«Ni Herrera se ha vuelto un rojo, ni yo me he hecho socialcristiano. Ojalá el PP hubiera logrado en España lo que aquí con la Memoria Histórica»

«Ni Herrera se ha vuelto un rojo, ni yo me he hecho socialcristiano. Ojalá el PP hubiera logrado en España lo que aquí con la Memoria Histórica»
Gabriel Villamil

Ángel Hernández. Presidente del Consejo Asesor de la Memoria Histórica de Castilla y León

J. I. FOCES

He aquí un ciudadano con ribetes de activista, alma de idealista, cerebro de positivista y corazón de pragmático. Con ese aire que se gasta rayano a ratos en Manolo García, pero sin su garganta melódica, Ángel Hernández (Valladolid, 62 años) colgó hace poco más de un año las botas de dirigente sindicalista de primera línea en CC OO y, tras haber iniciado un periodo de descompresión, ha caído en sus propias redes: pidió que los fusilados de la Guerra Civil que yacen en las cunetas puedan reposar en un lugar digno y se ha tenido que poner a la cabeza del proyecto en Castilla y León, espoleado por un Ejecutivo regional del PP. ¿El mundo al revés?

–¿Qué ve cuando se mira al espejo por las mañanas?

–A un tipo más viejo.

–Y, si el espejo hablara, ¿qué cree que le diría?

–Puf. No lo sé, no lo sé.

–¿Se hizo de CC OO por vocación o por obligación?

–Por obligación. Tenía 16 años.

–¡Era menor de edad!

–Empecé a trabajar a los 15. Eran los años de la clandestinidad. El único sindicato que operaba entonces eran las Comisiones Obreras clandestinas y el único partido, el Partido Comunista de España.

–¿Ha perdido carisma el sindicalismo de ahora? ¿Tanto diálogo social le ha puesto sordina al sindicalismo en Castilla y León?

–Aquellos que dicen hoy que el sindicalismo no es combativo son los mismos que han criticado siempre al sindicalismo cuando era combativo. El sindicalismo válido es el de negociación y acuerdo. La inmensa mayoría de los trabajadores no se afilian a CC OO para que sea un sindicato de algarada sino para que defienda sus intereses en la negociación y en el acuerdo. Y cuando no queda otra y hay que ir a la huelga, se va a la huelga y a la movilización, pero no al revés, ¿eh?

–Usted se despidió del cargo de líder de CC OO en Castilla y León diciendo que no estorbaría a su sucesor. Ha cumplido. ¿De qué material psicológico está hecho para cumplir la palabra y abordar la descompresión de tantos años en la primera línea con la pachorra que lo ha hecho?

–A lo mejor soy un bicho raro. Siempre tuve claro que cuando me saludaba la gente en los sitios estaban saludando al secretario general de Comisiones Obreras y siempre dije que cuando terminara mi mandato ya no sería el secretario general, sino el ciudadano Ángel Hernández.

–No me diga que ahora ya no le saluda nadie.

–Sí, sí, los mismos que antes, afortunadamente.

–Su última frase como líder de CC OO fue: «Por favor, saquen a los muertos de las cunetas». Con ese antecedente, ¿era carne de cañón para presidir el Consejo Asesor de la Memoria Histórica de Castilla y León?

–Para ser honrado he de decir que pronuncié esa frase porque mi discurso de despedida tuvo una parte de defensa de la Transición y de crítica a aquellos compañeros de la izquierda que censuran la Transición y la Constitución. Ojo, yo fui actor del final de la dictadura y cuando aquí había que correr delante de la Policía éramos 300, nada más, 300. Luego, cuando votamos, demócratas éramos el 98% de la sociedad. Me alegro muchísimo.

–¿Ahí empezó a perfilar su personalidad para este puesto sobre la Memoria Histórica?

–Hay cosas que generan carácter. He militado desde pequeñito en una organización que nos hizo disciplinados y modestos...

–¿El PCE?

–Disciplinados, modestos y no vengativos. Cuando planteé lo de sacar a los muertos de las cunetas fue el 2 de junio de 2017, viernes. Y al día siguiente por la tarde, en el hotel donde estaban los compañeros de organizaciones internacionales, me quedé a ver la final de la Champions entre el Real Madrid y la Juventus.

–Usted es del Barça.

–Sí, pero me gusta el fútbol y, entre el Real Madrid y la Juventus, quiero que gane el Madrid la Champions.

–¿Como buen español?

–Sí. Y porque no soy un 'hooligan'. Si hay un madridista de pro, ese es el presidente Juan Vicente Herrera. Así que le mandé un mensaje de felicitación por ganar la Champions. Me lo agradeció y me emplazó para dos días después hablar de lo que había dicho de las cunetas. Fui a verle, me anunció que tenía la intención de ver cómo abordaría su gobierno ese tema y me puso en contacto con su consejero de la Presidencia. Hablé con él, le aporté una serie de documentación sobre lo que yo entendía que se podía hacer en Castilla y León y cómo complementar la ley nacional. A partir de ahí el consejero inició un trabajo, que creo ha sido muy bueno, de contactos con el mundo de asociaciones de la Memoria Histórica y con las dos organizaciones sindicales mayoritarias y consensuaron una orden. Fue una satisfacción ver publicada esa orden. De aquella demanda de «Por favor, saquen a los muertos de las cunetas», el único que se interesó fue el presidente Herrera. Y cuando recibí la noticia, a través de mi secretario general, de que quería proponerme la Junta para esta responsabilidad hubo dos condicionantes.

–Ya estamos...

–Sí, que alguien entendiese que a través de esto yo quisiera tener una vía de retorno; ¡nada más lejos! Pero tampoco me parecía ético haber lanzado la piedra y esconder la mano.

–¿Esto saca a la luz su lado quijotesco? A estas alturas de la vida aceptar un puesto sin remuneración alguna es de quijotes, ¿no?

–Este tipo de órganos consultivos está claro que no son puestos remunerados. Yo cobro el 85% de mi base de cotización de la Seguridad Social y el 15%, de mi jornada laboral hasta que tenga 65 años.

–De haber vivido en el 36, usted habría estado en el bando republicano. Vamos, habría sido un rojo...

–Sí señor.

–Han pasado 82 años desde que Franco dio el golpe de Estado y seguimos a vueltas con su cadáver. ¿'Spain is diferent'?

–Claramente. El otro día, el juez Garzón, en unas jornadas de UGT por sus 130 años, dijo que las leyes de punto final de Chile, país que conozco bien, y de Argentina se aprobaron no mucho tiempo después de que acabasen las respectivas dictaduras. En España, desde la Guerra Civil hasta que murió Franco y tuvimos una Constitución pasaron 42 años. Eso es mucho tiempo, en las condiciones en las que se hizo la Transición en España, que se hizo por la generosidad de los que perdimos la Guerra y de los sectores del Régimen y el Ejército, que era un nido de franquistas. Había que andar con pies de plomo para construir un Estado democrático. ¡Es que los que hicimos la Transición en la calle, jugándonos el puesto de trabajo y la libertad, éramos la inmensa minoría de este país!

Sacar al dictador de una basílica para que lo entierre la familia en una catedral...

–¡Es un insulto!

–...iba a decirle que también es un ascenso de categoría de espacio religioso, ¿no?

–Un insulto, ¡es un insulto! Y los católicos de este país no lo deberían permitir.

–Tras sus primeras semanas al frente del Consejo Asesor de la Memoria Histórica tendrá ya respuestas a algunas preguntas. ¿Hay dinero para desenterrar a los fusilados?

–Solo hemos tenido una reunión. Estamos tomando tierra. El tema de los desenterramientos pasa por que esto sea declarado asunto de Estado. No debe seguir siendo una actuación exclusiva de las asociaciones de la Memoria Histórica, desde un punto de vista voluntarista, con recursos humanos y económicos que buscan por todos los sitios. Es un asunto de Estado y Estado son todas las administraciones públicas. Por tanto, yo espero que este Gobierno haga el inventario de fosas y recoja en una ley que todo esto lo impulse el Estado. Y entre en los Presupuestos con un fondo nacional. Ese es un objetivo por el que tenemos que trabajar.

–¿Y mientras tanto?

–Vamos a discutir antes de que termine el año las bases de la convocatoria de ayudas a las asociaciones, no solamente para esto, porque en Castilla y León no todas las asociaciones tienen focalizado el tema de la localización y la exhumación. Me han explicado que no siempre que hay localización hay cuerpos. Vamos a ver si hacemos unas bases de subvenciones para el año que viene que centre mejor el tiro para las asociaciones y, si fuera posible, tener más de esos 100.000 euros de recursos que la Junta ha puesto este año antes de todo esto, ¿vale?

–Vale. ¿Por?

–En honor a la verdad hay que decirlo: La Junta antes de todo esto ha apoyado con otras medidas a las asociaciones de la Memoria Histórica.

Ahí quería llegar. Este Consejo Asesor de la Memoria Histórica ha tomado impulso con un Gobierno regional del PP, que tiene un presidente que se llama Juan Vicente Herrera. El PP ha hecho mucho en España en contra de la Memoria Histórica, la ley nacional y su aplicación. Si después de mayo, tras las elecciones autonómicas, sigue habiendo en Castilla yLeón un presidente de la Junta que sea del PP, ¿cree que seguirá ese impulso?

–Espero que sí. Si no lo hay, yo me voy.

–Pérez Reverte dijo, cuando publicó su novela 'Trafalgar', que para los jóvenes de hoy en día Trafalgar es una plaza de Londres, no aquella trascendental batalla naval. ¿Qué cree usted que saben de la Guerra Civil los jóvenes de ahora y qué les puede interesar?

–Saben poco y lo poco que saben, lo conocen de mala manera. Con los jóvenes tenemos un problema y es que este país no tiene un relato de su trayectoria histórica. No digo que no tengan que estar las competencias de Educación en las autonomías, pero creo que hay cosas en el sistema educativo español que deberían tener un cuerpo educativo común.

–¿Quién tendría que escribirlo? La historia de una guerra se dice que la escriben siempre los vencedores.

–Han pasado 80 años. Y la historia de esa contienda está muy clara.

–Las unidades didácticas que han aprobado redactar para los escolares de aquí, ¿quién las escribirá?

–Un grupo de trabajo que designaremos.

–¿Con integrantes suficientemente imparciales?

–Bueno, bueno, nunca hay nada aséptico en el análisis de la historia. Pero la Ley de Memoria Histórica y la Orden de la Junta de Castilla y León lo más importante que tienen está en su introducción, donde reconocen que en España hubo un bando que dio un golpe de estado, que persiguió a los perdedores hasta sus últimas consecuencias de forma sistemática y, por lo tanto, la historia no puede ser aséptica.

–¿Y si alguien tiene la tentación de ajustar cuentas en el relato?

–¿Qué cuentas se pueden ajustar después de 80 años? Si hoy en cualquier familia de este país los nietos y biznietos de aquellos viven y conviven con mujeres y hombres cuyas trayectorias familiares están cruzadas en ese terreno.

–Si es esencial desenterrar a los muertos, ¿no sería más lógico destinar el dinero a contratar forenses?

–Lo primero que se debería hacer es cerrar el mapa de fosas y elaborar el registro de víctimas.

–Hay una corriente, minoritaria, que defiende que lo mejor con los muertos de la Guerra Civil es dejarlos donde están, en la cunetas...

–¿A cuáles de ellos? Porque algunos nos hemos hartado de ver lápidas a la puerta de las iglesias...

–¡Ahí es nada! Cuando lugares tan urbanísticamente estratégicos y tan espiritualmente relevantes, como son los templos, siguen exhibiendo placas con la leyenda 'Caídos por Dios y por España' y solo de uno de los bandos, ¿qué papel le otorga usted a la Iglesia Católica en todo lo que queda por hacer?

–La Iglesia Católica en este momento, 'motu proprio', debería quitar todas esas placas. Y si no están quitadas, los alcaldes de todos esos pueblos están infringiendo la ley y podrían ir a la cárcel como cualquier ciudadano. Que lo sepan.

–¿Su compromiso con las funciones de presidente del Consejo Asesor de la Memoria Histórica no tiene fecha de caducidad?

–Vamos a ver, vamos a ver. Si he vuelto a reaparecer ha sido porque he caído en mi propia...

–...¿trampa?

–No sé si denominarlo trampa. Si yo emplazo y me cogen el trapo y hacen una Orden, la consensúan y me dicen ¡tú abriste el melón, ahora te vas a comer las pepitas!... Bueno, pues me voy a comer las pepitas. Pero yo tengo una fecha de caducidad para todo, los 65 años.

–¡Hombre, para todo, para todo...!

–Para todo en esto de la vida pública. El día que me jubile al 100% daré por terminadas mis responsabilidades. No voy a estar hasta los 80 años dando consejos.

–Usted vivió todo su liderazgo en CC OO conHerrera de presidente de la Junta. Cuando lo deje el año próximo, Herrera habrá estado en el cargo 18 de los 36 años de vida de la comunidad autónoma. ¿Hay riesgo de 'herreradependencia' en esta región?

–Lo deberían contestar sus amplios votantes. Yo nunca le he votado. Pero el presidente ha hecho lo que tenía que hacer. Ha sido un buen presidente para esta comunidad, fundamentalmente en las políticas sociales. Algunos han dicho que Herrera era un socialdemócrata, pero no, no lo es; a lo más que se le puede asimilar, y no es poco, es a un socialcristiano alemán, gente que es conservadora, cristiana, religiosa, pero al mismo tiempo esos valores humanistas que les da su religión los transforman en una cierta visión de la sociedad en las políticas sociales. En este tema de la Memoria Histórica nadie debería minusvalorar que aquí lo haya hecho un partido como el PP. Ojalá el PP hubiera hecho algo parecido en toda España. Y esto no significa que Herrera sea un rojo o que yo me haya convertido en un socialcristiano. Los dos seguimos estando en los mismos terrenos que siempre.

–¿Le van a dejar hacerse mayor algún día? Memoria Histórica, acción didáctica del diálogo social en Latinoamérica...

–Uno se deja hacer lo que quiere dejarse hacer. Mi fecha de caducidad es el 30 de agosto cuando cumpla 65 años. Ese día seré jubilado al 100% y hasta aquí hemos llegado.

–¿Y de mayor que quiere ser?

–El ciudadano Ángel Hernández.