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Vinos de alta expresión y corte moderno

Brindis con vinos de Matarromera para cerrar el año. /RAMÓN GÓMEZ
Brindis con vinos de Matarromera para cerrar el año. / RAMÓN GÓMEZ

Bodegas Familiares Matarromera conquista con un blanco y cuatro tintos a los participantes del Club de Catas de El Norte de Castilla

ANDREA DÍEZ SANROMÁValladolid

Dicen que el que no arriesga no gana. Así que lejos de amilanarse, Bodegas Familiares Matarromera ha sabido evolucionar, introduciendo mejoras tecnológicas sin perder de vista sus orígenes y sacarle el máximo partido a la tierra en pleno corazón de la Ribera del Duero. Y para demostrarlo, presentó ayer, en el hotel AC Palacio de Santa Ana una selección de cinco vinos que representan el trabajo de esta reconocida bodega, presente en más de 80 países y con numerosos reconocimientos nacionales e internacionales. Uno de los últimos lo recibieron en China con Matarromera Prestigio, elaborado en Ribera del Duero, que ha obtenido el Premio al Mejor Vino Tinto del Viejo Mundo. El director de comunicación, Roberto Sanz, arrancó la sesión con un breve repaso a la historia de la bodega fundada por Carlos Moro y que cumple su trigésimo aniversario.

Así pues, los lectores y suscriptores del Club de Catas de El Norte de Castilla pudieron disfrutar de una velada dirigida por Félix González, coordinador enólogo, y Alberto Guadarrama, director de operaciones y enólogo, a la que también asistieron, Javier Cornado, director comercial, y Óscar Díez, director comercial de la distribuidora Gregorio Díez.

«Cada vino tiene su personalidad propia». Así comenzó Félix González la introducción al primero de los vinos Matarromera Verdejo Fermentado en Barrica 2016, de la finca Las Piedras (Valdestillas). En nariz, los aromas típicos del verdejo a hinojo, fresca fruta de hueso y flores blancas, casan con los toques ensamblados de su crianza en barrica como toffe, suave vainilla, madera de cedro y suave pan tostado.

A continuación, se sirvió un Melior 2016, semicrianza con una fruta desenfada y fresca, «y esto se consigue manejando las viñas y dando vigor a las cepas para que el fruto no se madure demasiado», apuntó Félix. La tonalidad de matices aromáticos a grosella, zarzamora o fruta roja se consigue con «prácticas que casi no tienen oxígeno», aporta Alberto. Un tempranillo 100% que también recoge tonos de barrica, torrefactos y toffe.

El tercero de la tarde correspondió a un Matarromera Crianza 2015, fruto de una selección realizada grano a grano procedente de viñedos muy próximos al río Duero. «Producción limitada de suelos calizos que le imprimen un color como de tinta china», explicaron. En boca, «un tanino con nervio, dulce y sedoso», señaló Félix, quien resaltó su longevidad.

Después fue el turno del Matarromera Prestigio 2014, «el vino a medida», más moderno y con 18 meses de barrica, la mitad del tiempo en francesa y la otra en americana. «Este proceso le confiere una complejidad aromática más intensa», detalló Félix. Procedente de la Parcela Las Solanas, sus característicos tonos tostados y sabores de fruta negra ácida le hicieron merecedor del título del Mejor Vino Tinto del Viejo Mundo.

Y cerró la cata un Matarromera Gran Reserva 2012, uno de los más representativos de la bodega. En boca, suben los taninos y todos los sabores que notamos en nariz. «Este vino tiene que durar unos 20 o 25 años con estas características», explicó Félix. Un vino que gustó y arrancó con un aplauso que fue seguido por un brindis para celebrar la última sesión de catas del Club de Catas de El Norte de Castilla en este 2018.

Y como adelanto de la carta de Reyes, Bodegas Familiares Matarromera tuvo la deferencia de sortear un Matarromera Crianza 2015 en estuche de madera entre los más del centenar de asistentes que acudieron a la cita.