Noel Martín, el 'piloto' para ciclistas ciegos

Noél Martín posa junto al coche de su equipo el Kuota, tras la Vuelta a Segovia. /Óscar Costa
Noél Martín posa junto al coche de su equipo el Kuota, tras la Vuelta a Segovia. / Óscar Costa

«En el tándem las alegrías se multiplican y los problemas se dividen» señala el corredor, que fue profesional con 20 años

Luis Javier González
LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

Adolfo Bellido sufre desde pequeño la enfermedad de Stargardt, una degeneración precoz de la retina por causas genéticas. Noel Martín, exciclista profesional, es sus ojos sobre la bicicleta. Este abulense, 'piloto' en el tándem, habla de la definición perfecta del trabajo en equipo. «Son muchas cosas que hace que no solo sea dar pedales». Describe una labor ardua y muy agradecida. «Desde entrenar a, obviamente, llevarle, porque tú tienes que conducir, ocuparte del material, viajes o concentraciones». Y la parte reivindicativa, en pos de visibilizar un ciclismo inclusivo, con charlas en colegios o pequeñas acciones para financiar sus competiciones.

Noel pasó a profesional –estuvo dos temporadas– con 20 años, en la estructura del Orbea. «Probablemente no estaba hecho». Habla de la poco agradecida labor del gregario, que acumula mucho esfuerzo y poco currículo. «Cuando te quedas sin equipo y no puedes venderte diciendo que has cogido fugas».

Este abulense, que ahora tiene 29 años, convirtió el disgusto en una oportunidad y salió fortalecido. «Uno acaba un poco descantado cuando ve lo difícil que es el mundo profesional. Aunque sea tu sueño desde pequeño, fue un momento duro en el que perdí un poco la ilusión por el ciclismo». La opción surgió por un amigo 'piloto' que no siguió con su compañero con deficiencia visual. «Probamos a finales de 2013 y a mí me gustó mucho llevar a una persona en tándem y ayudarla a cumplir los sueños». Estuvo en los Juegos Paralímpicos de Río 2016 con Carlos González.

Noel se gana la vida como entrenador y sigue brillando en categoría élite con vueltas como la segoviana –ha terminado quinto– que le sirven para mantenerse en forma de cara al tándem. Adolfo vende cupones y compite con Noel en unas diez carreras al año. «Puede que uno vaya muy fuerte, pero si el otro no va bien, la cosa no funciona. Tienes pensar tanto en ti como en otro. Y lo que me encanta es que cuando tienes una dificultad, el otro te ayuda. En el tándem los problemas se dividen y las alegrías se multiplican». Una experiencia vital para dos personas que pasan 24 horas juntos muchos días al año. «Él se divorció y estuvo cerca de dejar la bici porque no encontraba motivación; yo he tenido problemas personales y él siempre ha estado ahí».

Les gustaría tener más compañeros. «Hay poca gente que se dedique a esto porque requiere mucho sacrificio. Hay personas con deficiencia visual que quieren competir y no encuentran un piloto que pueda dedicarles tiempo». Piden más apoyo. «Buscamos patrocinadores, pero cada vez está más difícil».