Carlos Sobera: «No veo una 'first date' entre Rajoy y Sánchez, estarían contra la pared»

Carlos Sobera. /
Carlos Sobera.

El 'showman' vasco, que protagoniza hoy en el teatro Ortega la obra 'El Ministro', asegura tener «muchas ganas de triunfar en Palencia»

RICARDO S. RICOpalencia

Recomienda a todos los palentinos acudir hoy (en dos sesiones, 19:00 y 22:00 horas) al teatro Ortega a ver El Ministro, obra en la que representa el papel de Ramiro, ministro de Economía. «Se lo van a pasar muy bien. Si no, cuando acabe las dos funciones, me pongo en la Plaza Mayor para que me apaleen», agrega el presentador y actor Carlos Sobera, que tiene «muchas ganas de triunfar en Palencia».

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Ministros y teatro casan de maravilla...

Sí, porque el poder, y los ministros suelen tener mucho, siempre es muy socorrido y criticado en las tablas del teatro, y criticarlo desde la escena es muy sano y muy divertido. Esta es una función que combina un teatro de situación, de enredo y de quid pro quo con una situación de crítica social y política, y nada está fuera de su sitio, todo encaja a la perfección.

El Ministro es una comedia ligera y divertida, pero con el trasfondo de la crisis y la falta de escrúpulos de la clase política...

La obra no es maniquea porque el ministro acude a la casa de la profesora de francés de sus hijos para seducirla y ahí se ve sorprendido por dos ladrones que han robado un banco en la parte baja del edificio, con lo cual presenta cuatro tipologías muy diferentes de ciudadano. Pero todos, de una manera o de otra, son miserables. El autor sabe subrayarlo de forma que la obra no sea maniquea. Esto no es problema de derechas o de izquierdas, de políticos o no políticos, arrea estopa en todas las direcciones pero lo hace con inteligencia, sobriedad e ironía.

Vamos, que hay mucho atracador suelto en esa casa...

Sí, el ministro de Economía es el primer interesado en que la Policía no le descubra, así que está en la misma situación que los ladrones.

Como ministro de Economía, quiere seducir a Marta Torné, la profesora de francés de sus hijos. Por muy ministro que sea, ¿no es la erótica del poder cada vez menos un arma en manos de los políticos?

Los políticos cada vez tienen menos poder porque el poder está instalado en otras esferas, pero, aún así, sí tiene ese aura de dominio, de situación, de dinero, que pueda hacer que sea atractivo a los ojos de algún tipo de mujer. Pero en la obra todos pecan, porque la profesora de francés, que parece muy pura y casta, es también una mujer interesada que está dispuesta a dar un braguetazo y cambia ciertos valores por comodidad. Ytampoco se diferencia mucho de los ladrones, que tienen un discurso muy social y de solidaridad, pero que no dudan en pegar un palo al banco y quedarse la pasta para ellos y que le den por saco al mundo. Todos tienen su parte negativa.

Como buen bilbaíno de Baracaldo, se caería hace años ya del Guindos...

Se podría coger bien ahí el rábano por esa hoja, sí señor...

Si fuera ministro de Cultura, ¿qué haría por el teatro?

Lo alimentaría como se alimentan otras artes y culturas, porque no me parece muy justo que el teatro y el cine no tengan un trato fiscal benéfico. Uno no entiende muy bien por qué se considera que acudir a un museo es cultura y acudir a un teatro no, cuando es una actividad cultural que cuesta mucho ponerla en pie y que es muy sensible y muy quebradiza. Convendría echarle una mano y potenciarlo. Pero a veces no hay sensibilidad en este sentido y no hay que darle más vueltas, solo hay que esperar que llegue alguien diferente y que tenga una sensibilidad distinta para que el teatro pueda recuperar el sitio que le corresponde. Es un bien público que debe ser protegido porque es endeble, porque al final la gente prefiere tomarse unas cervezas que acudir a ver un soneto de Lope de Vega. Y es así en parte porque en el colegio no transmitimos bien nuestra cultura, no dejamos la oportunidad a los chavales de probar lo que es el teatro, y en las televisiones tampoco lo defendemos y nos vamos a lo fácil...

Entre Quién quiere ser millonario, Atrapa un millón y El ministro, lo mismo le investiga Fiscalía Anticorrupción...

A este paso, desde luego, estoy muy relacionado con el dinero. Como ministro de Economía sí que soy corrupto, pero en los dos primeros casos estaba claro que la pasta se la llevaban los concursantes.

Es un enamorado de las culturas precolombinas. Igual Colón tenía que haber descubierto otra España mejor en vez de América...

Colón, el pobre, no supo que había descubierto América, pero ya podría haber descubierto una España mejor... Esa España mejor nos toca descubrirla a los que estamos ahora viviéndola, a ver si lo conseguimos en el siglo XXI.

Una de las mejores preguntas de Quién quiere ser millonario fue la de cuál fue el principal problema que tuvo Rocco Siffredi en el rodaje de sus 1.300 películas porno. Hablando de Rocco Siffredi, le hago yo una pregunta y le doy cuatro respuestas: ¿Qué actor porno palentino ha compartido nominación a los Óscar del porno con él? A) Max Cortés; B) Toni Ribas; C) Pablo Ferrari; D) Nick Moreno...

Con el último (risas)... He fallado por un pelo.

Usted le puso en el camino a José Luis Rodríguez Zapatero con su ceja enarcada, pero el expresidente del Gobierno no conquistó mucho...

No crea, no le fue mal, ganó dos elecciones, yno se presentó a la tercera reelección porque decía que quería limitar el mandato a ocho años, que eso también le honró, como a Aznar. Eso fue de quitarse el sombrero, porque lo normal en España es que, cuando uno agarra el poder, no lo suelte ni de coña. Tenía que haberle pedido yo a Zapatero derechos de autor y un canon por uso de la ceja.

Hablando de conquistas, hace de Cupido en First Dates. Si pudiera elegir, ¿sentaría a Rajoy con Pedro Sánchez? Mejor nos vamos a otras generales, ¿no?

Una relación de carácter homo entre Sánchez y Rajoy no la veo, porque estarían los dos todo el rato contra la pared. Pero una relación de afecto y de cariño entre ambos partidos sería un notición. Si pudiera elegir a quién sentar, elegiría a Esperanza Aguirre con Javier Bardem, a ver si se entendía la cultura por fin con Esperanza Aguirre, y viceversa.

¿Teme que presentar un programa con este formato le pueda perjudicar en ese título honorífico de mejor presentador de España?

Ojalá tuviera ese título, que no lo tengo... Pero no, todo lo contrario. Creo que he sido valiente cambiando de registro, saliendo de mi zona de confort y decidiendo hacer un late time complicado, porque es en clave de reality, pero tenía ganas de hacerlo.

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