Marc Márquez lidera un Mundial en familia

Marc y Álex Márquez. /
Marc y Álex Márquez.

El bicampeón de MotoGP personifica un 2014 de marcado carácter español

MIGUEL SESÉMadrid

Trece victorias en dieciocho Grandes Premios, pulverizar el récord de Mike Doohan, aplastar a rivales de la talla de Valentino Rossi y Jorge Lorenzo para, además, observar desde el pit-lane cómo tu hermano pequeño se convierte también en campeón del mundo. 2014 ha sido el año de Marc Márquez, el que le ha servido para superar algunas de las mejores plusmarcas de la historia y el que le ha certificado como presente y futuro del deporte de las dos ruedas.

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El genio ilerdense (Cervera, 17 de febrero de 1993) y su sonrisa se han paseado, literalmente, por los circuitos de todo el mundo en una temporada en la que los sobresaltos han sido pocos y en momentos en los que ya tenía más de medio título en el bolsillo. Con Jorge Lorenzo naufragando en el arranque del curso y con Dani Pedrosa completamente arrinconado en una esquina del garaje, Marc atornilló el puño derecho a su manillar en la posición de más gas y venció de forma consecutiva en los GP de Catar, Las Américas, Argentina, España (Jerez), Francia, Italia, Cataluña (Montmeló), Holanda, Alemania e Indianápolis.

Para entonces el mayor atractivo del campeonato no era quién lo ganaría, sino si Márquez sería capaz de lograr lo imposible, vencer en todas las carreras del campeonato. En Brno se humanizó de forma relativa, y cayó derrotado tanto por Pedrosa como por las dos Yamaha. El hecho de que fuese Dani la alternativa destapó la otra gran verdad del campeonato. Sin quitarle ni una coma al gigantesco mérito de Marc, es un secreto a voces que el hecho de llevar una moto tan superior en la primera mitad de temporada le ayudó de forma evidente. Es más, cuando las fuerzas entre marcas se igualaron y el 93 comenzaba a saciar su apetito, las tornas se igualaron. De las últimas ocho el campeón ganó sólo tres, repartiendo gloria tanto para Pedrosa como para dos renacidas leyendas a bordo de diapasones que comenzaban a entonarse demasiado tarde. El 26 sumó dos triunfos pero falló en el intento de doblete de los ingenios de Nakamoto. Rossi también ascendió en un par de ocasiones a lo más alto del cajón (San Marino y Malasia), obteniendo el segundo premio gordo del curso, mantenerse por delante de un Lorenzo que subió al podio en ocho de las últimas nueve carreras, logrando sendas victorias en Motorland y Japón pero a años luz de lo que se esperaba de él.

Márquez, Marc... y Álex

Tras ellos, los habituales secundarios, con mención especial para los Espargaró, sexto (Pol) y séptimo (Aleix), respectivamente. El resto de sonrisas las proporcionaron unas Ducati que amparadas en el reglamento Open consiguieron algunos titulares de prensa gracias a Crutchlow y sobre todo a Dovizioso, con Andrea Iannone gritando desde una satélite que merece una montura mejor.

2014 iba a ser el año de Márquez, pero no sólo de Marc. Mientras que él zanjaba cualquier debate venciendo en Malasia y Cheste, logrando batir el récord de Doohan de más triunfos en un mismo año, su hermano Álex se proclamaba campeón del mundo de Moto3. Todo quedaba en casa, y refrendado por el triunfo en Moto2 de Tito Rabat, que no es familia pero lo parece, compartiendo vivencias, experiencias, diversión y entrenamientos en Rufea con la familia triunfadora, que no sólo marcará una época en el motociclismo sino que amenaza con hacerlo en forma de saga.

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