Boris Rozas hace un guiño a Woody Allen y al jazz en su último poemario

Boris Rozas, durante una conferencia ./R. Otazo
Boris Rozas, durante una conferencia . / R. Otazo

El autor presenta hoy jueves en la Casa de Zorrilla dentro del proyecto Letraherido la obra con la que que ganó el XVI Premio León Felipe

SAMUEL REGUEIRAValladolid

Boris Rozas no vacila en utilizar la palabra 'talismán' a la hora de hablar de Valladolid y, muy particularmente, de la Casa Zorrilla. El autor argentino ya fue 'apadrinado' por la institución en 2014, y siempre inaugura su trayectoria de presentaciones en este enclave cultural de la ciudad: «Es una Casa muy generosa con los autores locales, a los que siempre abre sus puertas». El pistoletazo de salida que supone el arranque de la vida editorial de su último trabajo, 'Annie Hall ya no vive aquí', no es ninguna excepción, y dará sus primeros pasos tras haber ganado en 2017 el XVI Premio León Felipe, en un acto que tendrá lugar hoy a las 20:00 horas y que contará con la participación del editor de Celya, Joan Gonper, y el coordinador del proyecto Valladolid Letraherido, Pedro Ojeda.

«El espaldarazo del León Felipe del año pasado es muy importante», reconoció Rozas; «y en Tábara están encantados con la difusión que está teniendo este premio». 'Annie Hall ya no vive aquí' fusiona dos clásicos del entonces considerado cine de autor de los setenta, y hoy fagocitados por el canon cultural del séptimo arte, 'Annie Hall' de Woody Allen y 'Alicia ya no vive aquí' de Martin Scorsese; si bien el interior del poemario se limita a homenajear, en fondo y en forma, el trabajo del artífice de 'Manhattan'.

«'Annie Hall' es una película que me encanta, se sirvió de una serie de recursos muy innovadores que he tratado de trasladar al libro», señaló el poeta, que pasó a enumerar las técnicas de digresión temporal del filme protagonizado por Allen y Diane Keaton o el frecuente recurso de sus distintos protagonistas al hablar a la cámara: «Mi personaje, en determinados momentos, narra sus sentimientos al autor: le cuenta lo que siente tras una pelea, le narra las fotografías que mira o lo que le parece ver jugar a los niños con las bocas de incendio en verano». Se engarzan así distintas series de imágenes que, confiesa Rozas, más que buscar una verdad última de Nueva York persiguen afianzar el imaginario colectivo que, de esa ciudad y de esa cultura, se nos ha transmitido a través de la cultura audiovisual. La anhedonia también pasa por ser otra de las referencias directas en 'Annie Hall ya no vive aquí', tanto por su sentido estricto de 'incapacidad de disfrutar la vida', que tantos vínculos le halla Rozas con lo poético, como por ser el título original que iba a bautizar el filme.

Pero es sin duda el jazz el otro gran protagonista de este poemario, si bien más vertebrado en torno al movimiento moderno del 'free' encarnado en la emblemática figura de John Coltrane; lejos, muy lejos, de aquel 'swing' del primer Ellington, de Glenn Miller o de Benny Goodman que tanto sedujeran, para sus bandas sonoras, al cineasta norteamericano de 'Días de radio': «Me gusta el jazz de Coltrane por la capacidad de lirismo que transporta, le da un toque mas onírico y un eco de fondo que le aporta musicalidad y ritmo a los poemas».

Afrontar el arte de la poesía mediante la cita a diversos referentes culturales es, para Rozas, «otra manera de entender la realidad, pero en verso». Con este recurso busca reflejar en el libro «la realidad de dos personas que tratan de mantener una relación con sus momentos buenos y malos; no es un libro de gran complejidad, despoja al poemario de los ornamentos y se queda con lo mundano de la vida pero con anécdotas normales, como era Annie Hall».

La presentación de hoy se enmarca dentro del proyecto Valladolid Letraherido, que lucha por centralizar el grueso de todo evento literario adscribible a la ciudad, centralizada en Casa Zorrilla y que arroje, en definitiva, una imagen más de coordinación que de dispersión.

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