Castrillo de Don Juan vive una intensa jornada festiva gracias a la matanza

La gigantesca parrilla que sirvió para cocinar las delicias del gorrino./Luis Antonio Curiel
La gigantesca parrilla que sirvió para cocinar las delicias del gorrino. / Luis Antonio Curiel

La localidad palentina disfrutó de esta actividad gracias a la Asociación Cultural y Deportiva San Antonio, que organizó una comida popular que congregó a más de 300 personas

El Norte
EL NORTEPalencia

'A todo cerdo le llega su San Martín', reza la castellanía popular, que atribuye el inicio de las fechas de la matanza allá por el mes de noviembre, teniendo otro de los momentos claves para el sacrificio del gorrino el 17 de enero, festividad de San Antón Abad. Sin embargo, varias localidades de la provincia de Palencia aprovechan el mes de marzo para celebrar las tradicionales fiestas de la matanza, buscando una mejor temperatura y aprovechando los límites legales para realizar la matanza domiciliaria, que finaliza este mes primaveral. Como es tradición, la Fiesta de la Matanza también llegó a Castrillo de Don Juan, aunque este año no se celebró el ritual del chamuscado y destazado del cerdo. Una decisión que no gustó a los vecinos, por lo que desde el colectivo organizador recuperarán los rituales de la matanza para el próximo año.

Castrillo de Don Juan se vistió de fiesta para celebrar sus XIV Jornadas Gastronómicas de la Matanza, organizadas por la Asociación Cultural y Deportiva San Antonio de Padua en colaboración con el Ayuntamiento de la localidad. «Este tipo de fiestas congregan a numerosos vecinos y sirven para mantener la tradición heredada de nuestros mayores, lo que nos permite disfrutar de un día de convivencia y hermandad unido a los productos que nos ofrece el cerdo. La colaboración de todos los vecinos es muy positiva, lo que nos anima a seguir apostando por este tipo de actividades. Este año, las elevadas temperaturas han sido protagonistas también de la fiesta, lo que ha animado a muchos castrilleros a acercarse al pueblo», destacó Mariano Antolín Niño, presidente de la asociación. De hecho, este colectivo trabaja durante todo el año para dinamizar la vida sociocultural de Castrillo de Don Juan.

Los actos comenzaron el pasado viernes en la Plaza de Castilla y León. A primera hora de la tarde, un grupo de mujeres se reunió para pelar las patatas para la comida de hermandad que los castrilleros celebraron ayer, en la que se reunieron más de 300 vecinos.

Las decimocuartas jornadas gastronómicas de la matanza continuaron durante la mañana de ayer. Desde primeras horas de la mañana, numerosos vecinos se aglutinaron en la plaza para colaborar en las diversas tareas de la fiesta. Varias mujeres prepararon las típicas sopas de ajo, que permitieron coger fuerzas para continuar con la jornada. Además, la asociación preparó un buen desayuno compuesto de café, orujos típicos, pastas caseras y rosquillas. Todo ello animado por la música típica de la tierra, destacando las canciones compuestas por el castrillero José Antonio Gómez, que evocan los sentimientos propios de su pueblo natal. A media mañana, decenas de vecinos aguardaban impacientes los bocadillos de panceta.

El acto central de la fiesta gastronómica fue la comida de hermandad, que reunió a centenares de vecinos. Las elevadas temperaturas permitieron su celebración al aire libre en la plaza del pueblo. Los castrilleros degustaron un menú típico castellano elaborado por varios vecinos durante la mañana. Costillas con patatas y parrillada de lomo, jamón y otras partes nobles del cerdo hicieron las delicias de todos los comensales, que además disfrutaron del pan y el vino de la tierra. Como colofón, una agradable sobremesa regada con orujos y pastas artesanas, que se prolongó en un ambiente familiar que congregó a numerosos vecinos. Todas las viandas se asaron con leña al aire libre en una nueva parrilla adquirida por la asociación. En la comida se emplearon 60 kilos de costillas de cerdo, 22 kilos de aguja de cerdo, 100 kilos de patatas, 20 kilos de pimientos rojos y verdes y 12 kilos de cebollas, además de otros tantos kilos de lomo, panceta y chorizo.

Por la noche, los castrilleros continuaron con la diversión en un animado baile en La Panera, dirigido por la discomóvil. Un año más, los castrilleros han disfrutado de unas jornadas gastronómicas relacionadas con la matanza que han congregado a centenares de vecinos. «Estamos muy satisfechos con el resultado de esta fiestas, por lo que seguiremos promoviendo este tipo de actos que sirven para dar a conocer nuestro pueblo y que nos permiten disfrutar de un día de convivencia», destacó Santiago Benito Bombín, alcalde de Castrillo de Don Juan.