Real Valladolid

Profesionales voluntarios con vocación educativa

Alumnos y profesoras voluntarias.
Alumnos y profesoras voluntarias. / ALEJANDRO LEONARDO
  • Alumnos del ciclo formativo de atención a personas en situación de dependencia asesoran en la inscripción a la marcha Asprona

«¿Dan algún tipo de tentempié?», preguntan en el punto de información de Asprona en la calle Gondomar. Y Raquel explica que sí, que hay avituallamiento en Laguna y una tortilla de patata gigante (cinco mil raciones)en la meta de Vallsur. «¿Es obligatorio ir corriendo?», inquieren en la caseta de Juan de Austria. Y Bego contesta que no, que no es una competición, sino una caminata solidaria. «¿Cuántos kilómetros son?», se interesan en la plaza del Carmen. Y Hamid responde que 18.

Raquel, Bego y Hamid son tres de los alumnos del ciclo formativo de grado medio técnico en atención a personas en situación de dependencia que durante estos días atienden a las personas que acuden a las casetas de inscripción para participar en la marcha Asprona del 7 de mayo. Irene, por ejemplo, ha apuntado hoy –en la calle Santiago– a 16 andarines. El reto es alcanzar los cinco mil que participaron el año pasado en la caminata.

Allí estarán también estos estudiantes del centro La Milagrosa y Santa Florentina, para atender en el camino a aquellas personas que requieran algún tipo de atención especial. Es su forma de colaborar como voluntarios con Fundación Personas y, al mismo tiempo, completar su formación. «El curso (dos años) incluye una importante carga práctica para poner a los alumnos en situación de la realidad de su trabajo», explican Cristina Navarro e Isabel Martín, profesoras de un ciclo formativo que alcanza el 80% de inserción laboral, en la atención a personas mayores, dependientes, con diversidad funcional.

«Es una profesión que tal vez no se conozca como debería. La función no es solo asistencial, de ayuda para la higiene y para vestirse, sino que también se trabaja el área psicosocial, la gestión doméstica y la teleasistencia, que con las nuevas tecnologías cada vez cobra más importancia», indican, al tiempo que reclaman mayor implicación de las administración para el desarrollo de la Ley de Dependencia y la concesión de las ayudas económicas. «Es una situación que no afecta tanto al profesional como al beneficiario, que no puede disponer de la ayuda económica», aseguran.

No es la primera vez que desde La Milagrosa colaboran con la Fundación Personas. Los alumnos ya han desarrollado varios proyectos con este colectivo de atención a personas con discapacidad intelectual. En el centro ocupacional El Pino, por ejemplo, trabajaron las emociones. En El Obregón pusieron en marcha un macrojuego de expresión corporal, atención y memoria a través de la música. En el centro de educación especial ofrecieron una sesión de cuentacuentos accesibles para diferentes formas de comunicación, con pictogramas, lengua de signos y braille.

Además, los propios alumnos adaptaron los textos para diversas realidades inclusivas. Con ‘El patito feo’ abordaron la diversidad funcional. Con ‘El flautista de Hamelin’ presentaron la necesidad del reciclaje (el músico arrastra los residuos –que no las ratas– a los distintos contenedores de color). ‘La Cenicienta’ fue la base para trabajar la igualdad de género y con ‘El jorobado de Notre Dame’ abogaron por la inclusión de la diversidad. Pero las prácticas alcanzan también a otros sectores de la sociedad, como la salud mental (con acciones en El Puente)o las personas mayores, a través de un proyecto de estimulación cognitiva en la Casa de Beneficencia.

Titulación y formación

Cristina Navarro e Isabel Martín explican que este grado medio –con mayoría de alumnado femenino, «aunque los hombres tienen cada vez más presencia en el sector»– permite acceder a una titulación y trabajo («con un perfil muy completo»), pero también habilita a continuar la formación en ciclos superiores(Integración Social) e incluso acceso a la Universidad (Educación Infantil). El centro de La Milagrosa ha organizado además este curso (18 de febrero) una jornada de promoción a la autonomía con un proyecto del programa Aula Empresa de la Junta, en colaboración con el Ministerio y el Fondo Social Europeo, con la asistencia de 150 personas vinculadas a servicios de atención a personas en situación de dependencia.