El Norte de Castilla

Jotamar presenta ‘De amor y temblores’, un poemario de amor y esperanza

Jotamar posa en la librería Santos Ochoa.
Jotamar posa en la librería Santos Ochoa. / Laya
  • El cronista y escritor salmantino rescata su faceta más desconocida mientras medita escribir una novela histórica

Acostumbra a escribir por los ojos de un perro callejero como buen cronista que es de su Salamanca del alma, pero de viento en viento se asoma al mundo de la poesía para soltar versos, casi siempre de temblores, que nacen de su experiencia vital. Javier Martín Lázaro(Salamanca, 1943), ‘Jotamar’ para sus allegados y para los lectores de este diario, presentó en la tarde de ayer el tercero de sus poemarios, en el que funde parte de los dos primeros y le suma unos cuantos poemas más de nueva producción. ‘De amor y temblores’ (editorial Amarante) persigue en el tiempo a ‘Dios entre el dolor y el amor’ (1986) y ‘Temblor de mis recuerdos’ (1988). «Es mi faceta más desconocida. Se me conoce por mis artículos, y los poemas los suelo tener apartados en un cajón, en fichas y en páginas que destruyo y voy rehaciendo hasta que consigo reunirlos», explica el autor, que resume su último trabajo como «un poemario muy fácil de leer, no soy de lo que rebusca las palabras, en el que vuelco sentimientos, dolor, temblor,... La temática no cambia, es una constante en mis libros y se acerca siempre a los temas que me llenan, como son el amor, la esperanza, incluso la muerte a veces», asegura Jotamar, que aún espera escribir treinta libros más, «uno por cada año de vida que me queda», apunta entre risas el articulista de El Norte de Castilla.

En ‘De amor y teblores’ se reúne la sabiduría y oficio de un escritor y poeta de largo recorrido, cuyo trazo se antoja imprescindible en la historia moderna de Salamanca.

En la actualidad, reflexiona sobre la forma en la que atacar un proyecto tan personal como ambicioso. «Quiero escribir una novela histórica, pero no es fácil. Estoy con las primeras notas, en un primer boceto que todavía está en mantillas, así que aún es pronto para saber la dirección que tomará», resume Jotamar, a caballo entre sus Cosas Veredes y sus versos de cajón.