Se busca camarero limpiador para la Junta de Castilla y León experto en la Constitución Española

Polémica por la dificultad de las preguntas a las que se enfrentaron alrededor de 18.000 aspirantes para hacerse con una de las 384 plazas de personal de servicios, el escalafón laboral más básico

S. ESCRIBANO

La meta son 384 plazas para trabajar en limpieza, cocinas, porterías y puestos similares de residencias de ancianos, centros juveniles y educativos de la Junta de Castilla y León y en la línea de salida había 18.889 aspirantes en la lista de admitidos (384 se inscribieron y no cumplían algún requisito), que afrontaron el domingo un examen de 88 preguntas sobre un temario sencillo de cinco temas normativos y siete más vinculados al trabajo a desarrollar.

Las quejas sobre el nivel de las preguntas del cuadernillo no han cesado desde ese momento. A los opositores a estas nóminas del entorno de los 850 euros se les exigía certificado de estudios, una titulación acorde con el escalafón más básico de la escala laboral de la Administración. Un nivel totalmente desacompasado, a juicio de representantes de CCOO, UGT y CSIF, con preguntas para «pillar» a expertos en leyes por su contenido y por lo «enrevesado» de la redacción de las cuatro posibles respuestas entre las que los examinados debían elegir la correcta.

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Fueron 88 cuestiones a responder en 80 minutos, con penalización de los errores que descontaban nota de los aciertos. Preguntas del tenor de si los miembros de las Cortes generales están ligados por mandato imperativo, si es atribución de la Junta personarse ante el Tribunal Constitucional por iniciativa propia, si son retribuciones diferidas las gratificaciones por prolongación de jornada laboral, si los entes públicos de derecho privado deben sujetar su actuación al derecho privado cuando ejerzan potestades públicas, o si el Estatuto de Autonomía cede a la comunidad el rendimiento del Impuesto Especial sobre productos intermedios estaban incluidas en el ejercicio convocado el pasado domingo, junto a otra que diseccionaba con minuciosidad los artículos de la Ley de Gobierno que regulan las «encomiendas de gestión» por las que los consejeros de la Junta encargan la gestión de obras a otros organismos.

«Asumo un examen difícil, pero no ilógico y absurdo»

«Voy a reclamar para impugnar todo el examen. No sé si me servirá a mí, pero espero que algo así no vuelva a ocurrir», explica José Antonio de Ara, uno de los aspirantes que el domingo se enfrentaron al cuadernillo de cuestiones para lograr una plaza de personal laboral de la Junta. A su juicio, el problema no es del nivel de preguntas aisladas, sino algo general. Este opositor califica lo ocurrido de «tomadura de pelo» y señala que le resultó más fácil el cuestionario para puestos administrativos, de un nivel superior, que afrontó en otro proceso el año pasado. De Ara relata que no es que el examen fuera difícil, «es que era completamente ilógico para plazas de trabajos muy básicos, que no tienen autonomía para tomar decisiones en su labor diaria» y para los que se pedía una titulación de certificado escolar. «Era consciente de que nos presentábamos muchos y que lograr una plaza iba a salir muy caro. Puedo Asumir un examen difícil, pero lo que no asumo es uno ilógico y absurdo», resalta este aspirante. «He hecho un curso, gastado un dinero, estudiado y me he hinchado a hacer 'test' y la sensación que me quedó el domingo era que me lo podía haber ahorrado todo», resume.

Lo anterior es una pequeña muestra del cuestionario de la parte jurídica, que abarcaba un temario 'sencillo' de cinco temas. La específica para los puestos en liza (en limpieza, porterías o cocinas), con siete temas sobre el lavado y manejo de ropa o productos de limpieza, la atención en comedores, el etiquetado de productos, la prevención de riesgos laborales o instrucciones de higiene, entre otras áreas, también recogió preguntas «de nivel». Desde la relación de los detergentes con los «amonios cuaternarios», al nombre de los tres fenómenos físicos que se unen en la «detergencia», los elementos que provocan el efecto invernadero o la actuación correcta ante un caso de «epistaxis», que para el ciudadano de la calle es un sangrado nasal.

El rosario de llamadas de queja y pidiendo asesoramiento a los sindicatos es continuo desde el lunes. «Tenemos poco margen, porque solamente los afectados pueden presentar reclamación», explica Tomás Pérez Urueña, de UGT, que califica los últimos procesos de selección de personal de la Junta como «una verdadera carrera de obstáculos». Desde este sindicato están aconsejando a los opositores acudir al Procurador del Común.

Genoveva Arranz, representante de CC OO, censura el «nivel altísimo del contenido de las preguntas, sobre todo en la parte de normativa, de un proceso para el que se pide certificado de escolaridad». Arranz destaca el tirón que ha tenido esta oposición, al ser la primera en nueve años con un número de plazas atractivo para estos puestos de personal de servicios.

Mariano Prieto, de CSIF, avanza la posibilidad de que la dificultad del cuadernillo del examen provoque que no se cubran todas las plazas, pese al volumen de aspirantes, porque el tribunal del proceso selectivo ha establecido que debe haber un mínimo de cuestiones contestadas correctamente, lo que les deja «sin margen de maniobra» para bajar la nota de corte. «Si se pide este nivel de conocimiento para la categoría laboral más baja de la Administración qué no se pedirá para una superior, ¿ser catedrático?», ironiza Prieto.

Caprichos de la actualidad política, el tribunal planteó una pregunta cuyo contenido tenían 'fresco' los opositores. La número 58 abordaba el diseño, según la Constitución de 1978, de la moción de censura.

 

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