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La DO Arlanza apuesta por la calidad para tomar impulso

Los bodegueros y los responsables de la Denominación de Origen Arlanza posan con sus productos en Lerma. /Ramón Gómez
Los bodegueros y los responsables de la Denominación de Origen Arlanza posan con sus productos en Lerma. / Ramón Gómez

Las bodegas y los viticultores de la denominación con sede en Lerma reconocen que el futuro pasa por unirse, hacer marca y dar una imagen más moderna

Nieves Caballero
NIEVES CABALLEROLerma (Burgos)

Paisaje, historia, cultura y gastronomía se dan la mano en este rincón de Castilla y León en el que el vino tiene nombre propio. La Denominación de Origen Arlanza se extiende por dos provincias, Burgos y Palencia, y 67 municipios, 54 burgaleses y otros 13 palentinos. El río da nombre a la comarca y la atraviesa desde la Sierra de Covarrubias, al este, hasta llegar a desembocar en el Pisuerga, en los páramos del Cerrato, al oeste.

Si Clint Eastwood pisó estas tierras en el verano de 1966 no fue para vendimiar, lo hizo para rodar la película 'El bueno, el feo y el malo', bajo las órdenes del director Sergio Leone, que eligió estos parajes para grabar algunas escenas de su famoso western. Un grupo de románticos se ha empeñado en rescatar el cementerio ficticio de Sad Hill que aparece en la película. Incluso se ha rodado un documental que se llama 'Desenterrando Sad Hill' (se puede ver en Neflix). Nos lo cuenta Luis Martín, que elabora vinos como Sabinares, Matalaya y Amalgama (Vinos Sinceros), y ahora tiene entre manos un proyecto para producir un vino tinto y otro blanco con la marca Colina Triste ('Sad Hill') con las uvas de viñedos viejos de la zona de Covarrubias. Luis Martín está convencido del potencial de la DO Arlanza. Enamorado de su tierra natal, se dedica a recuperar pequeñas viñas viejas en la zona más altas de la comarca.

Barricas de la DO.
Barricas de la DO. / Ramón Gómez

Sierra de Covarrubias

La presencia de la Sierra deCovarrubias al fondo marca un paisaje en el que pequeñas viñas muy dispersas, situadas a más de 1.000 metros de altitud, hablan de mucho esfuerzo y pasión. Las viñas más bajas se encuentran ya muy cerca del Pisuerga, en la zona palentina de Torquemada. Allí es donde elabora el joven Rubén Montero, que acaba de comprar a sus socios la bodega Señorío de Valdesneros.

Y si hablamos de uvas, también aquí la tempranillo mantiene la supremacía entre las uvas tintas, y convive con las variedades mencía, garnacha, garnacha tintorera y mazuelo. Entre las blancas destacan las uvas albillo, viura y malvasía. A todas ellas se suman algunas variedades foráneas. En la DO Arlanza son 17 bodegas y otros seis productores que alquilan instalaciones para elaborar vinos con su propia marca. Según los datos aportados por la secretaria del Consejo Regulador, Elisa Fernández Barbadillo, la pequeña DO Arlanza cuenta con 350 hectáreas de viña inscritas, que son propiedad de 258 viticultores, aunque calculan «que hay tres veces más», unas 1.200 hectáreas que no están adheridas. Las bodegas comercializan al año alrededor de medio millón de botellas con contraetiqueta de la DO y el 50% del vino se vende a granel y en 'bag in box' (envase).

Bodegueros y viticultores burgaleses de la DO Arlanza se dan cita en la sede del Consejo Regulador, en la monumental ciudad condal de Lerma, para debatir sobre la situación de la comarca y sus vinos. Todos ellos –también los de la provincia de Palencia–, están convencidos de que hay mucho potencial y que se encuentran «en una zona privilegiada, con buenos viñedos plantados a una altitud perfecta, el clima adecuado y grandes suelos para elaborar los mejores vinos», en palabras de Ricardo Delgado, de Bodegas Arlese. Privilegiados también son los paisajes y unos municipios que acumulan mucha historia, como Covarrubias y Lerma.

Entonces, ¿por qué los vinos de Arlanza no despegan? Los protagonistas consideran que por «desconocimiento» y porque se encuentran «entre dos gigantes, la DO Ribera del Duero y la DO La Rioja».

Para María Pilar Melado (Mapi), «el lastre con el que cargamos desde hace mucho tiempo es la memoria de las antiguas elaboraciones, que ya no se corresponden con la realidad». Por eso, el objetivo es «demostrar que Arlanza ha evolucionado hacia la máxima calidad para llegar al consumidor».

La viticultura es crucial en esta comarca y la mayoría de bodegas cuentan con viñedos propios. Se trabaja bien, pero el mercado a veces se hace impenetrable. Ricardo Delgado señala que Burgos, una ciudad que siempre estuvo marcada por los riojas y ahora por los riberas, comienza a creer en las bondades de los arlanzas. «Desde hace 20 años, ha habido un cambio, pero es muy lento», añade, antes de apuntar que «los rosados están arrasando en Burgos». De hecho, representan el 30% en la DO.

El presidente del Consejo Regulador, Miguel Ángel Rojo, confirma que «ahora se beben en Burgos vinos del Arlanza», y pide «el apoyo de los hosteleros», pero también admite que si no fuera por las ayudas de la Diputación, cerrarían el garito. Por desgracia, las DO más pequeñas encuentran muchas dificultades para sobrevivir.

Los hermanos pobres

Asun Barbadillo, de Bodega Monte Amán, interviene para señalar que «es necesario hacer marca». Lo mismo opina Ramiro García, de Palacio de Lerma, quien argumenta que «la gente no sabe que esto es tierra de vinos, nos ven como los hermanos pobres». Por todo ello, defiende que «el futuro pasa por unirnos, porque somos bodegas pequeñas y muy atomizadas». «Tenemos que estar en los medios de comunicación y que hablen de nosotros», matiza. Que hay mucho potencial en la comarca es evidente, pero «debemos remar todos juntos y hacer una apuesta seria para que técnicos, prescriptores y periodistas nos pongan en el mercado», dice García.

Soraya Angulo, de Bodegas Alonso Angulo, habla para recordar que los vinos de Arlanza «despuntan en las catas a ciegas, pero nos falta imagen de marca».

Para Mapi Melado, «es fundamental que la bodega tenga una buena página web, estar en las redes sociales, modernizar las etiquetas y participar en los concursos para aparecer luego en las listas». También argumenta que «el enoturismo es una buena forma de llegar al cliente, sobre todo al más joven». De hecho, todos confían en que la exposición 'Angeli' de Las Edades del Hombre, que arrancará en Lerma en abril, permita dar un empujón a la comarca.

Rubén Montero coincide con Rojo en que «somos muy jóvenes», y «es cuestión de tiempo darnos a conocer», pero también señala que «hay que poner en valor lo que tenemos». En este sentido, Montero lamenta que haya mucha gente mayor que abandona las viñas viejas, una realidad que hay que cambiar y que afectada a toda Castilla y León. En este punto, Miguel Ángel Rojo pide a las bodegas que den valor a las uvas de los majuelos más longevos y las paguen mejor.