Históricos ilustres vallisoletanos a la sombra

José María García-Castellón y Jorge Vijuesca./R. Jiménez
José María García-Castellón y Jorge Vijuesca. / R. Jiménez

José María García-Castellón y Jorge Vijuesca recorren en un libro las vidas de 74 personajes de trascendencia histórica enterrados en Valladolid

V. M. NIÑOValladolid

Hay tumbas que son una página de la historia y del arte y personajes ilustres cuya lápida se perdió en sucesivas demoliciones. Ejemplo vallisoletano del primer caso es el túmulo de María de Molina en las Huelgas Reales y del segundo, el sepulcro de Fray Antonio de Guevara, en el desaparecido Convento de San Francisco. José María García-Castellón y Jorge Vijuesca han censado a 74 ilustres enterrados en Valladolid que destacaron por su oficio, su arte, su ingenio o su filantropía engrandeciendo la historia de su tierra en el libro 'Por sus tumbas los conoceréis'.

La nómina era mucho más amplia pero han tenido que elegir y el principal criterio ha sido «su atractivo, la anécdota, el poder acercar nuestra historia de otra manera», explica García-Castellón. «Todos tienen en común la curiosidad de su historia por la que merecen ser valorados, debemos ser conscientes que donde nosotros pisamos, otros dejaron su huella antes».

Y en ese viaje histórico han encontrado enterrada en la Iglesia de San Pablo a la primera mujer que publicó una novela de caballerías, Beatriz Bernal; al anfitrión de Cervantes en la ciudad del Pisuerga, Pedro Sanz de Soria que descansa en ese mismo templo; al autor del primer plano de Valladolid en 1738, Ventura Seco enterrado en el Salvador; al banquero Fabio Nelli que pregonó la infidelidad de su esposa en la fachada de su palacio y duerme frente a la misma, en la Iglesia de San Miguel; a una de las damas queridas por Fernando el Católico, Beatriz de Bobadilla y Ossorio, en la Antigua o a Juan de Tassis Peralta, cortejador de la reina Isabel de Borbón, ante lo que su esposo, Felipe IV, advirtió «pica bien, pero pica muy alto». «Abarcan muchas dedicaciones, hay políticos, médicos, cartógrafos, comerciantes, todo lo que compete a una ciudad durante casi seis siglos». Los autores consideran los entierros ilustres hasta la llegada de los cementerios civiles. Precisamente José Jiménez Lozano, autor del célebre ensayo sobre ellos, es quien prologa esta obra recopilatoria que anima a revisitar el patrimonio de toda la provincia.

Emprendedora del XVI

Entre los inhumados fuera de la capital destacan el infante Don Juan Manuel, enterrado a los pies del castillo en el que escribió el 'El Conde Lucanor', en el convento de San Pablo de Peñafiel; el mecenas Álvaro de Benavente que construyó su capilla funeraria en la Iglesia Santa María de Medina de Rioseco, considerada la 'sixtina' de Valladolid; la abadesa María Manuela Rascón que convenció a Napoleón de que perdonara la vida a tres clérigos, en el Convento de Santa Clara de Tordesillas o Alonso Velázquez, confesor de Santa Teresa, en Tudela de Duero, cuya estatua preside la actual Casa de la Cultura.

El libro recoge casos curiosos como el de Catalina Conseco, emprendedora del sigloXVI, que heredó una mercería en la Plaza Mayor y levantó un pequeño holding con joyería, varias tiendas y casa de préstamos, enterrada en la Iglesia de las Carmelitas Descalzas; Alonso de Quintanilla, creador de «la primera policía europea» a mediados del XV y cuya huella se deja ver en su palacio de Medina del Campo; el del caballero de Olmedo, Juan de Vivero, asesinado por Miguel Ruiz, protegido por los frailes y aquel enterrado en el desaparecido Convento de San Francisco de la villa.

En otro orden de celebridad está Rodrigo Alonso Pimentel, más conocido como el Conde de Benavente, dueño de la ganadería más antigua de España, la del Raso del Portillo, de historia ligada al castillo de este municipio, o un descendiente de Moctezuma que debió reposar en el ya desaparecido Convento de San Francisco. Un repaso por los 14 cementerios de Valladolid, unidos a conventos e iglesias, excepto el judío, el morisco, el de los desamparados y el de los comediantes, cierra este libro.

El Palacio de Pimentel, sede de la Diputación Provincial de Valladolid, acoge una exposición en torno a los enterramientos que será itinerante por la provincia hasta finales de año.

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