«Es difícil ser mujer y actriz, porque hay presión con los cánones de belleza»

Carolina Yuste. /Miguel Zaragoza
Carolina Yuste. / Miguel Zaragoza

Carolina Yuste, Goya a la mejor actriz de reparto, llega este jueves al Principal con 'Hablar por hablar', que adapta historias de oyentes que buscaban en la radio un aliento a sus problemas

BÁRBARA RODRÍGUEZPalencia

Carolina Yuste (Badajoz, 1991) ha protagonizado los espacios mediáticos desde que el pasado sábado se alzara con el Goya a Mejor Actriz de Reparto por su papel de 'Paqui' en 'Carmen y Lola'. También ha sido protagonista por su discurso con múltiples reivindicaciones de empoderamiento femenino en la sociedad y en la profesión. Tras la gran noche del cine español, la actriz ha vuelto al trabajo con la gira de 'Hablar por Hablar', la obra teatral (hoy jueves, día 7, a las 20:30 horas en el Principal) que hace un recorrido por las historias que en las noches radiofónicas inundaban las ondas del programa que lleva su mismo nombre. En ella, Yuste y sus compañeros adaptarán numerosas historias de aquellos oyentes que buscaron en la radio una escucha y un aliento a sus problemas y preocupaciones en la soledad de la madrugada.

–Lo primero, enhorabuena por el Goya. ¿Cómo lo ha vivido desde la nominación hasta recibir el premio?

–Muchísimas gracias. En realidad, ha sido todo una sorpresa porque yo me esperaba nominaciones para la película, porque creo que es muy buena, pero personalmente no me lo esperaba. Para mí ha sido una sorpresa y más sorpresa aún llevármelo. Estoy muy contenta, muy feliz, porque para mí ya fue un premio compartir nominación con tres actrices –Ana Wagener, Anna Castillo y Natalia de Molina–, las que llevo admirando mucho tiempo porque me parece que sus trabajos son muy comprometidos, muy de verdad, y que hacen una construcción de los personajes muy hermosos, ya es un premio.

–Estaba nominada por su papel de trabajadora social en 'Carmen y Lola', donde además era la única actriz profesional. ¿Cómo fue el trabajo con el resto del reparto?

–Sí, y fue genial. Cuando Arantxa me llamó para decirme que me quería en la película también me dijo que si quería echar un cable haciendo de 'coach', es decir, ayudando a mis compañeros en las escenas. Fue muy bonito porque nos conocimos todos, enseguida creamos una especie de familia, entonces yo sabía más o menos como ayudar a cada uno en las escenas más complicadas, en qué lugares intentar comunicarme con ellos para que me entendieran bien, pero también es verdad que desde el primer momento había algo súper profesional en su trabajo, o sea es que eran actores y actrices que sabían cómo hacer.

–Habla de Arantxa Echevarría, su directora, también premiada. ¿Ha sido este año un primer paso para llegar a equiparar las nominaciones de hombres y mujeres en los premios o algo puntual porque el camino sigue siendo largo?

–Creo que ambas. Evidentemente es un primer paso, ya llevamos varios años en el que las direcciones noveles aparecen nombres de mujeres, ya llevan camino, pero este año de repente han sido tres en novel y ninguna en dirección. Pero todavía queda mucho camino, queda que se nos dé mas espacio, con más espacio que son más ayudas y más dinero, porque es con lo que se hacen proyectos. Y cuando se presenta una directora con un proyecto ante la productora y un director, ahí es donde hay que elegir.

–Durante el discurso habló mucho y muy bien por y para las mujeres. ¿Es difícil ser mujer, y aún más ser mujer y actriz? ¿A qué diferencias están sujetas respecto a los hombres en su oficio?

–Sí, totalmente. O sea, si ya simplemente a nivel social es más difícil ser mujer que ser hombre, en la profesión no iba a ser menos. Y en este caso, si, evidentemente yo siento que hay una presión respecto al físico, con los cánones de belleza, que a veces hay que cumplir esos perfiles. Hay veces que te llegan 'castings' y en la descripción de los personajes a veces las mujeres siempre pone 'exuberante, atractiva, guapísima', algo que no veo tan demandado en los personajes masculinos. Y normalmente, no siempre y aunque está cambiando, están entrando diferentes tipos de películas y series en los que los personajes son de otra manera. En las escuelas solemos ser más mujeres, lo que implica más mujeres formadas, pero que trabajan menos. Algo que no se corresponde con la vida ni la realidad profesional.

–Es una de las épocas de más reivindicación. Como dijo en el discurso, que haya muchas 'Paquis' como en la película, que ayuden en un mundo que oprime…

–Sí, yo creo que hay un punto en el que a las mujeres nos han educado en la envidia y los celos hacia otras mujeres o en esa cosa que dicen que somos muy malas entre nosotras, y que no es verdad. Y yo creo que hay un punto en el que antes nos lo creímos pero ahora eso está cambiando radicalmente, hay una cosa de sonoridad femenina constante, de apoyo entre nosotras, de levantarnos, de sostenernos, que es lo que hace Paqui.

–Las nominaciones a 'Carmen y Lola', una película de mujeres, lesbianas y gitanas, y la de 'Campeones', de personas con discapacidad, han demostrado que lo que se tiene por 'diferente' también tiene acogida y generan empatía. ¿Es el cine un buen aliado para educar, romper tabúes, estereotipos y prejuicios?

–No solo creo que sea aliado, sino que creo que debe hacerlo obligatoriamente. Creo que tenemos la responsabilidad, o bueno, mejor dicho la industria genera referentes, subconsciente, imaginario colectivo… Los personajes que llevamos viendo toda la vida sirven de referente de uno mismo. Entonces, si seguimos perpetuando esos roles, esa violencia y esas películas, series o funciones de teatro que son absolutamente machistas, condescendientes, donde no hay un juicio o una crítica a eso, estamos dando un mensaje, no es posible dar un punto de vista neutral nunca. Entonces, por supuesto, que desde el cine y desde el arte en general, esto tiene que servir para romper esas estructuras existentes.