San Pablo reivindica su relevancia como convento fundado por Santo Domingo

Daniel Díaz y Luis Miguel García, en el jardín de San Pablo./
Daniel Díaz y Luis Miguel García, en el jardín de San Pablo.

Los dominicos se suman el sábado al Año Jubilar por el octavo centenario de la orden

FERNANDO CABALLERO

La Orden de los Predicadores, a cuyos religiosos se les denomina dominicos, porque fue fundada por Santo Domingo de Guzmán (Caleruega, Burgos, 1170-Bolonia, 1221), se encuentra de celebración, en concreto del octavo centenario de su fundación, aunque más que fundación lo que se conmemora es la confirmación en una bula firmada por el papa Honorio III el 22 de diciembre de 1216 de la labor de predicador que el fundador venía realizando, junto a otros compañeros. «Fue una labor revolucionaria en aquel tiempo, porque era la primera vez que unos sacerdotes salían a predicar, que era algo reservado a los obispos», aseguró ayer el subprior del convento de San Pablo, Luis Miguel García Palacios, coordinador de los actos organizados con motivo del Año Jubilar Dominicano, que se iniciarán el próximo sábado en todo el mundo, «aunque en Palencia queremos darle un realce especial al ser un convento fundado directamente por Santo Domingo». El santo fundó primero un convento en Segovia, mientras que el de Palencia fue el segundo. Hay un tercero en Santiago de Compostela, aunque históricamente no está demostrado que fuera fundado por él. En cualquier caso, de todos, el único que se mantiene activo es el de San Pablo.

Actos del sábado

Las tres comunidades activas de los dominicos en Palencia (el convento de San Pablo, el colegio de enseñanza y el monasterio de la Piedad) celebrarán el sábado, día 7 de noviembre, la apertura solemne del Año Jubilar Dominicano, que concluirá el 21 de enero de 2017.

Los actos se iniciarán a las 19:30 horas en la iglesia del monasterio de la Piedad con la ceremonia de apertura y mensaje del Maestro de la Orden, y continuarán con una procesión hasta San Pablo, donde se celebrará una misa, que está previsto que comience a las 20:15 horas.

Los dominicos también organizarán un ciclo de conferencias en el Aula de Teología sobre la época y el mundo en el que vivió Santo Domingo.

Luis Miguel García destaca la relevancia que la Orden de Predicadores, que es el nombre oficial, ha desempeñado en la Iglesia. «En 800 años ha habido de todo. Luces y sombras. Ha habido una gran apuesta por los estudios teológicos y por la enseñanza universitaria. La orden ha tenido una gran importancia en las misiones americanas, en la defensa de los indios con Bartolomé de las Casas o Francisco de Vitoria y en el derecho internacional», explica el religioso dominico, quien no oculta a Tomás de Torquemada, primer inquisidor general de Castilla y Aragón en el siglo XV. «En el tema de la Inquisición, no todo lo que se cuelga a los dominicos es de los dominicos. Una gran parte sí, pero no todo», puntualiza Luis Miguel García. No obstante, destaca otras aportaciones en la enseñanza y la evangelización. «En el siglo XIII había muchos movimientos heréticos que distorsionaban la doctrina de la Iglesia y muchísima gente no conocía el Evangelio, porque no se les predicaba. Los dominicos portaron una luz en aquella Edad Media un tanto tenebrosa», resalta. Asimismo, destaca en 1958 un premio Nobel de la Paz, Georges Charles Ghislain Clement Pire, «que organizó la acogida de refugiados después de la II Guerra Mundial».

La figura de Santo Domingo tiene una vinculación especial con Palencia. «De familia noble y castellana, se formó en el Estudio General de Palencia, que entonces tenía una gran fuerza, ya que era el centro de estudios más importante al que podía acceder un castellano. También en esta ciudad se ordenó sacerdote», explica el subprior de San Pablo.

Santo Domingo pronunció en Palencia una frase que ya forma parte de su personalidad: «No puedo estudiar en pieles muertas mientras mis hermanos se mueren de hambre». «Él vende los libros y su ajuar y entrega el dinero los más necesitados. Palencia es conocida en el mundo dominico por esta frase que pronunció aquí y que conocemos a través de un testigo de su canonización, Esteban de España, y que recoge Rodrigo de Cerrato, historiador y hagiógrafo de la orden».

Por último, Luis Miguel Palacios recuerda la fundación de Palencia. «La funda en los primeros meses de 1219. En Palencia, Santo Domingo se forja intelectual y espiritualmente, y le da ese cariz de un hombre de la compasión. La ciudad de Palencia marcó la vida de Santo Domingo», agrega el subprior.

La fundación que Santo Domingo hizo en Palencia se levantó en el actual emplazamiento, aunque de la originaria apenas se conservan unos restos que decoran el patio del convento. La actual residencia se instaló en unos edificios que sirvieron como cárcel, audiencia y casa del juez. La iglesia también se edificó entre los iglos XIV y XVI. Luis Miguel Palacios recuerda la tradición que mantiene que en una casa ubicada en la actual plaza de San Pablo, que pertenecía a los canónigos, vivió Santo Domingo cuando estudiaba en Palencia.

Este convento ha tenido un gran protagonismo en la historia, según recuerda el subprior. Los dominicos tenían una estrecha cercanía con la corte castellana y contaron con la protección de varios reyes. De ahí que aquí se hayan celebrado reuniones de las Cortes Generales de Castilla en tres ocasiones, acogió un capítulo general de la orden y recibió incluso favores de los papas Gregorio IX y Alejandro III. «Hubo un estudio de filosofía y de teología. Esta casa de Palencia siempre fue dedicada a la predicación, con mucha actividad pastoral. De aquí salieron varios misioneros en el siglo XVI para Oriente, entre ellos el beato Francisco Capillas, de Baquerín de Campos», relata García Palacios.

Si el convento es rico en historia, los dominicos mantienen en la actualidad una estrecha actividad pastoral, social y religiosa. Además de las dos casas de monjas dominicas el colegio y el convento de la Piedad, de clausura, está muy vinculada a las cofradías de la Santa Vera Cruz, el Rosario y San José; a la asociación de Amigos de Fátima, a un gupo de jóvenes y a otro de dominicos laicos. También se encuentran en el convento las oficinas del Secretariado de San Martín de Porres, fraile dominico conocido como el santo de la escoba, como expresión y símbolo de su humildad.

La relación con la cofradía de la Santa Vera Cruz se remonta a 1547, cuando el general de la orden le concede una carta de hermandad, que se conserva, en la que reconoce que los hermanos son parte de la orden y que existe una mutua relación, entendimiento y ayuda, con una frase que dice: «Todo lo nuestro es vuestro y todo lo vuestro es nuestro». En el año 2005, otro general, Carlos Azpiroz, ratifica esa carta de hermandad y concede a la cofradía los títulos de Dominicana y Venerable, por esa estrecha relación entre la orden y la hermandad penitencial.

García Palacios ve el futuro con esperanza. «Salvando los siglos, la sociedad de hoy necesita alguien que dé una palabra de esperanza, que es lo que quiso hacer Santo Domingo, quien fue una luz en medio de la Edad Media llena de guerras y pestes», asegura. Para el subprior del convento palentino, la sociedad está harta de malas noticias. «La Iglesia, y en esa línea se encuentra el papa Francisco, y nuestra orden tienen ese reto de dar una palabra de esperanza para darle ánimo a la gente, ánimos porque la vida es hermosa, porque aun siendo esta una porquería de sociedad, hay muchas posibilidades, y mucha gente que, incluso fuera de la fe, ayudan a los demás», apostilla.

García Palacios asegura que el futuro de la orden se halla en «renovar esa idea de ser predicadores de la gracia y no de las desgracias». «Tenemos que volver a nuestra raíz, que significa dar una palabra de esperanza al mundo, y los hacemos en las homilías, en las misiones, en el hospital, en atender a los refugiados, en un sanatorio en medio de la selva...», concluye.

 

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