Gourlay elige a Rachmaninov para la presentación discográfica de su OSCyL

Andrew Gourlay, en una imagen del disco. /El Norte
Andrew Gourlay, en una imagen del disco. / El Norte

Esta semana se distribuye la grabación de la 'Segunda sinfonía' y 'La isla de los muertos' del romántico ruso en plataformas digitales, además del primer cd grabado con el maestro inglés

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Una tarjeta de presentación ante el mundo, una prueba de lo que es capaz de hacer con una conocida obra del gran repertorio, un registro del sonido alcanzado en sus 27 años de historia y las posibilidades de su sede, el Centro Cultural Miguel Delibes. Todo eso quiere ser el primer disco que la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL) ha grabado con su cuarto director titular, Andrew Gourlay. El maestro inglés ha elegido a Rachmaninov «para que sea comparable internacionalmente nuestro trabajo, para que cualquiera pueda reconocer nuestro nivel, para situar a la OSCyL en el ámbito musical global».

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Desde la semana pasada ya está disponible en plataformas digitales y la distribución física del cd se hará paulatinamente. La Junta de Castilla y León se ha convertido en productora de este disco que cuenta con la ayuda de «un sello en la sombra, Odradek Records». El mundo discográfico ha cambiado sustancialmente y «tenemos a nuestra disposición otras opciones. La era de las poderosas discográficas en la música clásica ha llegado a su final y darnos a conocer a escala global hoy pasa por las plataformas digitales y las nueva formas de escucha, con los móviles y otros aparatos».

De Turner a Böcklin

Su preferencia por el repertorio ruso es conocida y lo ha frecuentado con la OSCyL desde que tomó sus tiendas en 2016. «Mi misión era elegir y opté por obras que nos pudieran situar delante de un público global, que la comparación resultara fácil. Si hubiera optado por obras de música contemporánea española u obras recuperadas de algún archivo cercano –ejemplos de opciones fascinantes– no necesariamente tendríamos la oportunidad de entrar en la misma plataforma que las grandes orquestas a nivel global», explica el maestro en su camerino. Por primera vez las paredes del camerino de un director titular en el Miguel Delibes lucen alguna referencia personal. Allí están colgados un eco de Turner, recuerdos de viajes y unos bocetos en los que su abuelo pintor tomó a Rostropovich y Britten como modelos.

Persigue el objetivo de «globalizar la OSCyL, hacerla conocida en el mundo, provocar que se interese gente influyente internacionalmente del mundo de la clásica» y para ello ha elegido la 'Segunda sinfonía' y 'La isla de los muertos', de Rachmaninov. «Es una sinfonía romántica muy querida por todo el mundo».

Las dos obras pertenecen a un período dulce del compositor ruso que las compuso en los veranos entre 1906 y 1908 en Dresde. A la ciudad alemana se retiró con su esposa y su hija para abstraerse de la convulsa política de su país. Serguie se había repuesto del fracaso de su 'Primera sinfonía', tenía ya un nombre como director –tres temporadas al frente del Bolshoi– y era reclamado como pianista en las salas de concierto. Su 'Segunda', solo compuso tres, respeta la tradición sinfónica rusa, y el adagio del tercer movimiento se encuentra entre las partituras más celebradas por el público. Durante mucho tiempo se redujo la partitura pero desde los setenta se respeta el original de 55 minutos. 'La isla de los muertos' es un poema sinfónico que Rachmaninov compuso a partir del grabado homónimo del suizo Arnold Böcklin, cuya versión en blanco y negro se popularizó en el primer cuarto del siglo XX. De la sombría muerte a la celebración de la vida, Rachmaninov traza el viaje musical con un ritmo constante para Caronte y su barco.

La OSCyL interpretó esta obra en mayo de 2017, a las órdenes de Gourlay, dentro de los conciertos de abono. El director británico ya tiene elegida la obra para un próximo álbum: la 'Décima sinfonía' de Shostakovich.