El colectivo venezolano de Valladolid, contra las «fraudulentas elecciones de Maduro»

Miembros de la asociación civil venezolana de Valladolid en la Plaza Mayor
Miembros de la asociación civil venezolana de Valladolid en la Plaza Mayor / A. Mingueza

El colectivo venezolano local, con más de 300 censados, habló sobre la situación que viven en su país

Alexandra Rodríguez Ibarra
ALEXANDRA RODRÍGUEZ IBARRAValladolid

«Llevamos una doble vida. La de aquí, que intentamos que sea lo más normal posible; y la de saber qué es lo que pasa con los nuestros allí». Este es el día a día de los más de trescientos venezolanos registrados en Valladolid, aunque se contabilizan al menos mil (teniendo en cuenta a los no censados).

Se trata del colectivo que realizó la mayor cantidad de peticiones de asilo en España durante 2016, con cerca de 4.000. Más que los sirios (2.975), según datos de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado.

Las implicadas en la sociedad civil venezolana, de la que Tania es coordinadora, pretenden dar visibilidad a este colectivo dentro de la localidad. Ellas no pueden volver a su país, es «un gran riesgo» debido a la represión que se ejerce.

«En Venezuela está muy controlada, a nivel electrónico, la identidad de las personas». Esto se traduce en que, debido a la declaración pública que hacen estas mujeres en contra del régimen de Maduro, corren el peligro de «ser detenidas en el aeropuerto». En el proceso, aseveran, te retiran la documentación de identificación y pasas a «pertenecerles». No obstante, puede ser mucho peor, ya que también «es posible que desaparezcas».

El régimen venezolano de Nicolás Maduro es un protagonista contínuo en los informativos, pero este fin de semana se produjo un momento clave con la celebración de unas elecciones a la Constituyente.

Ese fue el motivo por el que este grupo de venezolanas, al igual que multitudes en todo el mundo, decidió acudir el pasado domingo a la Plaza Mayor con pancartas para denunciar «unas elecciones totalmente fraudulentas». Desde el colectivo, explican: «Lo que Maduro hace es destituir la Asamblea que, constitucional y democráticamente, todos los venezolanos eligieron el pasado diciembre de 2015».

Unas elecciones en las que el voto en sí representa que se está a favor de este cambio. Es decir, la población no tiene opciones, solo puede aceptar de forma automática.

A esto se añade el nuevo acto por parte del Gobierno de Maduro contra los opositores Leopoldo López y Antonio Ledezma. Sobre esto, la agrupación quiere aclarar: «Ellos ya estaban detenidos (bajo arresto domiciliario), ahora se los han llevado y no se sabe dónde están». No obstante, no les ha sorprendido, sabían que era cuestión de tiempo, ya que su salida de la cárcel solo fue «para enfriar las calles».

El venezolano sigue en pie

La situación es de decaimiento. «Hay un sentimiento de frustración, sabemos que han ganado una batalla. Pero no la guerra que han declarado en cuanto han pasado por encima del pueblo».

Sin embargo, «se está acabando con esas personas valientes que salen a defender el país», afirman con tristeza. La rutina del venezolano es muy dura y son muchos los que temen salir a las calles, aunque otros están decididos a proseguir la lucha.

«La juventud es la que tiene visión de futuro, de progreso y de una vida diferente». Muchos de ellos, con escudos de plástico o incluso de cartón, son la primera línea de la resistencia. Pero también hay «muchas capas caídas», personas adultas y ancianas que se resignan y se centran en superar el día a día.

«Juegan con el hambre de los venezolanos que, por acceder a una bolsa de comida, salen a defender al gobierno o lo que haga falta, con tal de poder subsistir».

La situación se vive con «mucha tristeza» desde aquí. «Estás todo el día pendiente de que te pueda llegar un mensaje diciendo que te han matado a alguien».

Aseguran que el régimen de Maduro no deja de asfixiar al ciudadano. Cada vez hay menos empresas privadas, todo está controlado (desde la comida, hasta la libertad de expresión), y se está «doblegando todo tipo de moral».

El colectivo denuncia que en el país hay «una violación completa de los derechos fundamentales y de vida». Hablan de casos muy cercanos que sus propios familiares en Venezuela viven a diario: un grupo de niñas que desaparece para siempre a raíz de una manifestación; o un primo al que detienen y torturan por tuitear contra el Gobierno.

«La solución es la salida de Nicolás Maduro del Gobierno», y para ello contemplan dos vías: la imposición de los militares para derrocarlo; o bien una intervención tajante desde el exterior. A lo que dicen apostar por el aislamiento concienzudo para poner al régimen «en jaque mate».

Algunas son parte de la Asociación de Venezolanos en Valladolid, pero insisten en diferenciar ambas entidades. Ellas se definen como «un grupo de venezolanos que quiere hacerse escuchar», y avisan de que «ahora Maduro puede tener tanto poder como el mismo poder lo puede derrumbar a él».

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