Emilio del Río, filólogo: «Sabiendo latín se hace mejor el amor»

Emilio del Río./Sonia Tercero
Emilio del Río. / Sonia Tercero

El profesor de Filología Latina en la Universidad de La Rioja explicará en el Aula de Cultura de El Norte por qué seguimos hablando latín... sin saberlo

FERNANDO CONDEValladolid

Emilio del Río sabe latín, 'stricto sensu'. Y lo demuestra cada semana, desde hace más de un lustro, a través de las ondas hercianas en su espacio 'Verba volant' del programa finisemanal 'No es un día cualquiera'. Emilio del Río es profesor titular de Filología Latina en la Universidad de La Rioja. Un tipo divertido, culto, afable y capaz de convencer a cualquiera de que en España –la Hispania de los romanos– seguimos hablando latín, aunque nos cueste creerlo. Y con actualidad, anécdotas entreveradas con un poco de lingüística y mucho humor –sobre todo humor– da fe de ello en su libro 'Latín lovers'. Emilio del Río será el invitado a la sesión del Aula de Cultura que tendrá lugar mañana, con el patrocinio de Obra Social laCaixa y el respaldo de la Junta de Castilla y León, en el Salón del Trono del Palacio Real, a partir de las 20:00 horas.

–¡Latín lovers! Y nosotros sin saberlo…

–Sabemos más latín de lo que pensamos y hablamos latín sin saberlo. La lengua que hablamos, la manera de entender el mundo, nuestra forma de entender el humor, de hacer al amor, de sentir la alegría o la tristeza, de comer y beber, se las debemos a los romanos. Si nos preguntáramos, como en la famosa escena de 'La vida de Bryan', ¿qué han hecho los romanos por nosotros?... diríamos que nos hicieron como somos.

–¿Sigue siendo el latín (y el griego) la asignatura pendiente de nuestro sistema educativo?

–Como el título de la película de Garci... sí, es nuestra 'Asignatura pendiente'. Estudiar algo, algo, no digo ya cinco años como en Alemania o Italia (que no son malos países) o tres como en Inglaterra o Francia (tampoco parecen malos países), sino al menos un poco de latín, nos haría ciudadanos más cultos, más críticos, más libres. España es un gran país, uno de los grandes países del mundo. Pero podemos ser todavía mejores, tenemos que aspirar a serlo, y trabajar para serlo. Una de las claves es estudiar un par de años de latín. ¡Pero si nuestra lengua, nuestras costumbres, nuestra cultura, el ser como somos, nuestra manera de entender el mundo vienen del mundo clásico!

–Su libro 'Latín lovers' está siendo un éxito de ventas, y el espacio 'Verba volant', en RNE 1, lo es también de audiencia. ¿Cómo se explica?

–Quizá porque no hay nada más actual que el mundo clásico. No hay nada más moderno que el latín. Y porque el latín es divertido, ¡es muy divertido! En las páginas de los clásicos se siente el latido de la vida.

Ha cosechado fama ese mantra de que las generaciones actuales son las mejor preparadas de la historia (¿no querrán decir las más especializadas?). Como profesor, ¿qué opina?

–El mundo ha avanzado, ¿cómo no vamos a estar mejor preparados? Pero los chavales estudian para aprobar un examen y no para educarse en y para la vida. Si volvemos a introducir el latín en la educación, sin duda, lo mejor estará por llegar. Y seremos mejores aún como país. Ese sí es un reto de país.

–¿Debería rescatar la universidad española, pasando ampliamente de la insípida y uniformadora 'salsa boloñesa', los viejos años de 'Comunes'?

–Como en los grandes países de Europa, la universidad española tiene que rescatar un par de años de asignaturas comunes, y luego ir a la especialización. Reducir la formación educativa a la mera adquisición de un 'oficio' es incompatible con formar ciudadanos libres y autónomos. Es deshumanizar. O lo que es lo mismo, estaremos yendo –y en cabeza–, hacia una humanidad sin humanismo; ¡qué paradoja!, ¿no?

–¿Es consciente de que algunos lectores se acercarán a 'Latín lovers' pensando en una suerte de nuevo 'Ars amandi' ovidiano?

–Amar el latín y el mundo clásico hará a esa persona mejor amante, sin duda. Se hace mejor el humor y el amor sabiendo algo de latín.