Balonmano

Dani Pérez salva al Recoletas

Nico anota su único gol pese a la defensa del Alcobendas. /Rodrigo Jiménez
Nico anota su único gol pese a la defensa del Alcobendas. / Rodrigo Jiménez

Una pésima primera parte obligó a los de Pisonero a remontar para ganar en el último segundo al colista Alcobendas

Miguel Ángel Pindado
MIGUEL ÁNGEL PINDADOValladolid

Un gol inverosímil de Dani Pérez desde la esquina, sin ángulo y a falta de dos segundos para finalizar el partido evitó la debacle en Huerta del Rey frente al colista Alcobendas. El Recoletas, que quizás se las prometía felices en sus despedida de la primera vuelta con la visita del último clasificado, ofreció su peor versión en los primeros treinta minutos.

25 Recoletas Atlético

(11+14): Calle (13 paradas), Nico (1), Turrado, Dani Pérez (2), Roberto (1), Manu García (3), Víctor (3), Adrián (1), Abel (8,3 de penalti), Diego (1 de penalti), Héctor (1), Río (4), Miguel Camino, Mouriño.

24 Alcobendas

(14+10): Patotsky (15 paradas) , Pelidija (3), Catalina (4), De la Rubia (5,1p), Ortega (3), Gimeno (2), -siete inicial-, Torres (1 parada), Nieto (1), Santiago López (1), Velasco (3), Boyarizo (2), Thorsson, Crespo, Gutiérrez.

Parciales cada cinco minutos:
2-2, 3-5, 6-8, 7-9, 8-13, 11-14 -descanso-; 14-15, 16-17, 20-18, 22-20, 23-22 y 25-24 (final).
Árbitros:
Alberto Macías de Paz y Ernesto Ruiz Vergara (Federación andaluza). Excluyeron a Nico López (m.46 y 51), del Recoletas Valladolid, y a Velasco (m.17), De la Rubia (m.27), Gimeno (m.29), Nieto (m.33), del Alcobendas.
Incidencias:
Polideportivo Huerta del Rey ante unos 2.000 espectadores. Al descanso se llevó a cabo el tradicional lanzamiento de peluches.

Con una defensa que parecía un auténtico coladero, sin intensidad, superada continuamente por la pizarra del colista y con un ataque deslabazado, sin dirección y una eficacia ridícula , el equipo de Pisonero deambuló por el parqué de Huerta del Rey al son que marcaba un Alcobendas que se mereció más premio que un buen partido. La reacción vallisoletana en la segunda mitad solo brilló en momentos puntuales, a trompicones y con una total dependencia del pivote Abel Serdio. Afortunadamente, enfrente estaba el colista de la categoría, un equipo bien armado, con buenos fundamentos, que compitió los sesenta minutos y nunca se dio por vencido, pero al que le falta experiencia, envergadura y ese toque de suerte necesario en los momentos clave. Solo así se explica que el Recoletas pudiese sumar los dos puntos en juego. Dos acciones de Dani Pérez en el último minuto, forzando un penalti y posteriormente con un gol casi sobre la bocina, privó al conjunto madrileño de una victoria que acarició con la punta de los dedos e incluso del punto que parecía tener amarrado a falta de catorce segundos.

Y es que el partido comenzó como un relámpago. Ambos equipos se lanzaron a un juego vertiginoso, sin respiro. En este duelo, los madrileños se mostraron mucho más efectivos ante una defensa de papel, mientras su portero Patotsky amargaba el día a los atacantes locales. A los ocho minutos Pisonero retiró a Adrián para dar entrada a Diego, ante la falta de claridad en las ofensivas, pero ayer no era el dia de los centrales. Probó de todo el técnico, pero tampoco los lanzadores estuvieron finos mientras, como la hormiguita, el Alcobendas se marchaba en el marcador. Ni siquiera el Recoletas era capaz de reducir la ventaja en las superioridades. Intentó frenar la sangría Pisonero con un tiempo muerto (8-11, min. 22), pero solo consiguió que los madrileños alcanzaran su máxima ventaja (8-13, min. 25). Una leve reacción hizo que al descanso la ventaja se quedase en un 11-14 que permitía albergar esperanzas para la reanudación.

Tras el descanso la mejoría llegó, como no podía ser de otra forma, desde la defensa. Más intensidad y un acertado Calle frenaron en seco la producción del Alcobendas y los arreones propiciados por Víctor o Rubén llevaron la igualdad al marcador y a la primera ventaja de los locales (19-18, min. 42). Por momentos parecía que el Recoletas había encarrilado el choque e imponía la lócia (23-20), pero fue un espejismo. Los errores se sucedieron y los de Alcobendas jugaron con criterio sus cartas para empatar el partido a falta de 14 segundos. Ahí apareció Dani Pérez para evitar el desastre.