«La música medieval requiere imaginación, improvisación y conocimiento, como una novela»

El coro Tiburtina Ensemble rodea a su directora Barbora Kabátková, en el centro de pie. /El Norte
El coro Tiburtina Ensemble rodea a su directora Barbora Kabátková, en el centro de pie. / El Norte

El Tiburtina Ensemble es el primer coro femenino de Abvlensis dedica su concierto a Hildegard von Bingen

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

En diez años se han hecho un hueco en la polifonía antigua internacional desde Praga. Las ocho voces del Tiburtina son además musicólogas y algunas instrumentistas.

–Hildegard von Bingen es clave en la historia de Tiburtina. ¿Es este su tributo a la compositora?

–Encontré a Hildegard hace muchos años. Comencé a explorarla como persona, como compositora y como sibila. Me impresionaron sus ideas, muy progresistas para el siglo XIII. ¡Era tan humana! Por eso he llamado a este programa 'Ego sum homo'. Convertirlo en un disco fue un proceso natural, ya que ha sido muy popular desde que lo estrenamos.

–¿Qué criterio siguió para seleccionar las obras de su catálogo?

–No fue fácil elegir. Hildegard escribió unas 80 obras, todas ellas muy interesantes. Por supuesto, elegí las que más me gustaban. Para mí ese es el único camino para comenzar y encontré el tema. Siempre trabajo con el contraste entre obras, pienso sobre su estructura y las relaciones entre ellas.

–¿Cuántas más 'hildegards' pueden estar perdidas en los archivos?

–Hay muchas obras anónimas guardas en manuscritos medievales. ¿Quién sabe si son hombres o mujeres sus autores? Hildegard ocultó su arte tras sus visiones, sus experiencias místicas. ¿Cuántas otras tuvieron esa posibilidad?

–Cumplen su décimo aniversario como coro femenino, pero colaboran con otras formaciones. ¿Hay alguna diferencia en el trabajo?

–En honor a la verdad, ninguna de nosotras ha sido miembro de un coro mixto. La mayoría de nosotras somos solistas o cantantes de otras formaciones. Hay muchas diferencias entre el trabajo de los coros. Para mí, de alguna manera me resulta más fácil trabajar con mujeres a las que conozco desde hace mucho tiempo. Somos buenas amigas, confidentes, lo que es muy importante para hacer música juntas.

–¿Qué significa el Códice de Las Huelgas en su trayectoria?

–Es una de las fuentes medievales españolas más importante. Elegí ese códice para un programa crossover sobre la revelación de San Juan.

–¿Qué busca en la confrontación de antigua y contemporánea?

–No tenía idea de hacer algo así, pero me lo pidieron en un festival de la República Checa. La música española era un encargo del organizador. Quería evitar hacer un programa crossover al uso –una bonita música y grandes intérpretes para improvisar sobre ella–. Empecé a estudiar los manuscritos medievales españoles y me di cuenta de lo importante que era el tema de la revelación en ellos. Entonces decidí reinterpretar la historia del Apocalipsis en nuestro concierto y los textos que no podían ser cantados se articulaban en torno a la improvisación instrumental. Así es que como encontramos la gran simbiosis de la música medieval y contemporánea.

–¿Qué le apasiona de la música medieval?

–La preparación de un concierto. Tienes la idea del tema, entonces estudias los manuscritos, encuentras una música –eso significa que en la mayoría de los casos tienes un texto con una línea de voz sin ritmo–. Es como escribir una buena novela, necesitas mucha inspiración, usar tu imaginación y la improvisación, pero con mucho conocimiento. Eso es lo que me encanta del trabajo.

–Hace música fuera del Tiburtina también con mujeres. ¿Es casual o se siente más cómoda?

–Ahora tenemos dos músicas invitadas, la intérprete de salterio Margit Übellacker y la flautista y cantante Sabine Lutzenberger, y el resto ¡son todo hombres! Para ser justos, debo decir que incorporar hombres a nuestro club de señoritas de vez en cuando no está mal.