Los inmigrantes cambian de ruta en su marcha hacia EE UU por el sur de México

Los inmigrantes centroamericanos, durante su descanso en la localidad mexicana de Juchitán./EFE
Los inmigrantes centroamericanos, durante su descanso en la localidad mexicana de Juchitán. / EFE

La caravana, de unas 4.000 personas, se dirijen hacia el Estado de Veracruz pese al riesgo del crimen organizado en esa zona

EFEJuchitán (México)

Los inmigrantes centroamericanos que llegaron a México el 19 de octubre emprendieron a primera hora de este jueves la marcha desde Juchitán a la localidad de Matías Romero, en el sureño estado de Oaxaca, dada la ausencia de facilidades para trasladarse hacia la capital estatal.

En vista de las dificultades para viajar hacia el noroeste a la ciudad de Oaxaca, y de allí a Ciudad de México, los inmigrantes cambiaron su ruta y emprendieron la caminata hacia el norte rumbo al Estado de Veracruz, a través del Istmo de Tehuantepec, pese a la advertencia de que en esa dirección se enfrentarán a una mayor presencia del crimen organizado. Su próxima parada es Matías Romero, aún en Oaxaca.

Los coordinadores anunciaron en una asamblea realizada a medianoche a través de megáfonos que en Jalapa del Marqués, al noroeste, el ayuntamiento se negó a brindarles ayuda humanitaria. Señalaron que habían conseguido 70 autobuses para que les apoyaran en la movilización, pero «nos están bloqueando el transporte y es una de las razones por las que no podemos avanzar hacia Oaxaca (capital)».

«El Estado nos está obligando a irnos por esta ruta (la de Veracruz) y cualquier cosa que nos suceda a cada uno de nosotros es responsabilidad del Gobierno federal», ha explicado Gina Garibo, una de las cabezas visibles de la organización Pueblo Sin Fronteras, que apoya a la caravana.

El ánimo se encendió y los migrantes advirtieron micrófono en mano que ellos también podrían organizarse y tomar carreteras para obligar a que les facilitaran vehículos, mientras otros gritaban «No vamos a esperar camiones que nos muevan 40 kilómetros cuando en un día avanzamos hasta 60 kilómetros».

Ya de madrugada, en plena oscuridad, la caravana partió hacia Matías Romero llevando niños y niñas con enfermedades respiratorias, uno con sarampión, mujeres enfermas de dengue y todos con las rodillas lesionadas y los pies llenos de llagas por tantos días de ruta, guiados al frente por una patrulla de la Policía Federal de Caminos.

Los inmigrantes, más de 4.000, pasaron dos noches en Juchitán, que los acogió con hospitalidad. Son los que mantienen su intención de alcanzar la frontera con Estados Unidos de los más de 7.000, principalmente hondureños, que entraron en México el 19 de octubre desde Guatemala.

A ellos se suman otros 2.000 inmigrantes que entraron el 29 de octubre y que aún se encuentran en el fronterizo Estado de Chiapas, y 500 salvadoreños que han solicitado asilo esta semana a las autoridades mexicanas.

Repatriación del fallecido

Por otra parte, este jueves han sido repatriados los restos de un hondureño que murió en la frontera entre Guatemala y México cuando se unía a la caravana de inmigrantes. Familiares de Henry Adalid Díaz, de 26 años, y personal del Ministerio de Exteriores de Honduras han recibido el cuerpo en el aeropuerto Toncontín de Tegucigalpa. El féretro ha sido trasladado a la localidad de Goascorán, unos 100 kilómetros al sur de la capital.

Díaz integraba la segunda caravana de inmigrantes que partió en las últimas semanas desde Honduras, y murió por el impacto de una bala de goma en la cabeza, cuando la policía mexicana les bloqueó el paso desde Guatemala.

 

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