Pérez Azaústre: «La poesía debería formar parte de los planes de Educación»

Fernando Conde, Joaquín Perez Azaústre y Rafael Soler./Henar Sastre
Fernando Conde, Joaquín Perez Azaústre y Rafael Soler. / Henar Sastre

El poeta y novelista cordobés protagonizó el Aula de Cultura en la sala experimental del Teatro Zorrilla

SAMUEL REGUEIRAValladolid

Cada uno de sus poemarios busca alzarse por sí solo, como un universo aislado, que bien se puede vertebrar en el regreso onírico al paraíso perdido de la infancia (‘Las Ollerías’) o en torno a la hímnica y elegíaca figura de Robert Redford en ‘El jinete eléctrico’, fundida con el toque elegíaco de Homero y Esquilo. Mientras estos mundos nacen, el autor prepara el siguiente libro, destinado a refutar al anterior. Tres décadas abarca el trabajo literario y poético de Joaquín Pérez Azaústre (Córdoba, 1976), novelista, poeta y columnista ganador de premios tan prestigiosos como el Adonáis o el Loewe, y el nuevo invitado al Aula de Cultura que organiza El Norte de Castilla y que acogió hoy la Sala Experimental del Teatro Zorrilla en un acto patrocinado por la Obra Social La Caixa y la Junta de Castilla y León.

Poemas para ser leídos en un centro comercial’ destila un fuerte aroma cinéfilo. ¿Cómo se conjuga el séptimo arte con la lírica?

–El cine ha formado parte del mundo poético casi desde que empezó. Tanto la Generación de los 27 como los Novísimos le han prestado atención: ahí están los poemas de Alberti sobre Harold Lloyd o ese libro fundamental de Pere Gimferrer ‘La muerte en Beverly Hills’. En el caso de mi último libro, hay dos puertas de entrada al pasaje emocional de la infancia muy claras: por un lado, el regreso a ese pasado donde reconstruyo una memoria personal mía muy familiar, con todas aquellas personas que se reunían en el salón para ver películas en la pequeña pantalla. Por otro, la estructura pura de un centro comercial como último escenario para la cultura popular contemporánea. Los pequeños cines dieron paso a los grandes; estos, a las multisalas, y de ahí los integramos en centros comerciales. Ahora el consumo de cine se hace en casa, con Internet; se ha perdido el aspecto social. Por ello este libro supone una invitación a regresar a ese espacio de la memoria y invitarles a que vuelvan a ver las películas desde el punto de vista poético.

¿Qué aporta esa perspectiva?

–Simplemente enlazar con el recuerdo de cada uno con esa película en concreto. ‘Gilda’ o ‘El padrino’ no son solo ‘Gilda’ y ‘El padrino’; son el lugar y el momento en el que nos encontrábamos cuando las vimos, las veces que las hemos vuelto a ver y los puentes que tendemos vinculando ese recuerdo a nuestra vida. Son como una canción que forma parte de la banda sonora de la adolescencia, que cuando se vuelve a escuchar siempre remite a esa juventud. Así funcionan también la poesía y el arte; todo lo que tiene que ver con la memoria, y yo lo que propongo es un paseo hacia las ruinas de nuestra cultura popular: ese gran cine que a todos nos hizo vibrar, ese gran cine.

Ya ha dejado claro cómo ve la evolución del cine. ¿Y la de la poesía?

–La salud de la poesía siempre es buena y mala a la vez. Debería tener más espacio en los planes de Educación, estar mejor enseñada y explicada, sin verse en los márgenes de los programas de estudio. Esa desolación permanente contrasta con cómo, en esta época, surgen nuevas editoriales con gente muy joven y nuevos poetas cargados de ilusión. Vivimos una época de crisis, o pos crisis, muy estimulante, con respecto al ámbito editorial. Con respecto a los autores, contamos con muchas tendencias y todas son complementarias. En ese sentido, también nos encontramos en un momento francamente espléndido, porque en España se escribe estupenda poesía; así como en América Latina, territorio hermano en el lenguaje y en el sentimiento. Me gustaría que hubiera algún programa sobre poesía en la TV pública, como aquellas tertulias de Sánchez Dragó. Sin embargo, y por ser constructivo, creo que el momento poético es muy alto aun que las circunstancias podrían mejorar.

¿Cómo se enmarca este último trabajo en su trayectoria?

Este libro supone un paso adelante en lo que se refiere a mi profundización en la poesía autobiográfica, porque todo esto del cine se encuentra vinculado a la experiencia íntima y al mundo. Con respecto a los libros anteriores, si cada uno es una radiografía certera del momento anímico del autor, este es mi retrato más completo. De alguna manera, contempla todos los autores que soy; tiene poesía y textos en prosa, recoge varios de mis registros… Me nombra de una forma más completa, más que un libro de poemas es un álbum de fotos familiares.

 

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