Con los hijos, hasta en el trabajo

La empresa de muebles Fama, en Murcia, tiene una guardería. /
La empresa de muebles Fama, en Murcia, tiene una guardería.

La opción de integrar escuelas infantiles en los centros de trabajo crece entre las empresas españolas como una alternativa de conciliación

CARLOTA EZQUIAGAmadrid

Los empleados cada vez lo exigen más: las empresas deben ofrecer medidas que faciliten la conciliación familiar. Hay una fórmula que adoptan muchas compañías en el extranjero y está entrando con fuerza en nuestro país: las escuelas infantiles dentro de los centros de trabajo. El funcionamiento es simple: los padres se llevan a sus hijos a trabajar y los dejan en los locales habilitados para ellos. Allí pasan el día los niños, normalmente de entre cuatro meses y tres años, aunque algunos locales se convierten en ludotecas por las tardes y aceptan a niños algo mayores.

Estas escuelas tienen un horario de oficina, que normalmente también es flexible en el caso de que el día laboral se alargue para los padres. Los educadores, sin embargo, intentan que la jornada de los niños sea el apropiada para su edad, y no supere las ocho horas. Al fin y al cabo, se trata de escuelas oficiales, con un proyecto educativo, que no desean que se perturbe la rutina de los alumnos.

Por eso, los pequeños deben educarse en unos hábitos y dentro de unas normas. Así lo explica Claudia Caso, socia de Workandlife, la empresa encargada de llevar las escuelas del hospital de Torrejón, los bancos Santander y BBVA o la del mismo Congreso de los Diputados, por ejemplo. Las visitas de los padres se limitan para evitar la tentación que puede suponer para ellos, sobre todo si son primerizos, el tener a sus hijos tan cerca.

Especialmente en el período de adaptación, sería muy duro para los niños dejar a sus padres, verles diez minutos en la pausa del café y no volver a verlos hasta las tres de la tarde, explica Caso. Tienen que saber que cuando aparecen significa que van a recogerles. En algunas escuelas, como la de Abengoa, directamente prohíben que los padres interrumpan la jornada escolar. Sin embargo, para estos casos hay una excepción: las madres que están en período de lactancia sí pueden ir a dar de mamar a sus hijos cuando sea necesario, en las salas habilitadas para ello.

Trabajadores fieles y felices

La otra gran empresa española dedicada a ofrecer este servicio en las empresas es Kidsco, con casi 800 trabajadores y alrededor de 60 escuelas infantiles, entre ellas las de los ministerios de Defensa y de Interior, la Comunidad de Madrid y empresas como Abengoa o Airbus. Sandra Butragueño, una de las socias, asegura que es una idea muy beneficiosa para las empresas. Por un lado, la conciliación tiene desgravaciones fiscales, explica. Pero sobre todo, es la mejor forma de tener trabajadores fidelizados, que vayan a trabajar con una sonrisa y no quieran moverse de ese puesto de trabajo, añade.

Desde el punto de vista de los trabajadores, una de las ventajas más obvias es el precio: algunas empresas asumen la totalidad del importe o subvencionan parte, pero lo que hace la mayoría es ceder las instalaciones. Esto hace que el precio final para los padres sea mucho menor, y supone bastante desembolso para las empresas. Caso expone el ejemplo de Airbus, que construyó de cero siete escuelas, una en cada una de sus factorías.

En Kidsco recomiendan a las empresas que los padres siempre paguen algo, porque cuando los servicios no se pagan, tienden a no valorarse. Si una escuela infantil privada en la Comunidad de Madrid cuesta unos 500 euros al mes, en una empresa puede reducirse a la mitad y con un horario mucho mayor: se mantiene abierta hasta que los padres salen de trabajar y cierra solo los mismos días que la empresa.

Pero, además del ahorro, para los empleados el gran valor de tener una escuela a la oficina es la tranquilidad, según Caso. Te quita mucho del factor estrés, expone. Sabes que tu hijo está bien atendido, y muy cerca de ti si pasa cualquier cosa. Eso te permite estar más concentrado y rendir mejor. Y si un día una reunión se alarga, no pasa nada, porque estas escuelas están preparadas para este tipo de cosas. Además, sobre todo en grandes ciudades, desde que sales de trabajar hasta que recoges a tu hijo puede pasar media hora, y esto te permite estar con él desde el momento en el que sales del trabajo. Te regala tiempo con tus hijos, completa.

Facilidades para las madres

Desde el punto de vista del género, aunque no es cuestión de padres o madres, sino de quien tenga facilidades en su empresa, en palabras de Caso, todavía pesa más la decisión de la madre, si bien cada vez hay más padres involucrados. Según los estudios de Workandlife, la proporción de padres y madres que llevan a sus hijos a estas guarderías está muy igualada.

Sin embargo, como las mujeres siguen teniendo mayor carga familiar, este servicio supone dar facilidades a las madres. Caso explica que les permite volver a trabajar antes (incluso aunque sigan dando de mamar, porque pueden bajar en cualquier momento a la guardería) y se evitan las situaciones en las que su desarrollo profesional se ve condicionado porque no tienen una solución para su situación familiar.

Usúe Madinaveitia, creadora del movimiento #mamiconcilia, está de acuerdo en que este tipo de servicios facilita la conciliación. El hecho de que la escuela infantil esté ubicada en las instalaciones de la compañía permite que, en sus descansos, los padres hagan una visita a sus hijos, les vean desde la ventana mientras disfrutan de su recreo, coman juntos, se simplifique la logística familiar y, sobre todo, se ahorre tiempo en desplazamientos, ya que podrán hacerlos juntos, explica.

"La conciliación es más que una guardería"

Sin embargo, una guardería no soluciona el problema de la conciliación. Según Laura Baena, fundadora del Club de Malasmadres, debe ir acompañada de otras medidas, principalmente la flexibilidad de horarios: La mayoría de los problemas que se encuentran las familias son cosas como que el niño se pone malo, o tienen una tutoría con los profesores Es fundamental tener una mente más abierta en cuanto a las jornadas laborales, y eso no lo soluciona una guardería. Hay que cambiar la cultura del trabajo, la cultura empresarial. Hace falta una flexibilidad bien entendida, que no quiere decir bajar en productividad, sino adaptarnos a las necesidades de la empresa y del trabajador. La conciliación debería existir para todos, se tengan hijos o no.

Además, explica Baena, es una medida solo al alcance de grandes empresas. Teniendo en cuenta que el 99 % del tejido empresarial en España son PYMEs, no puede ser una solución generalizada. El Gobierno debe ofrecer incentivos fiscales para las empresas pequeñas y medianas, porque ellas no tienen recursos para llevar a cabo este tipo de medidas; la conciliación debe implicar a los tres agentes sociales: el estado, las empresas y las familias.

Sin embargo, sí hay un ejemplo de una compañía más pequeña que lo ha conseguido. En Murcia, Fama Sofás, una PYME de 170 empleados, creó su propia guardería. Era un sueño imposible de Félix López, gerente de la empresa, pero cuando ampliaron las oficinas, vieron que era factible. Y quizá nunca hemos hecho una inversión más rentable en la empresa, manifiesta López.

Tras unas peleas con la administración (lo más complicado, denuncian, fue la burocracia), crearon una escuela infantil con dos aulas, en la que ahora hay 19 niños de entre 0 y 3 años, que por la tarde se convierte en ludoteca para niños de hasta 11 años. Y, no puede confirmarse que sea consecuencia directa pero, curiosamente, la natalidad se ha disparado dentro de la empresa. Ahora mismo hay once embarazos, lo que significa que la guardería ya está completa para el año que viene. Así que es bueno para la empresa, pero sobre todo les cambia la vida a las personas. Y, si todas las empresas siguen nuestro patrón de natalidad, igual solucionamos el problema de las pensiones, bromea el gerente.

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