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El Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino propone una técnica para retrasar la maduración de la uva

Venimia en la DO Montilla-Moriles./Tecnovino
Venimia en la DO Montilla-Moriles. / Tecnovino

Podría servir en la lucha contra el calentamiento del clima en zonas vitivinícolas especialmente cálidas

EL NORTEValladolid

Las técnicas actuales de manejo de la vegetación del viñedo son insuficientes para retrasar la maduración de la uva y con ello la vendimia al menos dos o tres meses en zonas vitivinícolas con temperaturas extremadamente cálidas. Desde el Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV) proponen una nueva técnica basada en forzar un nuevo desarrollo de la vid a partir de las yemas recién formadas, que además se plantea como un interesante descubrimiento en la lucha contra el calentamiento climático, según informa Tenovino.

En la actualidad, existen técnicas de manejo de la vegetación del viñedo, como la poda tardía y el recorte severo de los pámpanos, con las que se consigue retrasar la maduración de la uva en torno a quince o veinte días. Combinando ambas técnicas, se puede llegar a retrasar la maduración alrededor de un mes. Estas técnicas son suficientes para retrasar la fecha de vendimia, hasta que se den condiciones ambientales más frescas, en la mayoría de las zonas vitícolas.

Pero hay zonas extremadamente cálidas, como las ubicadas en las regiones IV y V de Winkler, con más de 1,950 ºC entre abril y octubre, donde la vendimia se realiza en los primeros días de agosto (por ejemplo, Montilla-Moriles y Ribera del Guadiana, en España). En estos casos, si el retraso en la maduración es de un mes aproximadamente, la vendimia se llevaría a cabo a primeros de septiembre, cuando las temperaturas son todavía demasiado altas en esas zonas. En estos casos, para alcanzar condiciones más frescas, convendría retrasar la maduración de la uva entre dos y tres meses, pero las técnicas mencionadas anteriormente no son suficientes para un retraso tan prolongado.

La nueva técnica que proponen desde el Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV) consiste en cortar los pámpanos en crecimiento, hacia el mes de junio, dejando varios nudos con el objetivo de forzar el desarrollo de nuevas yemas. Para ello, además de cortar los pámpanos a la altura deseada, se eliminan las hojas, los posibles nietos y las posibles inflorescencias o racimos de los nudos dejados.

El primer trabajo desarrollado en España sobre este tema lo inicio el ICVV en el año 2015. El objetivo general fue el de estudiar la técnica de forzado, determinando el momento óptimo de tratamiento, considerando el desarrollo de la vid y el retraso en la maduración de la uva.