Adrián Rosales y sus «ganas enormes» de ayudar un año después de su lesión

Adrián Rosales, en el partido ante Logroño. /Antonio de Torre
Adrián Rosales, en el partido ante Logroño. / Antonio de Torre

El gallego valora su inclusión al engranaje del Nava y analiza el duelo ante el Cangas, el club de su vida

Luis Javier González
LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

Cuando se cumple un año de la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla, Adrián Rosales sigue poniéndose a punto con el Viveros Herol Balonmano Nava, por más que una lesión de tobillo en pretemporada frenase su progresión. «La rodilla la tengo olvidada, las sensaciones son buenas y ahora lo que falta es coger ritmo con el equipo. Contento y con ganas. Es lo que llevas esperando todo el año y para lo que llevas trabajando tantos meses. En un año que es tan importante para el club, las ganas de echar una mano son enormes». El gallego habló ayer en la rueda de prensa, celebrada en Nava de la Asunción, antes de su regreso mañana a su casa para medirse a Cangas, el club de su vida.

Espectador privilegiado, muy a su pesar, Rosales hizo una valoración muy positiva del equipo. «Cualquiera hubiera firmado esta situación [sexto con cinco puntos]. A toro pasado, por supuesto que nos hubiese gustado sacar más puntos. Estamos para mejorar cosas y nuestro objetivo es el que es, la permanencia. A partir de ahí, todo lo que venga bienvenido sea». Para ello, puso en valor la unidad del vestuario. «Vamos todos en la misma dirección. Los jugadores nuevos que han llegado esta temporada se han integrado súper rápido y seguimos la misma dinámica del año pasado».

Buen conocedor del Cangas, Rosales espera un choque muy complicado. «Es un campo que mete mucha presión, la afición aprieta muchísimo. Ellos van a salir a por todas porque se enfrentan a un rival directo y necesitan los puntos. Tienen menos que nosotros y han perdido alguno por ahí en casa, que es lo que te da la salvación. Tenemos que estar preparados para un partido igualado y duro». Aunque el club ha incorporado gente joven, el gallego conoce a las vacas sagradas. «Cangas es este año una mezcla de juventud y veteranía». Compara el ambiente con el del Nava de la Asunción. «La gente disfruta jugando allí. Yo lo hacía como local y lo haré ahora como visitante».

El técnico navero, Dani Gordo, puso en valor el primera parte de la derrota del sábado ante Logroño, la primera. «Hicimos muchas cosas bien y tenemos que afianzarlas en las tres salidas muy complicadas que tenemos». Y así lo espera. «Hay que ponerse el mono de trabajo y nuevamente a la faena. Nuestro objetivo es poder competir todos los partidos». Y apostó por una rotación amplia: «Que todos se sientan importantes, saben que para mí lo son».