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El Duero, origen de vida

La Laguna Larga, vista desde el Urbión a más de 2.000 metros de altitud. / Juan J. López

Los Picos de Urbión gestan el río más importante del norte en un Parque Natural con hasta siete lagunas

Juan J. López
JUAN J. LÓPEZCoavleda (Soria)

Como todos los cruces de caminos, encrucijadas o puntos de encuentro, los Picos de Urbión esconden una historia, una leyenda o un motivo para 'zambullirse' en ellos a cada paso por este místico Parque Natural de Castilla y León.

Majestuosas, las escarpadas torres sorianas se elevan por encima de los 2.000 metros de altitud, desde las que se perciben los legendarios pinos que protegen la parte más alta de esta reserva natural de casi 5.000 hectáreas.

Sin embargo, y pese a que los sorianos los sienten como propios, lo cierto es que los burgaleses elevan la mirada hacia las cumbres 'urbianas', al igual que los riojanos, en una zona montañosa que forma parte del Sistema Ibérico y que es fuente de vida. Hasta siete lagunas y un nacimiento con designación ilustre, que lleva su nombre desde las alturas ibéricas hasta la 'Finis Terrae' portuguesa, o lo que es lo mismo, la desembocadura del río Duero en la freguesia de Foz do Douro, en Oporto, y con la inmensidad del Atlántico en el horizonte. ¡Parece mentira que el hilillo de agua cristalina que brota del subsuelo del Urbión, a 2.140 metros, pueda llenar la vista de agua en tierras lusas!

En Duruelo de la Sierra, en la vertiente meridional del Parque Natural, emerge el embrión de un río que llena de vida Castilla y León. Regante de una meseta en la que hasta una de las denominaciones de origen vinícolas más importantes del mundo toma prestado su nombre. Fuente de vida, riqueza natural, económica y poblacional de un embajador cuyo nacimiento merece una visita.

Entre una multitud de pequeños lagos naturales destaca la Laguna Negra que, rodeada de un espléndido bosque mixto de pinos silvestres y hayas, es uno de los focos de peregrinación del turista. Un destino al que se puede acceder desde el municipio de Vinuesa, desde donde se llega al aparcamiento de la Laguna Negra o Paso de la Serrá, desde donde distan dos kilómetros del 'abrevadero de lobos', como también se denomina a una laguna de la que se dice popularmente que no tiene fondo y que la leyenda advierte de una profunda hendidura que comunica el agua con el mar...

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Para los que quieran empezar la aventura del Urbión un poquito más tarde –aunque la senda que lleva hasta la laguna, paralela a la carretera, tampoco tiene desperdicio– existe la posibilidad de que un autobús les lleve desde el aparcamiento hasta a poco menos de 300 metros de las aguas más negras de la Península. A partir de aquí, se recomienda uso de calzado cómodo y, a poder ser, con algo de taco; bastones y a comenzar una ruta que llevará al visitante hasta el Pico Urbión y al nacimiento del río Duero. La senda siempre 'pica' hacia arriba, ya que hay que tener en cuenta que se suben más de 800 metros de desnivel positivo para encontrarse con el rey de los Picos.

Según ascendemos, observamos con pequeñas pintadas de color naranja en las piedras que, cual Pulgarcito, seguiremos hasta el final de una primera subida en la que nos daremos de bruces con un camino. Se trata del GR-86 o Ibérico, y nosotros giraremos a la derecha en dirección norte, buscando la pendiente ascendente. A los pocos metros, aparece a la derecha una pequeña cascada que puede visitarse sin salirse del trayecto.

Seguimos caminando por una pendiente suave hasta que el camino se hace mas pronunciado, de esta manera llegamos a un alto desde el que aparecen nuevas vistas. El agua vuelve a ser protagonista, esta vez se trata de la Laguna Larga, que bien recuerda a los ibones del Pirineo. Desde esta, seguimos por un cómodo sendero hasta emprender la penúltima subida hasta el Urbión, en un lugar en el que el paisaje, ya desnudo de árboles, nos invita a llegar a la cumbre por un laberinto de rocas. Es el momento de disfrutar del cruce de caminos, de llenar el espíritu aventurero de las vistas de los valles burgaleses, sorianos y riojanos. Instante para tomar aire y emprender el descenso por la vertiente sur hacia el nacimiento del Duero, que se encuentra a escasos metros e indicado con un cartelón de madera.

El ínfimo origen, agigantado a cientos de kilómetros, marcará nuestro regreso, bien por una pista hasta Covaleda, o bien endurecido a través de una senda maderera que nos permitirá juguetear alrededor de pinos y hayas hasta la localidad covaledana.

Más información en Casa del Parque de la Laguna Negra. Tel.:975 377 490

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