Bodegas Emilio Moro desembarca en la DO Bierzo con sus primeros vinos blancos

Presentación de los vinos blancos de las bodegas Emilio Moro en el Castillo de Ponferrada. /Ramón Gómez
Presentación de los vinos blancos de las bodegas Emilio Moro en el Castillo de Ponferrada. / Ramón Gómez

Un centenar de invitados arropa a la familia Moro Espinosa en una cena de gala en el Castillo de Ponferrada

Nieves Caballero
NIEVES CABALLERO

Bodegas Emilio Moro, una de las más prestigiosas de la Ribera del Duero, ha presentado sus primeros vinos blancos de El Bierzo. Se trata de dos monovarietales de godello con los que la reconocida firma busca añadir blancos de calidad a su gama de tintos Emilio Moro y Cepa 21, además de trasladar la calidad y singularidad de sus vinos de Ribera del Duero a una denominación de origen hasta ahora más conocida por sus tintos de mencía pero con mucho potencial para elaborar grandes blancos.

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La presentación oficial de los vinos ha tenido lugar esta noche en el castillo de los templarios de Ponferrada en presencia del presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, la alcaldesa de Ponferrada, Gloria Fernández Merayo, y la presidenta del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Bierzo, entre el centenar de invitados que han arropado a la familia Moro Espinosa.

Situada en el noroeste de la provincia de León, en el llamado Valle del Silencio, El Bierzo cuenta con un microclima especial para una viticultura también muy especial. La barrera natural de la Sierra de los Ancares calma el ímpetu de las borrascas atlánticas y genera una climatología continental, con influencia del Océano, que resulta ideal para el cultivo de la vid y su baja altitud impide las heladas tardías influyendo positivamente en la uva cuando la vendimia se adelanta. Estas cualidades y la singular belleza de sus paisajes enamoraron a la familia Moro y la animaron a elaborar en esta zona los primeros vinos blancos de Emilio Moro. Vinos con los que la icónica bodega, sustentada en los valores de tradición, innovación y responsabilidad social, sale por primera vez de la Ribera del Duero, donde la familia dirige también Bodegas Cepa 21 bajo un prisma de absoluta modernidad.

«Con este proyecto», explica José Moro, «queremos contribuir también a potenciar la agricultura, el sector agroalimentario, la tierra y el turismo de Ponferrada y El Bierzo». Se trata de un proyecto ambicioso que pretende poner en el mapa internacional una zona vitivinícola que se encuentra en plena expansión.

Dada su relevancia, al acto acudieron el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y la alcaldesa de Ponferrada, Gloria Fernández Merayo, quien destacó: «queremos reivindicar el orgullo de ser rurales y por ello estamos agradecidos de que el presidente de Bodegas Emilio Moro haya elegido Ponferrada para elaborar sus vinos de Godello; unos vinos que estamos convencidos de que van a ser excepcionales». Ambos vinos salen al mercado en edición limitada de 5.278 botellas La Revelía 2016 y de 8.818 El Zarzal 2016.

Con La Revelía y El Zarzal, ambos procedentes de la añada 2016 y de distintos suelos, la bodega ha buscado trabajar el perfil aromático de la uva godello, una variedad blanca adaptada al terreno y a las laderas de El Bierzo que representa el 5,62% de la uva que se cultiva en la zona. El clima del Bierzo, con marcada continentalidad y cierta influencia atlántica, sus suelos franco-arcillo-arenosos y su geomorfología avalaron la idoneidad de la zona para el cultivo de Godello. Una uva con la que se consiguen unos vinos llenos de frescura y profundidad aromática, dotados de una complejidad y una capacidad de envejecimiento comparable a los tintos.

Para Bodegas Emilio Moro, La Revelía representa la máxima expresión del carácter varietal godello. Procede de escarpadas laderas, situadas a más de 600 metros de altitud, donde la madurez se retrasa y confluyen diferentes orientaciones, aportando riqueza y personalidad. Criado en barricas de 500 litros de robre francés con posterior reposo sobre lías durante ocho meses, La Revelía 2016 presenta un color amarillo pálido y un aroma intenso lleno de matices donde destacan, en un primer momento, los varietales más típicos de la Godello: frutas frescas de hueso, sutiles herbáceos y cítricos. Con el paso del tiempo demuestra que su gran potencial aromático se sigue desarrollando en la copa ganando complejidad el conjunto frutal con aromas de flores secas y ligerísimos tostados que se entremezclan en el conjunto. En boca es voluminoso y amplio, de gran recorrido y equilibrada acidez.

Para la elaboración de El Zarzal se han seleccionado los suelos franco-arenosos del comienzo de las laderas, con exposiciones más umbrías en las que la fruta se mantiene fresca e íntegra. El Zarzal 2016, fermentado en madera con posterior crianza sobre lías en fudres de roble francés de 2.500 litros durante 8 meses, ofrece un color amarillo pálido, limpio y brillante. En nariz también es limpio y franco, con una base de frutas de hueso, sutiles notas cítricas y de flor blanca y con ligeros tostados, casi imperceptibles, que maduran y aportan complejidad al conjunto aromático. En boca es fresco y vivo, de buen volumen y matices pulidos.

El origen de la bodega se remonta a 1891, año de nacimiento de su fundador, D. Emilio Moro, en Pesquera de Duero (Valladolid), enclave privilegiado de la Ribera de Duero rodeado de viñedos. Emilio Moro, abuelo de los actuales propietarios, enseñó a su hijo el amor por el vino, y este a su vez lo transmitió a sus hijos. Tras tres generaciones, José y Javier Moro se hacen cargo de la bodega que actualmente posee unas 200 hectáreas de viñedo propio, plantadas e injertadas con un excelente clon de tempranillo recuperado de sus viñas más viejas, y algunos de sus pagos más conocidos son Resalso), plantado el año en que nació Emilio Moro (1932), con suelos profundos y frescos; Valderramiro, con los vasos más antiguos de la bodega y la cuna de su gran vino de pago, Malleolus de Valderramiro; Sancho Martín, con unas excelentes condiciones de maduración, ofrece vinos tánicos y de marcada acidez, ideales para la crianza; y Camino Viejo, donde nace Malleolus. La familia Moro además posee la bodega Cepa 21 (también en la Ribera del Duero) que engloba las referencias Hito, Hito Rosado, Cepa 21 y el vino de pago Malabrigo.

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