Mañueco: «Vamos a por la mayoría que evite cambalaches en despachos»

Carnero, Herrera, Fernández Mañueco, Del Olmo y Tejerina, en el acto celebrado esta tarde. /Rubén Cacho-Ical
Carnero, Herrera, Fernández Mañueco, Del Olmo y Tejerina, en el acto celebrado esta tarde. / Rubén Cacho-Ical

El PP anima en el cierre de campaña a dar el «último empujón» para lograr la unidad del voto

Lorena Sancho
LORENA SANCHOValladolid

Anda el Partido Popular haciendo rituales en vísperas de urnas y papeletas. Dice que la plaza de San Juan Bautista de la Salle le trae suerte. Y qué mejor lugar para invocar a la «unidad del voto» del centro–derecha que repetir escenario junto a la arteria viaria del Paseo de Zorrilla. Porque en la reválida de este 26 de mayo tanto Alfonso Fernández Mañueco, candidato a la Junta, como Pilar del Olmo, cabeza de lista al Ayuntamiento, cargan con la responsabilidad de revertir la fuga de votantes del 28A y minimizar la dispersión del voto hacia Ciudadanos. Vox, de momento, aprieta pero no ahoga.

La liturgia era sencilla. Doscientas sillas en la plazoleta con diseño de teatro urbano, un puñado de globos azules para jalear con entusiasmo a los candidatos y media docena de banderas nacionales que ondearon tan discretas como la campaña de Pablo Casado en estas municipales. «Hay momentos buenos y malos, hay triunfos y fracasos, pero en el Partido Popular nos levantamos porque sabéis que estamos para servir a los ciudadanos», arengó esta tarde en su despedida electoral el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera. Y ahí, dijo, tras el «mal resultado» de las generales, los primeros que se sacudieron el luto fueron Alfonso Fernández Mañueco y Pilar del Olmo. «Si algo aprendimos el 28 de abril es que uno más uno más uno no suma, divide. Así que es importante que llaméis al ánimo, que trasladéis que se puede apoyar la existencia de un gobierno de izquierdas desde la postura de votar a la izquierda o desde la opción, tremenda, de dividir el voto del centro derecha. Y aquí solo hay una marca original, la del PP», exclamó un Herrera ya de despedida de la Junta, pero no del PP. «Porque seré como ese jarrón chino apartado que no molestará y siempre estará a disposición de un proyecto al que debo tanto».

Herrera bendijo a Mañueco y a Del Olmo en su carrera hacia las urnas. La esperanza pasa por haber tocado fondo el 28 de abril y recuperar al electorado más conservador que se decantó por Vox y al más moderado que se fue a Ciudadanos. «Ahora tenemos que votar con seriedad, conscientemente», invitó Mañueco. Ahora, prosiguió, hay que ir «a por esa mayoría suficiente que haga imposible cualquier cambalache en los despachos». Y ahí, en el manido pacto de Ciudadanos con el PSOE que lleva visualizando durante toda la campaña, se agarró para advertir de que puede haber votantes de un partido «veleta» (en alusión a Ciudadanos) que «se acuesten pensando en un gobierno moderado de centro–derecha y que amanezcan con sus votos en un gobierno radical». Porque los socialistas, aguijoneó, «están más preocupados de cumplir el dictado» de lo que dice Pedro Sánchez, «y a Tudanca le vamos a mandar el domingo a Madrid ganando las elecciones». Eso sí, pidió antes de cerrar un último «esfuerzo, ayuda, confianza y trabajo» a todos los presentes para dar un empujón a pocas horas de la cita con las urnas «porque es vital y porque estamos en los momentos críticos». «Pero no os voy a fallar y vamos a ganar». Tanto él, dijo, como Pilar del Olmo, «que lleva Valladolid en el corazón» y contará con el respaldo de la Junta para realizar el soterramiento.

Entusiasmada, la candidata a la Alcaldía se mostró convencida de que será la primera alcaldesa de Valladolid. Y no tiene ni estudios ni encuestas que lo avalen, pero cuenta, dijo, «con el calor de la gente de Valladolid», con esos vecinos a los que ha dedicado buena parte de su campaña a conocer «con naturalidad, cariño, cercanía, como somos la gente del PP». La cabeza de lista agradeció, como todos los participantes –también intervinieron Jesús Julio Carnero, presidente del PP; Raúl de la Hoz, cabeza de lista a las Cortes; y la diputada Isabel García Tejerina», el esfuerzo de todo el equipo durante estos quince días de intenso trabajo y advirtió de que gobernará «para todos», sin que nadie «se quede descolgado». «Quiero una ciudad más amable, abierta, integradora, moderna, joven y sana, y no una ciudad que en cuatro años ha dado un paso atrás», enfatizó.

No escatimó elogios hacia Alfonso Fernández Mañueco, para quien pidió confianza con el objetivo de que sea el próximo presidente de la Junta. «Ya es hora, se lo merece», comentó para sorpresa de un Juan Vicente Herrera que no pudo evitar replicarle con guasa: «¿Cómo que ya es hora? Pilarín, centra». Para él reservó una buena parte de su intervención, para el «mejor presidente de Castilla y León». Tanto le agradeció, que el propio Herrera, en su posterior turno de intervención y en su campechano tono habitual, le respondió: «Qué barbaridad, qué matraca». Pero Advirtió: «Seguiré en el PP por respeto a mí mismo». Y abrochó: «Y a todos vosotros».