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Canela, exótica e intensa

Canela, exótica e intensa

Esta especia ha

Ana Santiago
ANA SANTIAGO

Exótica, irresistible a los sentidos, atractivo tinte y sabor inconfundible. La canela no solo sirve para endulzar. En rama o en polvo se utiliza en la gastronomía mundial como complemento para todo tipo de platos, desde entrantes o guisos hasta postres –y no solo el arroz con leche– y dulces navideños. Aromatiza a la perfección algunas bebidas calientes como el té y el café o también frías como refrescos, sangrías e, incluso, gin-tónic. El té de canela se encuentra muy extendido en países como México y el sur de Estados Unidos, donde es tan popular como el café o el chocolate. En España es más habitual encontrarla acompañando comidas que bebidas, pero cada vez más a estas últimas. Su consumo diario es beneficioso para nuestro organismo y resulta muy sencillo incorporarla a la dieta, por ejemplo espolvoreando una ligera cantidad sobre el café.

La canela se recolecta durante las épocas de lluvias debido a que la humedad facilita separar la segunda corteza del árbol. La capa externa de la corteza del canelo se descarta utilizándose tan solo la interior. Una vez separada se enrolla hasta formar un tubo compacto conocido como canela en rama, dejándose secar y blanqueándose.

Los usos medicinales de la canela se conocen desde que comenzó a utilizarse en China en el tercer milenio a. C. Y es que esta especia regula el aparato digestivo y estimula la salivación y los jugos gástricos, favoreciendo así la digestión y frenando la acidez de estómago. Son conocidas sus particularidades antibacterianas, expectorantes y antiinflamatorias que favorecen al aparato respiratorio del ser humano, previniendo y mejorando enfermedades como la bronquitis, resfriados o la tos.

También es beneficiosa para el aparato circulatorio y para afecciones externas, principalmente como antiséptico para tratamientos de hongos y bacterias, úlceras de boca o mal aliento. En la actualidad, las principales zonas productoras de canela son Sri Lanka, India, sur de China, Isla de Madagascar y Brasil, donde fue introducida por los comerciantes portugueses.

En la antigüedad era usada para darle sabor al vino. En la Edad Media se utilizaba para dar sabor a natillas, guisados, sopas y estofados de ave. Actualmente, se usa en platos orientales, cerdo, chutneys, postres, pastelería, licores, etc.

La canela se ha asociado con rituales de sacrificio o de placer. Los egipcios la usaban como especia en sus embalsamamientos. Se dice que el emperador romano Nerón asesinó a su esposa en un ataque de rabia y luego ordenó que quemaran en su funeral, como muestra de arrepentimiento, la producción de canela de todo un año.

Una especie más valiosa que el oro

El origen de la canela se remonta al tercer milenio a. C. y su procedencia es incierta, ya que existen diversa hipótesis que ubican este árbol en Sri Lanka, las Indias Occidentales y China. En este último país es conocida desde el año 2500 a. C., constituyendo un producto tan apreciado como el oro.

No obstante, existen otras zonas donde también fue utilizada para ofrendas religiosas como en Oriente Medio, donde el primer manojo se ofrecía al sol y con el segundo se encendía el fuego sagrado para sus sacrificios a los dioses.

También los habitantes del Antiguo Egipto fueron conocedores de las propiedades de esta especia, comerciando con ella y otras plantas aromáticas como la mirra. Incluso en las historias que se cuentan de Salomón y la Reina de Saba está presenta la canela. Ya en estas fechas tan tempranas eran conocidas sus propiedades como afrodisíaco. En el Mar Mediterráneo fue introducida por los comerciantes fenicios y árabes desde islas situadas junto a Zanzíbar.

 

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