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El secreto de la tortilla de patata

Tortilla de patata del restaurante La Ruta. /A. D. S.
Tortilla de patata del restaurante La Ruta. / A. D. S.

El 80% de los comensales de Villarmentero la piden poco hecha, y también muchos con chorizo

ANDREA D. SANROMÁ

Son apenas medio centenar de habitantes viviendo en Villarmentero de Esgueva, un municipio vallisoletano rodeado de campo, y «sin atractivos turísticos», según lamenta Blanca García. Pero este fue el destino que eligió para su familia al hacerse cargo del restaurante La Ruta. «Sí tenía experiencia trabajando de cara al público, pero en cocina se reducía a lo doméstico», explica. Así que ponerse a la tarea de trabajar en los fogones era «cuestión de práctica, sobre todo para poder calcular bien las medidas». Actualmente ofrece un servicio de menú diario basado en la cocina casera y tradicional, donde no faltan verduras, legumbres y carne. «El pescado, la verdad, no se consume mucho, al menos aquí», matiza. Así pues, podemos encontrarnos con alubias blancas, lentejas, arroz con verdura, revueltos, espárragos y guisantes con jamón. «Utilizamos productos de la zona y de temporada», detalla.

En cuanto a los postres, el tradicional flan de huevo y el de queso o café ponen el broche dulce del menú.

Pero si hay algo que no falta es la tortilla de patata, así que la pregunta es obligada: ¿Con cebolla o sin cebolla? Y la respuesta, se puede intuir: «Como le guste a cada uno». Aunque Blanca prefiere que esté jugosa, sin cebolla y solo con patata. «El 80% me la piden poco hecha, y también muchos con chorizo», explica. Y esto conlleva «cierta dificultad» a la hora de trocearla en cuadraditos. «Eso es otra guerra. Si no está muy hecha, es complicado cogerlos bien con el tenedor», señala sonriendo mientras recuerda que otra variedad que también arrastra público es con pimientos.

Blanca García muestra las tortillas que cocina.
Blanca García muestra las tortillas que cocina. / A. D. S.

Por cierto, durante el verano pasado, por primera vez, probaron el servicio de hamburguesas a los pueblos cercanos, como Castronuevo, Olmos y Piña, y repetirán de nuevo este año. «A los chicos de 15 años les encantan», y es que precisamente es en esta época estival cuando los establecimientos rurales ven mayor actividad por los veraneantes.

Otro sector que suma en los meses venideros es el del campo. En concreto, en la temporada de julio y agosto, que es cuando se produce la siega. Los agricultores de la zona necesitan refuerzos que llegan desde distintos puntos de la comunidad autónoma y fuera de ella. Un nutrido grupo de trabajadores que se quedan a comer en los alrededores. «En pueblos como este nos dan la vida», concluye Blanca García.