hacer tesis. De ahí, pueden salir 1.000 doctores, pero luego no hay sitio para seguir investigando porque las plazas postdoctorales que salen pueden suponer un 20% de las doctorales. Entonces, el 80% que sobra se tiene que buscar la vida», apunta este biólogo palentino, que trata de ver este cambio como algo positivo. «Me gusta el campo y es una buena alternativa. Hace tiempo que esto no tenía salida porque veía que no había plazas para investigadores senior», asevera.

El peso de la financiación pública en investigación es muy bajo frente al gasto privado y filantrópico, y esa falta de recursos se refleja en los datos arrojados por el primer estudio que aglutina los datos de investigación en cáncer en España, que constata que duplicar la investigación elevaría la supervivencia del 53% al 70%. El doctor De Cima sabe bien lo importante que sería esa inversión para la sociedad en su conjunto, y es que recientemente él mismo se ha enfrentado a un tratamiento de quimioterapia para curar un cáncer que, por fortuna, le detectaron a tiempo. «Ahorrar en investigación puede multiplicar los gastos médicos y los problemas de la gente», concluye este palentino, que se ha visto obligado a cambiar el laboratorio por el tractor.